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    [2,"01924e2b-94b3-7a65-abc9-5acef6ece21c","Castillo de Alanís","Alanís","01920eea-a5da-787e-ad63-566047a37218","Castillos",16,null,38.0350703745805,-5.7156218748326015,"","Castillo de itinerario, que defendía el límite septentrional del Reino de Sevilla. Se trata de un recinto hexagonal irregular con una torre y una barbacana. Su construcción es de fines del siglo XIV etapa a la que corresponde la mayor parte del edificio, pero durante la segunda mitad del siglo XV se añadieron la cámara de la torre y la escalera de doble tiro","El castillo de Alanís fue construido a fines del siglo XIV, entre 1386 y 1392, según consta en los Papeles de Mayordomazgo del Concejo de Sevilla (colección documental que recoge la gestión económica de los mayordomos entre los siglos XIV y XVI). A mediados del siglo XV los jurados (representantes de los vecinos) de Sevilla denunciaban que algunos castillos del Concejo cuya función era proteger a los que vivían en torno a ellos se habían vuelto en fortalezas contra los vecinos ya que sus ocupantes les robaban y se refugiaban entre sus paredes, este era el caso de Aracena, Alanís, Constantina y Alcalá de Guadaira. En las guerras de bandos nobiliarios entre los Guzmanes (Casa de Medina Sidonia) y los Ponce de León (Casa de Arcos) entre 1469 y 1473, este enclave fortificado fue objeto de interés de ambos bandos para ejercer el control del acceso a Sevilla desde el norte. El castillo de Alanís es un castillo de itinerario, que protege una de las entradas entre la Meseta y el valle del Guadalquivir. Está situado a 720 m s.n.m. tiene planta de hexágono irregular con cortinas que oscilan entre los 38,20 m el más largo hasta 1,65 el más corto. Los muros (cortinas) tienen una anchura de 2,10 m y una altura exterior entre 7,70 y 8,80 m. y al interior entre 6,00 y 7,50 m. El camino de ronda varía entre los 1,40 y 2 m de anchura. En cuanto al coronamiento, en algunos puntos subsiste el parapeto original de 60 cm de anchura. Los restos que quedaron de la merlatura original fueron destruidos al incorporar en fechas no muy lejanas unos merlones erráticos de cemento y ladrillo. Se conserva la puerta principal que se sitúa en el centro de la cortina norte. Es una puerta de acceso directo, que estaba flanqueada por la barrera o barbacana, formando así un recodo. El arco exterior no se conserva, en la parte superior quedan vestigios de una ladronera, cuyas evidencias son: el hueco en el coronamiento y los cuatro canes (ménsulas) de doble bocel, se trata de un dispositivo de tiro a la vertical muy común en fortificaciones en el Reino de Sevilla desde la segunda mitad siglo XIV. El arco de entrada pudo ser de dovelas de piedra, de las que se han encontrado algunas en el cerro del castillo, junto a la ermita. En cuanto a la puerta prevalecen las dos gorroneras, por tanto se trataba de una puerta de dos hojas y una quicialera, así como un mechinal cuadrado de 25 x 30 cm donde encajaba el alamud (viga de madera que hacía las veces de tranca); la cubierta entre ambos arcos (interior y exterior9 es de bóveda de cañón. A la puerta se agregó en la segunda fase constructiva citada una escalera de doble tiro adosada a la cortina norte y sobre la puerta, así fue necesario construir una nueva fachada que es la única que se conserva y que consiste en una portada de ladrillo rojo con arco ojival y alfiz, rematado con una cornisa de ladrillos en esquinilla entre dos hiladas de ladrillo a soga, todo ello de estilo mudéjar. El castillo tiene una sola torre en la que se aprecian dos fases constructivas. La prístina que es un cubo (estructura maciza) hasta la altura del adarve, que seguramente al construir la cámara se reforzó con un alambor (talud exterior) hasta la altura del adarve, construyéndose sobre ella una cámara de nueve lados (nonagonal) con el aparejo mixto ya citado (mampostería careada y ladrillo), cubierta con una bóveda vaída que apoya sobre cuatro trompas, en el lado este parte una escalera que inserta en el muro permite subir hasta el terrado. La torre del homenaje tiene una altura de 16,50 m al exterior y de 6,80 m al interior. El coronamiento original se ha perdido, pero subsisten mechinales para ménsulas que permiten suponer la presencia de un matacán que coronaba el nivel superior de la torre (terrado). El edificio está bien conservado, aunque tiene algunas pérdidas, como el arco exterior de la puerta y las cortinas, en especial las cortinas suroeste y parte del noroeste. En los frentes sudeste y noroeste quedan evidencias de una barbacana o antemural de mampostería careada del mismo tipo de las cortinas. El muro está separado entre 2,15 y 1,80 m de las cortinas. La mayor parte del edificio, las cortinas y la torre hasta el nivel del adarve, están hechos con una mampostería careada (poco desbastada) con gruesas capas de argamasa necesaria para asentar las hiladas de piedra. También se usó como material constructivo el ladrillo, que aparece en el arco interior de la puerta, de color rojo intenso y, en la bóveda de la torre. En la escalera adosada al flanco norte también hay ladrillos rojos en hiladas entre la mampostería careada, siendo así un aparejo (disposición y tipo de materiales de construcción) mixto. El interior del castillo fue excavado en los años 1987 y 1989 (tres campañas) y entonces se descubrió que cinco de sus seis cortinas tenían adosadas crujías, a excepción del lado en que se encuentran la puerta y la escalera, también que el patio de armas conserva parcialmente un empedrado. Las crujías tienen una anchura entre 3,50 y 4,20 m y algunas de ellas alcanzan hasta los 11 m de longitud. La cubierta era a un agua y de teja plana. La cerámica encontrada en la excavación arqueológica, muestra una tecnología de tradición andalusí, pero adaptada a las formas y decoraciones del gusto cristiano. Esta evidencia junto con la presencia del alfiz en la portada interior del castillo indica la presencia de mudéjares en Alanís todavía a fines del siglo XV. En el conjunto del edificio se aprecian dos fases constructivas, aparte de las reparaciones puntuales que es normal encontrar. La primera corresponde al recinto hexagonal y la torre hasta la altura del adarve, que es de fines del siglo XIV y, una segunda fase en la que se añadió la cámara superior de la torre y la escalera de doble tiro, de tiempos de la guerra de bandos, segunda mitad siglo XV.","Guía Digital I.A.P.H. https://guiadigital.iaph.es/bien/inmueble/8455/sevilla/alanis/castillo Luis de Mora-Figueroa (1994) Glosario de Arquitectura Defensiva Medieval . Cádiz. César Rodríguez Achútegui (1991) “Análisis histórico arqueológico del castillo de Alanís de la Sierra (Sevilla)”. Castillos de España ,nº 98, 3-12. César Rodríguez Achútegui. http://www.alanis-aperez.es/historia/ANALISIS_HISTORICO-ARQUEOLOGICO_CASTILLO.pdf","","Patrici@",true,true,true,true,true,true,null,null,null,5,1,"2024-10-02T16:58:51","2026-07-17T12:33:46"],
    [3,"01924e20-9aec-73f6-a178-0ad86476ca7f","Ermita de  San Juan Bautista","Alanís","01920eea-a5da-787e-ad63-566047a37218","Monumentos",9,null,38.035067042686215,-5.7166695023150895,"","La Ermita de San Juan, ubicada en el cerro del castillo de Alanís, fue probablemente la primera parroquia de la localidad con arquitectura datada en el siglo XIV o XV. Este edificio mudéjar, de nave única y portadas decoradas, albergó esculturas y un mural del Bautismo de Cristo, aunque muchas piezas desaparecieron en 1936. Tras su deterioro a fines del siglo XX, fue rehabilitada y hoy tiene usos civiles.","El término municipal de Alanís, situado en las estribaciones de la Sierra Morena sevillana, ha destacado desde épocas pasadas por su profunda religiosidad. Prueba de ello es el gran número de ermitas que se encuentran dispersas en el entorno de la localidad. Estas ermitas, fruto del fervor popular, se erigieron gracias a la financiación y a las donaciones piadosas de los fieles jugando un importante papel en la articulación de un territorio accidentado y con poblaciones dispersas. En 1699 se mencionan en el Libro de Visitas Pastorales cinco ermitas repartidas por la localidad de Alanís: Nuestra Señora de las Angustias, Vera Cruz, la Caridad y la Encarnación y San Juan Bautista, mientras que en el siguiente siglo se incluyen en estas visitas las de Jesús Nazareno y de los Hospitales de la Caridad y la Sangre, lo que da muestra del gran número de ermitas existente durante la época moderna que responderían tanto a la gran devoción como al creciente aumento de la población. En el siglo XIX los distintos acontecimientos históricos afectaron negativamente a estas ermitas, bien por la pérdida de su patrimonio, debido a las desamortizaciones, bien por la pérdida de la devoción popular debida a las ideas secularizadoras de la época. Esto dio lugar a que muchas de ellas quedaran en un estado ruinoso. Sin embargo, en el siglo siguiente se emprendieron obras de reparación que posibilitaron la reconstrucción de estos templos como sería el caso del de San Juan en 1907. Ubicada a media ladera del cerro en el que se encuentra el castillo, San Juan se ha considerado tradicionalmente como la primera parroquia de la localidad, pues serviría de lugar de culto cuando la población estaba concentrada alrededor del cerro del castillo. A ella se accede por un camino que, desde la iglesia de Santa Mª de las Nieves y por la calle Jesús, asciende suavemente hasta este singular enclave levantado a la sombra y amparo del castillo. Su fecha de construcción se ha establecido en la primera mitad del siglo XIV, por sus características arquitectónicas góticas, no obstante, una inscripción que había en su interior, hoy lamentablemente desaparecida, la fechaba en el siglo XV. En ella se mencionaba como fundador del templo al caballero veinticuatro de Sevilla, don Cristóbal de Mosquera. Al exterior el edificio es sobrio, de planta rectangular con un singular ábside semicircular más propio del estilo románico que del gótico. Se accede a través de dos portadas de estilo mudéjar. Las puertas se abren mediante arcos apuntados de cantería, trasdosados por otros decorados con diamantes o cabezas de clavo y enmarcado con un alfiz enmarcado con columnas, mostrando las portadas un estilo similar a los que dan acceso a la iglesia parroquial. Sobre la puerta de la fachada principal se abrió un ojo de buey para iluminar el interior, quedando rematada por una pequeña espadaña con campana. Al interior, el edificio presenta una única nave de planta rectangular rematada en un ábside semicircular y divida en cuatro tramos por arcos apuntados de ladrillo -modelo ampliamente difundido en la arquitectura medieval de las Sierras de Córdoba, Sevilla y Huelva. Respecto a las imágenes que había en el templo según una carta del párroco que se ocupaba de la ermita fechad en 1853 sobre unos poyos se localizaban esculturas de San Juan Bautista, San Juan Evangelista, san Antonio Abad, Santa Ana y Santa Brígida, existiendo noticias de la existencia de pinturas murales con el tema del bautismo de Cristo por San Juan. A pesar de las obras de principios de siglo, para fines del siglo XX la techumbre de la iglesia estaba derruida y sus muros habían sufrido la acción de los elementos. Distintas obras de rehabilitación han conseguido salvar este monumento que en la actualidad tiene usos civiles.","ANGULO ÍÑIGUEZ, D. Arquitectura mudéjar sevillana de los siglos XIII, XIV y XV. Boletín de la Sociedad Española de Excursiones . 1932. HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, S. Las ermitas de Alanís. Revista de Alanís . 1997. PÉREZ, A. Ermitas, monasterios y conventos de Alanís. Difundiendo Alanís . 2018. VVAA. El gótico-mudéjar por la provincia de Sevilla. 2015.","","Patrici@",true,true,true,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-10-02T16:46:52","2025-09-12T08:26:47"],
    [4,"019ed9f6-e876-7114-912e-d3d20902dbc6","Iglesia de Santa María de las Nieves","Alanís","01920eea-a5da-787e-ad63-566047a37218","Monumentos",9,null,38.03711099426844,-5.715225013744814,"C/ Barrionuevo, 1. 41380. Alanís.","A los pies del castillo de Alanís se alza la iglesia de Santa María de las Nieves, un templo con más de siete siglos de historia que constituye uno de los principales referentes patrimoniales de la Sierra Morena sevillana. Su imponente torre-fachada y su extraordinario Retablo Mayor hacen de ella una visita imprescindible.","Situada a los pies del cerro del castillo y presidiendo la Plaza Mayor de Alanís, la iglesia parroquial de Santa María de las Nieves constituye el principal monumento histórico y artístico de la localidad y uno de los conjuntos patrimoniales más destacados de la Sierra Morena sevillana. Su origen se remonta a finales del siglo XIII o comienzos del XIV, aunque el edificio actual es el resultado de las sucesivas transformaciones llevadas a cabo entre los siglos XVI y XVIII, en las que se integraron elementos góticos, mudéjares, renacentistas y barrocos. La iglesia pertenece al tipo de iglesias gótico- mudéjar de planta rectangular con cabecera poligonal. Cuenta con tres naves de cuatro tramos cada una, separadas por pilares de ladrillos sobre los que apoyan arcos de medio punto, que en origen fueron apuntados. El elemento más característico del exterior es su imponente torre-fachada, considerada uno de los mejores ejemplos de esta tipología dentro del mudéjar sevillano. Construida en ladrillo, conserva ventanas geminadas de tradición mudéjar, un antiguo reloj de sol situado bajo un arco conopial y un campanario rematado por un chapitel revestido de azulejos del siglo XVIII y constituye uno de los perfiles más reconocibles del paisaje urbano de Alanís. El acceso al templo se realiza a través de dos portadas de piedra, situadas en los lados del Evangelio y de la Epístola. Ambas presentan una gran sobriedad decorativa, aunque conservan elementos propios del gótico tardío, como los arcos enmarcados por alfiz y la decoración de puntas de diamante. La situada en el lado de la Epístola, que conserva tres modillones de tradición cordobesa pertenecientes al antiguo alero que protegía la entrada. El interior sorprende por la amplitud de sus tres naves y la sobriedad de sus muros encalados, que contrastan con la riqueza artística de la cabecera, la parte más antigua del edificio. El presbiterio conserva una elegante bóveda de crucería cuyos nervios descansan sobre columnas adosadas al muro con capiteles decorados por figuras humanas y motivos vegetales. Durante el siglo XVIII este espacio fue enriquecido con pinturas murales barrocas que aportan un notable dinamismo al conjunto. Entre las dependencias anexas destacan la capilla de la Purificación de Nuestra Señora, construida a finales del siglo XVI, y la antigua capilla destinada a la reserva de la Eucaristía, comunicada con el presbiterio mediante una magnífica puerta mudéjar de madera tallada, una de las piezas más valiosas de la carpintería histórica conservada en el templo. Junto al coro se encuentra además una interesante pila bautismal mudéjar labrada en piedra del siglo XV. El Retablo Mayor La gran joya artística de la parroquia es, sin duda, su Retablo Mayor, considerado una de las obras maestras de la pintura hispanoflamenca sevillana de comienzos del siglo XVI y uno de los conjuntos pictóricos más valiosos conservados en Andalucía occidental. Fue instalado en 1508, según la documentación conservada en el archivo parroquial. Su autoría continúa siendo objeto de debate entre los especialistas. Aunque tradicionalmente se ha relacionado con pintores como Juan Sánchez de Castro, Francisco López de Villalobos o Francisco de Villegas, la teoría más aceptada considera que fue realizado por varios artistas pertenecientes a la escuela sevillana de hacia 1500. El retablo sufrió importantes daños durante los acontecimientos de 1936, cuando un incendio destruyó la imagen original de Nuestra Señora de las Nieves, titular de la parroquia, así como gran parte de la calle central del conjunto. Entre 1966 y 1971 fue sometido a una profunda restauración por el Instituto de Patrimonio Cultural de España que permitió recuperar buena parte de su aspecto original. La imagen que actualmente preside el retablo es una reproducción moderna inspirada en la talla primitiva desaparecida. El conjunto responde al modelo denominado retablo de batea y se organiza mediante un banco inferior, un cuerpo principal y un ático, distribuidos en cinco calles que albergan un total de trece tablas pictóricas. Su estructura queda enriquecida por una extraordinaria decoración arquitectónica formada por delicados doseletes, donde conviven motivos del gótico tardío con elementos decorativos mudéjares. Entre las calles se disponían numerosas peanas sobre las que originalmente se alzaban alrededor de treinta pequeñas esculturas de madera policromada de las que, actualmente, solo se conservan dos, situadas a ambos lados de la imagen titular. El retablo desarrolla un completo programa iconográfico dedicado a la vida de Cristo y de la Virgen María, culminando con la representación del Calvario y varios santos protectores. Las pinturas muestran una clara influencia de los grabados del maestro alemán Martin Schöngauer y destacan por la elegancia de sus figuras, el cuidado estudio psicológico de los personajes, la riqueza cromática y la minuciosidad con la que se representan los tejidos, los pliegues de las vestiduras y los pequeños detalles decorativos. · El banco: la Pasión de Cristo: El banco reúne cuatro escenas dedicadas a la Pasión de Cristo. En la Santa Cena, Cristo anuncia la traición de Judas al introducir los dos simultáneamente sus manos en el mismo recipiente. San Juan aparece reclinado sobre su pecho y toda la composición sobresale por el extraordinario estudio psicológico de los apóstoles. La Coronación de Espinas presenta el contraste entre la serenidad de Cristo y el violento movimiento de los sayones que lo humillan, estableciendo una poderosa oposición simbólica entre el bien y el mal. La Quinta Angustia representa a la Virgen sosteniendo el cuerpo de Cristo recién descendido de la cruz, en una escena de intenso dramatismo y profunda humanidad. El ciclo concluye con la Resurrección, donde Cristo aparece victorioso sobre el sepulcro bendiciendo al espectador, mientras un único soldado permanece despierto. Tanto esta tabla como la Quinta Angustia incorporan un interesante tratamiento del paisaje, poco habitual en el resto del conjunto. · El primer cuerpo: la vida de la Virgen: Las cuatro tablas del cuerpo principal están dedicadas a algunos de los episodios más importantes de la vida de María. La Anunciación, considerada junto con la Natividad una de las obras de mayor calidad del retablo, representa a la Virgen recibiendo serenamente el anuncio del arcángel Gabriel. Las azucenas situadas en primer plano simbolizan su pureza. En la Natividad, María ocupa el centro de la composición revestida con ricos tejidos que evidencian la extraordinaria calidad técnica de los pintores, mientras el resto de los personajes queda subordinado a la figura de la Madre de Cristo. La Epifanía muestra la adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús y destaca por la presencia de un personaje tradicionalmente identificado con Fernando el Católico, representado en la figura del rey Gaspar. La Circuncisión combina dos episodios iconográficos: la circuncisión del Niño, simbolizada por el cuchillo dispuesto sobre la mesa, y la Presentación de Cristo en el Templo, evocada mediante las palomas de la ofrenda y la vela que porta la Virgen como símbolo de su purificación. · El ático: el Calvario y los santos protectores: El programa iconográfico culmina con el Calvario, presidido por Cristo crucificado y acompañado por San Juan Evangelista, María Magdalena y las Tres Marías. Flanqueando esta escena aparecen San Pedro, San Juan Bautista, San Juan Evangelista y San Pablo, figuras que completan el significado doctrinal y devocional del retablo.","• ANGULO ÍÑIGUEZ, Diego (1932; reed. 1983): Arquitectura mudéjar sevillana de los siglos XIII, XIV y XV. Ayuntamiento de Sevilla. • HERNÁNDEZ DÍAZ, José; SANCHO CORBACHO, Antonio y COLLANTES DE TERÁN, Francisco (1939): Catálogo arqueológico y artístico de la provincia de Sevilla. Tomo I. Sevilla: Imprenta de la Gavidia. • MORALES, Alfredo J.; SANZ, María Jesús; SERRA, Juan Miguel y VALDIVIESO, Enrique (1981): Guía artística de Sevilla y su provincia. Sevilla: Diputación Provincial de Sevilla. • PÉREZ, Antonio (2019): Iglesia Parroquial de Alanís (S. XIV). Trabajo de investigación inédito. http://www.alanis-aperez.es/mizona/IGLESIA%20PARROQUIAL.pdf • PÉREZ, Antonio (2019): Retablo Mayor (1508). Iglesia Parroquial de Alanís. Trabajo de investigación inédito. http://www.alanis-aperez.es/mizona/RETABLO%20%20MAYOR.pdf Fuentes on line: Guía digital del patrimonio cultural de Andalucía. Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Consejería de Cultura y Deporte: https://guiadigital.iaph.es/ Instituto de Patrimonio Cultural de España: https://catalogos.cultura.gob.es/ms-opac/search?fq=norm&fv=*&q=%22Iglesia+de+Santa+Mar%C3%ADa+de+las+Nieves%22+%2B+alanis&fq=media&fv=*","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T09:01:37","2026-08-05T09:18:17"],
    [5,"01924e25-760b-7935-94bb-5784abcd4221","Castillo y Torre del Reloj Almadén de la Plata","Almadén de La Plata","01920eed-09dc-7877-9464-6d8b934544da","Castillos",16,null,37.873539399276744,-6.079863874518599,"","El castillo de Almadén de la Plata, construido en el siglo XIV sobre un fortín romano del siglo I d.C., tenía funciones defensivas en la Ruta de la Plata y frente a Portugal como parte de la Banda Gallega. Aunque gran parte se perdió en los siglos XVIII y XX, en 1997 se reconstruyó parcialmente para albergar el actual Ayuntamiento. Cerca de él, la Torre del Reloj, levantada en 1905 sobre el antiguo Hospital de los Ángeles, sigue marcando las horas en la Plaza del Reloj.","Dentro del núcleo urbano de Almadén de la Plata se distinguen dos construcciones singulares que dan testimonio de la antigüedad e historia de este municipio: el castillo y la denominada “Torre del Reloj”. El castillo de Almadén data del siglo XIV y su construcción tuvo una triple función: proteger la ruta de la Plata, una de las principales vías de comunicación de la región, garantizar la paz y la seguridad de las poblaciones allí establecidas y defender la frontera castellana frente a la amenaza portuguesa. Tras la conquista castellana de la Sierra Morena sevillana a mediados del siglo XIII por el rey Fernando III “El Santo”, el territorio de Almadén de la Plata fue cedido, junto con el de otros municipios, al Concejo de Sevilla. Bajo esta institución quedaba la responsabilidad de mantener la estabilidad del territorio, cuya repoblación era fundamental para la consolidación del poder castellano. Surgen así una serie de castillos, entre los que encontramos el de Almadén de la Plata, cuyo objetivo era garantizar el libre tránsito de personas, ganados y bienes por los caminos serranos y el abastecimiento de la ciudad de Sevilla, a la vez que organizaban al disperso poblamiento del territorio a la sombra de una fortaleza protectora. Dicha fortificación se insertaba a su vez, en el entramado defensivo de la denominada Banda Gallega o Portuguesa, creada como respuesta a los ataques de Portugal que durante los siglos XIV y XV mantuvo en jaque la frontera entre ambos reinos. Esta banda se extendía por todo el sector noroccidental de las tierras del Reino de Sevilla, englobando parte de las actuales provincias de Sevilla, Huelva y Badajoz. Dada su posición junto a la Ruta de la Plata, el castillo de Almadén de la Plata se incluiría en el grupo de recintos fortificados que defendían los caminos cuando el peligro venía de Portugal. Fue precisamente la necesidad de proteger este camino la que marcó la ubicación del castillo. A diferencia de la mayoría de las fortalezas, que se emplazaban en el punto más elevado de su entorno, la de Almadén de la Plata se sitúa en una vaguada, justo en la zona de piedemonte y entre dos alturas: el cerro de Los Covachos y el cerro de El Calvario. El castillo era un recinto militar, de tamaño reducido y planta cuadrangular, que ocupaba una superficie aproximada de 2.000 m². Con el tiempo, en su solar, se levantaron nuevas construcciones que acabaron absorbiendo y ocultando sus murallas, por lo que en la actualidad solo podemos contemplar parte del mismo. Solamente en el lienzo norte se han conservado mejor los elementos arquitectónicos originales. Entre éstos, destaca un torreón de planta cuadrada y fábrica de sillarejos en el que se encuentra el acceso acodado de la antigua fortaleza, y su original puerta, construida con un arco trespuntado realizado en ladrillo. No se sabe con seguridad hasta que momento el castillo mantuvo su función militar, lo cierto es que a finales del siglo XV y, especialmente, durante la siguiente centuria, con la pacificación del territorio, estas construcciones pierden su papel defensivo. La pérdida de su función original llevó a un periodo de abandono y deterioro que, en muchas ocasiones, derivó en ruina. En el caso del castillo de Almadén de la Plata sabemos por fuentes históricas que, a finales del siglo XVIII, presentaba un acusado estado de deterioro siendo visibles sus “cimientos”. Es en este siglo cuando se utilizan los elementos que quedaban en pie en el sector norte para la construcción de un Pósito Municipal destinado al almacenamiento de grano. Para adaptar la antigua fortaleza como pósito se procedió a levantar una arquería enfrentada a la muralla que permitió la construcción de una crujía elevada, cuyo objetivo era el de preservar el grano aislándolo de la humedad. El edificio mantuvo su uso como almacén hasta prácticamente finales del siglo XX, datándose las últimas reformas en 1960. En 1997 se realiza la rehabilitación del antiguo pósito como sede del Ayuntamiento, lo que permitió la recuperación de los restos conservados del castillo, dejando vistas las fábricas originales y restaurando los elementos más singulares del pósito como la arquería del siglo XVIII. A pocos metros del castillo se encuentra la Plaza del Reloj, en la que nos encontramos con otro de los inmuebles más emblemáticos de Almadén de la Plata, la “Torre del Reloj”. El edificio que alberga la torre fue en su origen el antiguo Hospital de los Ángeles, cuya construcción se remonta al siglo XV y que pasaría a ser una ermita en el siglo XVII. Ya en época contemporánea será sede del Ayuntamiento hasta su traslado al antiguo castillo y pósito. La torre, de planta cuadrada y 27 metros de altura, se levantó en 1905 en la fachada del antiguo hospital y ermita. Esta construcción, realizada en ladrillo, presenta varios cuerpos a los que se accede mediante una escalera ubicada en su interior. En la planta baja se encuentra la puerta que permite el ingreso y, sobre ella, se conserva aún el antiguo azulejo que indicaba que allí se encontraba el ayuntamiento. Un segundo cuerpo da acceso a un balcón desde el que se contempla la plaza. En la zona superior se encuentra el célebre reloj que da a dos de sus lados y continúa hoy día marcando las horas. Finalmente, la torre se remata con una pequeña azotea con pretil, sobre la que se levanta el campanario. Este edificio es uno de los más reconocibles de la localidad: su esbelto perfil, el original estilo neomudéjar que posee y sus característicos colores, rojo en los muros y blanco en los detalles, hace que destaque del resto de edificaciones del entorno como emblema de Almadén de la Plata.","MENDEZ IZQUIERDO, E., GIL GUTIÉRREZ, R. M. y LÓPEZ SERENA, M. R. Seguimiento arqueológico en plaza de la constitución de Almadén de la Plata. Sevilla. Anuario Arqueológico de Andalucía. 2020. VARGAS DURÁN, M. A. Intervención en el pósito del trigo de Almadén de la Plata (Sevilla). Anuario Arqueológico de Andalucía . 1989. VVAA. Castillo (Almadén de la Plata). Ficha Técnica Junta de Andalucía.","","Patrici@",true,true,true,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-10-02T16:52:10","2025-08-07T17:41:39"],
    [6,"019eda02-3839-77f1-911c-a9df408524ef","Estela de Guerrero, Alabarda tipo Montejícar y Vaso Cerámico","Almadén de La Plata","01920eed-09dc-7877-9464-6d8b934544da","Yacimientos",11,null,37.873575,-6.07972,"","La rica historia arqueológica de Almadén de la Plata nos ha legado un destacado conjunto de piezas que permiten conocer las comunidades que habitaron este territorio entre el II y I milenio a. C. Entre ellas destacan la alabarda de tipo Montejícar de la cista 5 y el recipiente cerámico procedente de la cista 20, ambos recuperados durante las excavaciones de la necrópolis de La Traviesa y datados en la Edad del Bronce (II milenio a. C.). Junto a estos materiales sobresale la Estela 2 de Almadén, una excepcional estela decorada del Bronce Final (siglos IX-VIII a. C.), descubierta en la finca Dehesa del Viar. En conjunto, estos hallazgos constituyen un valioso testimonio de las creencias, los rituales funerarios y la organización social de las comunidades que habitaron la Sierra Morena sevillana entre la Edad del Bronce y los inicios de la Protohistoria.","LA CERÁMICA DE LA CISTA Nº 20. El recipiente cerámico que se expone fue recuperado durante la excavación arqueológica de la necrópolis de La Traviesa, concretamente se localizó en el interior de la cista nº 20. Este enterramiento pertenece al grupo mayoritario de sepulturas del yacimiento, caracterizado por la sencillez de sus ajuares funerarios. La mayor parte de las tumbas excavadas carecía de depósitos o contenía únicamente uno o varios recipientes cerámicos, mientras que las asociaciones con armas u otros objetos de prestigio eran excepcionales. En la cista nº 20, el único elemento depositado junto al difunto fue este pequeño cuenco cerámico. Desde el punto de vista tipológico, la pieza fue clasificada por los investigadores dentro del Prototipo Forma 4. Se trata de un cuenco liso de paredes curvas y borde entrante, con el diámetro máximo situado en el tercio superior del recipiente. Presenta un perfil continuo, sin carena ni cambios angulares, y un fondo redondeado, careciendo de base diferenciada o pie. Su clasificación tipológica responde, por tanto, a la configuración de su perfil y a las proporciones entre altura y anchura, más que a la presencia de elementos decorativos, de los que carece por completo. La función de este tipo de recipientes debe interpretarse en el contexto funerario en el que fueron depositados. Su reducido tamaño y capacidad hacen pensar que pudieron elaborarse con una finalidad específicamente ritual o, alternativamente, representar una pequeña porción del utillaje cerámico empleado en actividades domésticas. En cualquier caso, su presencia como único elemento del ajuar de la cista nº 20 pone de manifiesto la sobriedad que caracteriza a la mayor parte de los enterramientos documentados en la necrópolis de La Traviesa. ALABARDA TIPO MONTEJÍCAR. La alabarda de tipo Montejícar hallada en la necrópolis de La Traviesa es el único artefacto metálico identificado como parte del ajuar funerario de este yacimiento de Almadén de la Plata. Fue recuperada durante la campaña arqueológica de 1993 en el interior de la cista nº 5, uno de los enterramientos mejor conservados y de mayor singularidad arquitectónica de la necrópolis. El ajuar estaba integrado por dos recipientes cerámicos y la alabarda. El estudio antropológico de los restos óseos permitió identificar al individuo allí inhumado como un varón de entre treinta y cincuenta años de edad. Hasta el descubrimiento de La Traviesa solo se conocían cinco ejemplares de este tipo de alabarda en la península ibérica, por lo que este hallazgo amplió hacia el oeste la distribución conocida de estas armas. La pieza mide 275 milímetros de longitud, 45 milímetros de anchura máxima y 13 milímetros de grosor máximo. Su peso, excluidos los dos remaches conservados, es de 301 gramos. Presenta una hoja con marcada nervadura central y una placa de enmangue, de tendencia rectangular, con superficie prácticamente plana y extremo distal curvo. La transición entre ambos elementos está definida por dos pequeñas aletas laterales. En la parte superior de la placa se disponen dos perforaciones que conservaban los remaches empleados para fijar el arma a una empuñadura de material orgánico, probablemente de madera o hueso, hoy desaparecida. Los análisis metalográficos identificaron el empleo de cobre arsenical y pusieron de manifiesto un proceso de fabricación técnicamente complejo, basado en la elaboración independiente de la hoja y los remaches, seguida de sucesivas operaciones de martilleado y recocido. Todo ello refleja el elevado conocimiento metalúrgico alcanzado por las comunidades del suroeste peninsular durante la Edad del Bronce. La alabarda de la cista nº 5 destaca tanto por su rareza en el suroeste peninsular como por su asociación con el enterramiento de mayor monumentalidad de la necrópolis. Los ejemplares conocidos de este tipo de armas aparecen vinculados a enterramientos masculinos y se consideran uno de los principales indicadores de prestigio y diferenciación social durante la Edad del Bronce. En La Traviesa, su presencia, unida a las dimensiones de la sepultura, la singularidad del ajuar y la identificación de un individuo masculino, refuerza la interpretación de que el difunto ocupó una posición destacada dentro de su comunidad y refleja el proceso de progresiva jerarquización social que experimentaron las comunidades de la Sierra Morena occidental durante la primera mitad del II milenio a. C. ESTELA DE GUERRERO. La Estela 2 de Almadén de la Plata constituye uno de los hallazgos más relevantes para el estudio de las estelas decoradas del Bronce Final en el suroeste peninsular, tanto por su excelente estado de conservación como por su singular composición iconográfica. Fue descubierta en marzo de 2005 en la finca Dehesa del Viar, en el sector suroriental de Almadén de la Plata (Sevilla). Se encontraba casi completamente enterrada en un majano (amontonamiento de piedras), en el mismo lugar donde meses antes había sido localizada la Estela 1. El hallazgo se produjo en un punto estratégico, situado en el arranque del valle del río Viar, zona de transición entre el valle fluvial y la sierra, a escasos 150 metros del Cordel de El Pedroso, una importante vía pecuaria de uso histórico. La pieza está labrada sobre un bloque de toba volcánica de grano fino, un material de probable procedencia local relativamente blando y fácil de trabajar. Presenta unas dimensiones de 76 cm de longitud máxima, 53 cm de anchura y 18 cm de grosor y se caracteriza por una base apuntada que sugiere que no estuvo hincada de forma exenta, sino integrada en un paramento u otra estructura monumental. Su singular composición iconográfica la convierte en un ejemplar excepcional dentro del conjunto de las estelas del suroeste peninsular. La escena responde a un lenguaje gráfico de gran abstracción, en el que las figuras se resuelven mediante un sencillo trazado lineal, mientras que los atributos que las identifican aparecen definidos con notable precisión. La composición muestra dos personajes antropomorfos de idéntico tamaño y posición jerárquica. El situado a la izquierda porta un casco con cuernos, una espada de hoja ancha con pomo circular y un escudo decorado con círculos concéntricos, mientras que el de la derecha presenta un motivo diademado que rodea la cabeza y el cuello, con una compleja decoración interior en forma de retícula. Esta combinación iconográfica cuestiona la tradicional separación entre las denominadas «estelas de guerrero» y «estelas diademadas», al reunir en una misma composición atributos que hasta entonces se consideraban propios de categorías diferentes. Asimismo, la igualdad de tamaño y disposición de ambas figuras sugiere una equivalencia jerárquica, diferenciándose de otras estelas con varios antropomorfos en las que uno de ellos aparece representado con menor tamaño o sin atributos de prestigio. Cronológicamente, la pieza se sitúa en el Bronce Final, entre los siglos IX y VIII a. C., en un momento de profundas transformaciones sociales que preceden a la formación del mundo tartésico. Las investigaciones desarrolladas sobre este tipo de estelas indican que su función debió ser plural. Su emplazamiento en lugares estratégicos, frecuentemente vinculados a vías naturales de comunicación o a zonas de transición entre distintos paisajes, sugiere que pudieron actuar como hitos de delimitación territorial o elementos de señalización del paisaje. Al mismo tiempo, su fuerte contenido simbólico apunta a una dimensión ritual, política e ideológica, relacionada con la monumentalización de enclaves de especial significado para las comunidades que las erigieron. Desde el punto de vista ideológico, estas piezas reflejan un cambio profundo respecto a los grandes monumentos colectivos de la Prehistoria reciente. Frente a las representaciones vinculadas a la memoria de los antepasados, exaltan a individuos concretos mediante armas y otros símbolos de prestigio, convirtiéndose en una manifestación del creciente proceso de jerarquización social y de la consolidación de nuevas formas de liderazgo durante el Bronce Final. La Estela 2 de Almadén de la Plata constituye, además, un ejemplo excepcional de esta nueva concepción simbólica, al combinar en una misma composición dos personajes de igual rango y trascender la tradicional distinción entre «estelas de guerrero» y «estelas diademadas».","García Sanjuán, L. (1998). La Traviesa. Ritual funerario y jerarquización social en una comunidad de la Edad del Bronce de Sierra Morena Occidental. SPAL Monografías, 1. Sevilla: Universidad de Sevilla. García Sanjuán, L. (1995) “Intervención de urgencia en la necrópolis de la Edad del Bronce de la Traviesa, Almadén de la Plata, Sevilla”, en Anuario Arqueológico de Andalucía 1992. III. Actividades de Urgencia. Sevilla: Junta de Andalucía. García Sanjuán, L., & Vargas Durán, M. A. (1997). Intervención de urgencia en el yacimiento de la Edad del Bronce de La Traviesa (Almadén de la Plata, Sevilla). en Anuario Arqueológico de Andalucía 1993. III. Actividades de Urgencia. Sevilla: Junta de Andalucía García Sanjuán, L. y otros (2006). “Las estelas de guerrero de Almadén de la Plata (Sevilla). Morfología, tecnología y contexto.” En “Trabajos de Prehistoria 63, No 2, pp. 135-152 Silva Patino, M. M., Vargas Durán, M. A. (2010). “Labores de consolidación, restauración y restitución arqueológicas en la necrópolis de La Traviesa, Almadén de la Plata, Sevilla”. En Anuario Arqueológico de Andalucía 2010. Junta de Andalucía.","","Patrici@",true,true,false,true,true,true,null,null,null,12,3,"2026-06-18T09:13:59","2026-08-04T10:09:05"],
    [7,"019ed9ff-1bb5-7b32-b807-d877056767c2","Finca La Traviesa y Necrópolis","Almadén de La Plata","01920eed-09dc-7877-9464-6d8b934544da","Yacimientos",11,null,37.87516937961889,-6.142326734937782,"","La finca pública La Traviesa, situada en el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla, reúne destacados valores naturales e históricos. A su paisaje de dehesas y bosques mediterráneos, la red de senderos, el área recreativa y el Observatorio Astronómico del Mirador de La Traviesa, se suma uno de los conjuntos funerarios prehistóricos más relevantes del suroeste peninsular y una fuente fundamental para conocer las comunidades que habitaron estas sierras durante el II milenio a. n. e., la necrópolis de La Traviesa.","Situada en el término municipal de Almadén de la Plata, a unos cinco kilómetros de la localidad, la finca pública La Traviesa constituye uno de los espacios más representativos del Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla. Con una superficie de 866 hectáreas y atravesada por la ribera del río Cala en su límite occidental, reúne algunos de los paisajes más característicos de Sierra Morena, donde se combinan dehesas de encinas y alcornoques, acebuchales, matorral mediterráneo y amplias zonas de pastizal. El relieve de media montaña y la riqueza ambiental de la zona favorecen la presencia de una notable diversidad de flora y fauna. Entre sus valores naturales encontramos un helecho protegido del género Asplenium , exclusivo del Parque Natural, además de especies como el tritón jaspeado o el sapo partero ibérico. La finca dispone de una red de senderos que recorren algunos de sus espacios más representativos y permiten disfrutar de la riqueza paisajística y ambiental del Parque Natural. El recorrido se complementa con un área recreativa situada junto a la ribera del río Cala. Entre sus instalaciones se distingue el Observatorio Astronómico del Mirador de La Traviesa, construido en 2007, dedicado a la observación y divulgación de la astronomía. Dispone de un observatorio bajo cúpula de 8 metros de diámetros en el que se aloja el telescopio principal y cuatro observatorios auxiliares equipados con telescopios especializados para el estudio del Sol, el Sistema Solar, nuestra galaxia y el espacio profundo más allá de la Vía Láctea. La excelente calidad del cielo nocturno queda certificada por la declaración de Sierra Morena como Reserva y Destino Turístico Starlight, otorgada por la Fundación Starlight y avalada por la UNESCO. Junto a sus valores naturales, alberga uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes de la Prehistoria del suroeste peninsular. A unos dos kilómetros del observatorio se localiza la necrópolis de La Traviesa, descubierta en 1986. El yacimiento se relaciona con una comunidad establecida en la Sierra Morena occidental durante la primera mitad del II milenio a. n. e., donde el entorno, de suelos poco aptos para la agricultura, favoreció una economía basada en la ganadería, el aprovechamiento forestal y la minería. El grupo funerario estaba integrado por veintinueve estructuras de enterramiento, de las que llegaron a excavarse veintisiete. La mitad permanecían intactas en el momento de la intervención arqueológica, permitiendo documentar con detalle los ritos funerarios de estas comunidades. La totalidad de las sepulturas corresponde al tipo denominado cista, característico de la Edad del Bronce en el suroeste peninsular. Se trata de fosas revestidas con lajas de piedra en sus cuatro lados y cubiertas mediante losas horizontales que conformaban una pequeña cámara funeraria. En su interior se depositaba al difunto, generalmente en posición fetal. La mayoría presentan unas dimensiones muy similares, con una longitud media de 122 cm, una anchura de 74 cm y una profundidad de 41 cm, además de una orientación predominante este-oeste, reflejo de las pautas mortuorias compartidas por la comunidad. Dentro del conjunto destaca la cista número 5, claramente diferenciada del resto tanto por sus dimensiones como por su complejidad arquitectónica. Se sitúa en la parte más elevada del cerro y ocupa una posición central que domina visualmente toda la necrópolis. En torno a ella se distribuyen el resto de las sepulturas formando un amplio semicírculo, circunstancia que convierte este enterramiento en el eje del conjunto funerario. Con unas dimensiones de 325 cm de longitud, 130 cm de anchura y 51 cm de profundidad, prácticamente triplica el tamaño medio de las demás cistas. Originalmente estuvo cubierta por un gran túmulo de piedra y tierra delimitado por un anillo de grandes lajas hincadas verticalmente. La cista número 5 es también una de las pocas en las que se conservaron restos óseos, circunstancia poco habitual debido a la elevada acidez de los suelos de la zona. El estudio antropológico permitió identificar a un individuo masculino de entre treinta y cincuenta años de edad. El ajuar hallado en su interior refuerza su carácter excepcional. Mientras que la mayoría de las sepulturas excavadas contenían depósitos muy sencillos, normalmente reducidos a una única vasija, la presencia aquí de varios objetos evidencia un tratamiento diferenciado del difunto. La pieza más singular es una alabarda de bronce perteneciente al tipo denominado “Montejícar”, único objeto metálico documentado como parte del ajuar funerario de la necrópolis. Este tipo de arma constituye uno de los principales indicadores de prestigio y diferenciación social durante la Edad del Bronce. Junto a ella aparecieron también dos recipientes cerámicos realizados a mano. Los análisis arqueobotánicos identificaron además semillas de Vitis (uva), un hallazgo excepcional para esta cronología en la Sierra Morena occidental que refuerza el carácter singular del individuo allí inhumado. El estudio de la necrópolis de La Traviesa ha aportado una valiosa información sobre las prácticas funerarias, la organización social y las formas de vida de las comunidades que habitaron la Sierra Morena occidental durante este periodo.","García Sanjuán, L. (1998). La Traviesa. Ritual funerario y jerarquización social en una comunidad de la Edad del Bronce de Sierra Morena Occidental. SPAL Monografías, 1. Sevilla: Universidad de Sevilla. García Sanjuán, L. (1995) “Intervención de urgencia en la necrópolis de la Edad del Bronce de la Traviesa, Almadén de la Plata, Sevilla”, en Anuario Arqueológico de Andalucía 1992. III. Actividades de Urgencia. Sevilla: Junta de Andalucía. García Sanjuán, L., & Vargas Durán, M. A. (1997). Intervención de urgencia en el yacimiento de la Edad del Bronce de La Traviesa (Almadén de la Plata, Sevilla). en Anuario Arqueológico de Andalucía 1993. III. Actividades de Urgencia. Sevilla: Junta de Andalucía García Sanjuán, L. y otros (2006). “Las estelas de guerrero de Almadén de la Plata (Sevilla). Morfología, tecnología y contexto.” En “Trabajos de Prehistoria 63, No 2, pp. 135-152 Silva Patino, M. M., Vargas Durán, M. A. (2010). “Labores de consolidación, restauración y restitución arqueológicas en la necrópolis de La Traviesa, Almadén de la Plata, Sevilla”. En Anuario Arqueológico de Andalucía 2010. Junta de Andalucía.","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T09:10:35","2026-08-04T10:14:27"],
    [8,"01924e29-3bb1-7726-af14-bdbd721bf3ca","Iglesia de Nuestra Señora de Gracia","Almadén de La Plata","01920eed-09dc-7877-9464-6d8b934544da","Monumentos",9,null,37.87365272891602,-6.079388317620659,"","La iglesia parroquial de Santa María de Gracia, se encuentra en el corazón del centro histórico de Almadén de la Plata, muy próxima al que fuera el castillo medieval y que hoy es sede del Ayuntamiento. Frente a su fachada principal se abre una amplia plaza que permite contemplar el conjunto del templo dentro del que destaca su esbelta torre.","En el corazón del centro histórico de Almadén de la Plata se encuentra la iglesia parroquial de Santa María de Gracia, muy próxima al que fuera el castillo medieval, que actualmente es sede del Ayuntamiento. Frente a su fachada principal se abre una amplia plaza que permite contemplar el conjunto del templo. El origen de su construcción data de finales del siglo XVI y principio del XVII, identificándose con los estilos renacentista y barroco. La iglesia, tal como ha llegado a nuestros días, es fruto de distintas fases constructivas en las que intervinieron arquitectos de gran prestigio como Vermondo Resta, Hernán Ruiz II, Pedro Sánchez Falconete o Esteban García. En una segunda fase, correspondiente al siglo XVIII, se llevaron a cabo obras de remodelación por parte de los arquitectos José Tirado, José Bonilla, Francisco Muñoz y Pedro de Silva. Entre 1750 y 1760 ejecuta obras Francisco Jiménez Bonilla quien, entre otras partes del templo, parece que intervino en la torre. Al exterior y situada a los pies de la iglesia destacan la portada principal y su esbelta torre. La portada, de estilo renacentista, está realizada en mármol procedente de las canteras del lugar. Se compone de arco de medio punto entre pilastras toscanas y un entablamento decorado con grutescos en la zona central y cabezas de querubines en los laterales. La torre-campanario está formada por tres cuerpos, delimitados por salientes cornisas. Tiene un solo cuerpo de campanas estructurado mediante pilastras y rematado con un sencillo chapitel ochavado recubierto por azulejos de colores blanco y azul cobalto. Su construcción se data en el siglo XVII y es obra del arquitecto Esteban García, aunque en la siguiente centuria intervino sobre ella el maestro Francisco Jiménez Bonilla. El templo consta de una sola nave dividida en cuatro tramos con capillas laterales y coro alto a los pies. La nave se cubre mediante una bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos. Al fondo, tras el arco toral, se sitúa la capilla mayor, de planta cuadrada y cubierta con bóveda de media naranja sobre pechinas, en la que podemos contemplar una profusa decoración mural polícroma. El 4 de enero de 1953 la iglesia de Santa María de Gracia sufrió un grave incendio que destruyó parte de sus tesoros artísticos, tales como el retablo mayor de estilo barroco, que fue reducido a cenizas junto a las esculturas que albergaba: la primitiva imagen de la patrona, Ntra. Sra. de Gracia, y una valiosa talla de un crucificado, obra de Roque Balduque, que ocupaba el ático del antiguo retablo y que hoy se conserva en la sacristía. El retablo mayor que podemos contemplar actualmente proviene de la Iglesia de San Felipe de Carmona (Sevilla). Se trata de una espléndida obra del barroco sevillano realizada en madera tallada y dorada, en la que destaca su rica decoración. En el centro, y presidiendo el retablo, se encuentra el Cristo del Crucero, talla anónima de principios del siglo XVI, patrón de Almadén de la Plata e imagen de gran veneración. En el conjunto escultórico están presentes valiosas tallas barrocas de los siglos XVII y XVIII: En las calles laterales, a ambos lados del Cristo del Crucero y sobre unas altas ménsulas, podemos ver las imágenes de San Juan Evangelista y de la Magdalena. En la parte superior, en el ático y bajo un arco de medio punto, se halla la escultura de la Inmaculada Concepción. En la parte inferior, sobre el sagrario, una hornacina formada por un gran arco de medio punto alberga una escultura del Niño Jesús, de la escuela sevillana. En los laterales del retablo se localizan las esculturas de San José y de San Antonio de Padua. Otro elemento admirable de la capilla mayor es la bellísima portada que da acceso a la sacristía, realizada por el maestro mayor Esteban García en 1676. La portada está flanqueada por columnas salomónicas, sobre las que se levanta un frontón partido cuyo espacio central es ocupado por una cruz sobre pedestal. Próxima a la Capilla Mayor, en el muro de la epístola, se sitúa el retablo con la Virgen de Gracia, imagen de gloria del escultor local Jaime Mate y que vino a sustituir a la afectada por el fuego de 1953. Frente a ella, en el muro del evangelio, podemos contemplar un bellísimo retablo barroco del siglo XVIII profusamente decorado, también procedente de la Iglesia de San Felipe de Carmona, que alberga una imagen de la Divina Pastora de las Almas, obra del escultor e imaginero Francisco Buiza, fechada en el año 1955. Situadas también en el muro del Evangelio encontramos la Capilla de la Virgen de los Dolores y la Capilla de Jesús Nazareno. La primera muestra una exuberante decoración realizada con pintura mural. En ella se venera a la Virgen de los Dolores, talla barroca de autor desconocido, y al Cristo Yacente, escultura de bulto redondo del siglo XVIII que, en origen, debió pertenecer a un descendimiento. En la capilla de Jesús Nazareno encontramos esta imagen de gran devoción de Cristo portando la cruz, talla barroca de la escuela andaluza.","ANGULO ÍÑIGUEZ, D. Arquitectura mudéjar sevillana de los siglos XIII, XIV y XV. Boletín de la Sociedad Española de Excursiones . 1932. CRUZ ISIDORO, F. Pedro Sánchez Falconete (ca. 1586/1587-1666). FERNÁNDEZ CACHO, Y. Una personalidad inédita de la arquitectura sevillana del setecientos: Francisco Jiménez Bonilla. HERNÁNDEZ NÚÑEZ, J. C. Algunas reflexiones sobre las ermitas de la provincia de Sevilla y sus bienes muebles. HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, S. Las ermitas de Alanís. Revista de Alanís . 1997. PÉREZ, A. Ermitas, monasterios y conventos de Alanís. Difundiendo Alanís . 2018. VALDIVIESO, E. Guía artística de Sevilla y su provincia. VVAA. Iglesia de Nuestra Señora de Gracia. Ficha Técnica Junta de Andalucía . VVAA. El gótico-mudéjar por la provincia de Sevilla. 2015.","","Patrici@",true,true,true,true,false,false,"https://virtual-patricia.dipusevilla.es/almaden/es/index.htm",null,null,4,0,"2024-10-02T16:56:18","2026-08-04T13:08:23"],
    [9,"019eda46-b0a6-788d-b803-6ad6f30fb11b","Arquillo de la Pescadería - Pósito - Mosaico","Aznalcázar","019ed9c3-f6c3-7342-ab1f-f1f2ff35640e","Monumentos",9,null,37.304367,-6.252957,"Calle Arquillo s/n","El conjunto integrado por el Arquillo de la Pescadería y el Pósito es uno de los monumentos más representativos de Aznalcázar. La puerta almohade, testimonio del recinto fortificado medieval, su posterior transformación y la construcción del pósito municipal durante el siglo XVIII reflejan la adaptación de este espacio a las nuevas necesidades de la villa y su evolución a lo largo de los siglos.","El Arquillo de la Pescadería constituye uno de los monumentos más singulares de Aznalcázar y el principal vestigio conservado de su antiguo recinto amurallado. Declarado Bien de Interés Cultural, el enclave conserva las huellas de las distintas etapas históricas, desde la ocupación romana hasta las transformaciones realizadas durante la Edad Moderna. Su prolongada trayectoria convierte al monumento en un excepcional testimonio de más de dos mil años de historia. Las investigaciones arqueológicas realizadas en el entorno del Arquillo sacaron a la luz restos correspondientes a época romana, mostrando así la antigüedad del sector en el que se enclava la puerta. Se trataba de restos de un edificio, localizado a 3 metros de profundidad del nivel actual de la calle, que ha sido interpretado como un amplio conjunto termal de época altoimperial (siglos I y II d. C.), probablemente de carácter privado y vinculado a una gran villa rural o a una domus . En este contexto se exhumaron dos fragmentos de un interesante mosaico con decoración geométrica que, una vez restaurados, se hallan expuestos en el patio del Ayuntamiento. Siglos después, durante el periodo medieval islámico, Aznalcázar se convirtió en una importante plaza fortificada, dotada de un alcázar y un recinto amurallado del que aún se mantienen en pie algunos lienzos y torres integrados en el actual casco urbano. Su estratégica ubicación permitía controlar visualmente un amplio territorio que se extendía desde la sierra sur de Sevilla hasta la zona minera de Aznalcóllar, además del paso por el puente sobre el río Guadiamar. La Puerta del Arquillo, también conocida como Puerta de la Pescadería, fue construida entre los siglos XII y XIII, durante la etapa almohade y constituye el vestigio mejor conservado del recinto medieval. Las excavaciones arqueológicas desarrolladas entre 2004 y 2008 permitieron confirmar que se trataba de una torre-puerta defensiva, una tipología característica de la arquitectura militar andalusí. La estructura fue levantada con potentes muros de tapial de más de dos metros de espesor y disponía de dos accesos comunicados mediante un recorrido en recodo que obligaba a realizar varios cambios de dirección antes de franquear la entrada, un ingenioso sistema concebido para dificultar cualquier intento de asalto. Entre los elementos originales que han llegado hasta nuestros días destacan los dos arcos de herradura que articulaban el acceso, construidos principalmente en ladrillo con claves e impostas de piedra y enmarcados por un sencillo alfiz. También se conservan las quicialeras del antiguo portón de madera y parte del pavimento original, testimonios que permiten comprender el funcionamiento de este acceso fortificado. Tras la conquista castellana de Sevilla en 1248, Aznalcázar pasó a convertirse en una de las cuatro cabeceras del Aljarafe, junto con Sanlúcar la Mayor, Aznalfarache y Tejada, quedando su castillo bajo la jurisdicción del concejo de Sevilla. Con el paso del tiempo, las antiguas estructuras defensivas fueron perdiendo su función militar, aunque la puerta continuó utilizándose como uno de los principales accesos a la población. La transformación más importante del edificio tuvo lugar durante el siglo XVIII y tuvo un doble objetivo: por un lado, se modificó completamente el sistema de acceso a la villa para facilitar la circulación; por otro, se construyó sobre la antigua torre-puerta un pósito municipal, destinado al almacenamiento del grano, una de las infraestructuras más importantes para garantizar el abastecimiento de la población. El antiguo recorrido en recodo fue sustituido por un paso recto y directo que facilitaba el tránsito diario de personas, animales y mercancías. Para ello se modificó el sistema de acceso y se construyó un nuevo pasaje cubierto mediante bóvedas de ladrillo. La construcción del pósito se llevó a cabo aprovechando la solidez de los muros medievales como soporte del nuevo edificio. Este se proyectó como una amplia nave cubierta a dos aguas, organizada interiormente mediante dos amplias crujías separadas por una elegante arquería longitudinal formada por cinco arcos de medio punto. La amplitud del espacio, su ventilación y la robustez de la construcción respondían a las necesidades propias de un edificio concebido para conservar grandes cantidades de grano. Tras dejar de desempeñar su función como pósito, el inmueble conoció distintos usos a lo largo de los siglos XIX y XX, llegando incluso a albergar el cuartel de la Guardia Civil. Después de un importante proceso de restauración y puesta en valor, el edificio acoge hoy el Centro Cultural El Arquillo, un espacio dedicado a la actividad cultural y a la difusión del patrimonio histórico de Aznalcázar.","Gavira Berdugo, M.A. (2008). “Intervención Arqueológica Preventiva en la Puerta del Arquillo o de la Pescadería de Aznalcázar. Fase II”. Anuario Arqueológico de Andalucía 2008 Gavira Berdugo, M.A. (2010). “Intervención Arqueológica de apoyo a la rehabilitación de la Puerta de la Pescadería (Aznalcázar, Sevilla). Primera fase de investigación”. Anuario Arqueológico de Andalucía 2004.2 Gavira Berdugo, M.A. (2005). “Primeros resultados de la intervención arqueológica en la Puerta del Arquillo, Aznalcázar”. Actas II Jornadas de historia sobre la provincia de Sevilla. Aljarafe-Marismas. Aznalcázar y Villamamrique de la Condesa, 6 y 7 de mayo de 2005. Valor Piechotta, M. (2003) \"Las fortificaciones medievales en la provincia de Sevilla\". Manuscrito inédito.","","Patrici@",true,true,false,true,false,false,"https://virtual-patricia.dipusevilla.es/aznalcazar/es/",null,null,10,0,"2026-06-18T10:28:46","2026-08-05T07:05:04"],
    [10,"019eda3c-873f-775a-9925-798082798db1","Patrimonio Natural","Aznalcázar","019ed9c3-f6c3-7342-ab1f-f1f2ff35640e","Naturaleza",7,null,37.305002,-6.259738,"","Aznalcázar ocupa una posición privilegiada entre el Corredor Verde del Guadiamar y el Espacio Natural de Doñana. La diversidad de paisajes y ecosistemas presentes en su término municipal convierte a esta localidad en uno de los enclaves de mayor valor ecológico del sur peninsular.","La singularidad natural de Aznalcázar reside en su posición como territorio de transición entre Sierra Morena y Doñana. Esta situación favorece la presencia de una extraordinaria diversidad de ecosistemas, donde bosques mediterráneos, dehesas, pinares, riberas y marismas funcionan de manera interconectada. Esta continuidad ecológica resulta esencial para el desplazamiento de numerosas especies y para el mantenimiento de uno de los espacios naturales más importantes de Europa. El río Guadiamar constituye el principal eje ambiental del municipio. Desde tiempos históricos ha modelado el paisaje y favorecido la aparición de fértiles vegas, bosques de ribera y zonas húmedas de gran valor ecológico. Tras el accidente minero de Aznalcóllar en 1998, este territorio fue objeto de uno de los mayores proyectos de restauración ambiental desarrollados en Europa, dando origen al actual Corredor Verde del Guadiamar, considerado hoy un referente internacional en recuperación de ecosistemas fluviales. La variedad de hábitats convierte este entorno en un refugio excepcional para la fauna. Junto a mamíferos como el meloncillo, la nutria o el zorro, el municipio destaca especialmente por su riqueza ornitológica. Miles de aves utilizan estos espacios para alimentarse, reproducirse o descansar durante sus migraciones entre Europa y África, formando parte de una de las rutas migratorias más importantes del continente. La vegetación también refleja esa diversidad ambiental. Encinas, alcornoques, pinos piñoneros, acebuches, lentiscos, jaras y palmitos conforman un paisaje característico del bosque mediterráneo, mientras que sauces, fresnos y álamos acompañan el curso del Guadiamar, creando ambientes muy diferentes en apenas unos kilómetros de distancia. Este equilibrio entre naturaleza y actividad humana ha permitido conservar numerosos aprovechamientos tradicionales, como la ganadería extensiva, el aprovechamiento forestal o el uso de las vías pecuarias, integrando el paisaje cultural dentro de un espacio de enorme valor ecológico. Todo ello convierte a Aznalcázar en una pieza fundamental para comprender el funcionamiento del gran sistema natural de Doñana. Más que un municipio situado junto al parque, constituye uno de los territorios que hacen posible su equilibrio ecológico y la conservación de su extraordinaria biodiversidad.","· Junta de Andalucía. Espacio Natural de Doñana. · Junta de Andalucía. Corredor Verde del Guadiamar. · Estación Biológica de Doñana (CSIC). Ecología del corredor Guadiamar-Doñana. · Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Restauración ambiental del Guadiamar. · UNESCO. Doñana National Park (World Heritage Site).","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T10:17:40","2026-08-04T10:17:14"],
    [11,"01921df8-aebf-7006-869f-c073c553bc45","Ermita de Cuatrovitas","Bollullos de la mitación","01920ee7-7179-7ad6-9c46-4ae80f3fb548","Monumentos",9,null,37.3339,-6.1435,"Carretera Bollullos de la Mitación - Aznalcázar, km 3.5, 41889 Bollullos de la Mitación, Sevilla, España.","Ligeramente enmascarada en la actual ermita de Cuatrovitas se conserva una de las mezquitas rurales mejor conservadas de Al-Andalus. Del conjunto destaca el alminar, conservado prácticamente intacto, ya que solo ha desaparecido el cuerpo superior por el que el muecín accedía a la terraza para realizar la llamada a la oración.","Ligeramente enmascarada en la actual ermita de Cuatrovitas se conserva una de las mezquitas rurales mejor conservadas de Al-Andalus. Levantada en torno a 1180, la mezquita almohade del poblado musulmán existente en Cuatrovitas permaneció en pie tras la conquista castellana y, aunque el poblado acabó desapareciendo, el antiguo lugar de oración islámico siguió funcionando como iglesia cristiana bajo la advocación de Santa María de Cuatrovitas. Los estudios arquitectónicos y las recientes excavaciones arqueológicas realizadas nos permiten acercarnos hoy al edificio almohade y al poblado mediante una recreación basada en los últimos datos publicados. La mezquita de Cuatrovitas estaba rodeada de un murete o tapia que cerraba el conjunto formado por la sala de oraciones o haram, el alminar o minarete y el patio de abluciones o sahn. Del conjunto destaca el alminar, conservado prácticamente intacto, ya que solo ha desaparecido el cuerpo superior por el que el muecín accedía a la terraza para realizar la llamada a la oración. Este elemento se caracteriza por el empleo masivo del ladrillo y la subdivisión en cuerpos a través de la disposición de ventanales mediante los que se iluminaba la escalera de caracol que asciende por el interior. En cada cara, se colocaron a diferentes alturas aberturas dobles, algunas de ellas enmarcadas en alfices simples y rematadas con un doble arco de herradura o un doble arco lobulado. Estos arcos, en su origen, estarían sustentados por columnas que hacían de parteluz y que han desaparecido. Gracias a un grabado fechado en los siglos XVII-XVIII sabemos que el cuerpo superior quedaría rematado con un mástil de tres esferas o yamur, similar al que tenía la Giralda, el cual probablemente se perdió como consecuencia del terremoto de Lisboa en el año 1775. Precediendo a la sala de la oración, nos encontramos con el patio. Según el rito islámico, antes de orar los fieles deben purificarse realizando para ello un lavado o ablución. La presencia en este espacio abierto de un pozo de agua podría ser una prueba de su uso para realizar este ritual, almacenando el líquido purificador en una pila de abluciones. Una vez purificados los creyentes podían penetrar en la sala de oración cuyo acceso principal se encontraba al noreste. Mediante una puerta rematada por un arco de herradura se accedía a una sala rectangular compuesta por tres naves divididas en los cinco tramos que se conservan hoy día. La nave central quedaba separada de las laterales por arcos de herradura sobre pilares cuadrados de ladrillo. Estos arcos fueron retallados, pero son los que aún sustentan las naves centrales. En el lateral este, una puerta auxiliar también permitía el acceso al interior del edificio desde el patio. Al fondo de la nave central se localizaba el mihrab, un nicho situado en el centro del muro de la quibla, que marca la dirección canónica del rezo. Este es el espacio más importante de la mezquita, ya que es hacia donde los fieles deben dirigir la vista y junto al que se sitúa al imán para dirigir la oración. Aunque del mihrab solo se han documentado los cimientos, los datos extraídos de las excavaciones así como la información obtenida de otras mezquitas de carácter rural, han permitido realizar una reconstrucción hipotética de su alzado y decoración interior. La mezquita se mantendría con escasas reformas en los momentos posteriores a la conquista castellana siendo quizá, la más temprana, el derribo del muro de cierre. Con posterioridad, y ya en el tránsito entre la Edad Media y el Renacimiento, se adosaron dos naves a los laterales y, más tarde, otra más en el muro de la quibla. A pesar de las reformas llevadas a cabo, del edificio original se conservan las naves y el alminar almohade; no resultando ajena a la preservación de este conjunto el progresivo abandono del poblado del que en la actualidad se mantiene como único testimonio la hacienda de Cuatrovitas. No obstante, las prospecciones geofísicas y la excavación de algunas viviendas nos permiten acercarnos a la trama urbana y a la morfología de los edificios del periodo almohade. El poblado al que daba servicio la mezquita se ubicaba en la margen izquierda del arroyo de la Norieta. El paisaje mostraba un suave relieve en el que dominaban las zonas de huertos, viñas y pastizales en torno a núcleo urbano y campos de trigo, olivares y monte bajo en zonas más alejadas. Las construcciones se ordenaban en calles que forman manzanas de planta cuadrangular, dando lugar a una cuadrícula en damero bastante regular con un área ligeramente menos ordenada en torno a la mezquita. Tal vez el motivo sea que las construcciones agrupadas en torno a la mezquita fuesen las más antiguas y, las más alejadas, fruto de una ampliación planificada del poblado. Las casas documentadas en las excavaciones arqueológicas parecen responder a una misma tipología: construcciones sencillas de planta rectangular o cuadrangular con un gran patio interior ajardinado, donde se ubica el pozo, y estancias abiertas alrededor del patio. Siguiendo el patrón dominante en el mundo islámico, las casas se conciben como un espacio cerrado al exterior donde los vanos a la calle son los mínimos necesarios, ofreciendo intimidad a los habitantes, frente al espacio interior articulado en torno al patio al que se abren las distintas dependencias.","GUARRIARÁN DAZA, P. Acerca del alminar almohade de Cuatrovitas en Bollullos de la Mitación (Sevilla). Caetaria . 3. 2000. HEINDEREICH, A. Cuatrovitas (Bollullos de la Mitación. Sevilla). Nuevas investigaciones sobre el asentamiento abandonado y la mezquita almohade. 2017.","","Patrici@",true,true,false,true,true,true,null,null,null,5,1,"2024-09-23T08:21:29","2025-09-12T07:11:15"],
    [12,"01972096-ef89-759d-b9ff-d4029567bd10","Cerro de Santa Brígida","Camas","01971b32-8f45-7604-9fcd-0aa7c54b5244","Naturaleza",7,null,37.411560553216084,-6.041657004501174,"Bo. Jardín Atalaya A, 1A.","El cerro de Santa Brígida es el mirador más alto de la zona. En este lugar se erigió un morabito musulmán y sobre este una ermita dedicada a Santa Brígida.","El cerro de Santa Brígida es el mirador más alto de la zona. En él se erigió un morabito musulmán y sobre este una ermita dedicada a Santa Brígida, que se mantendría hasta la invasión napoleónica, durante la cual albergó una batería para la defensa de la ciudad de Sevilla. Se trataba de un lugar estratégico, no sólo porque se controlaban los principales recursos naturales y vías de comunicación, como en este caso el Guadalquivir, sino también porque desde estas alturas se podían controlar los territorios circundantes hasta varios kilómetros de distancia, proporcionando así una gran defensa para la ciudad. La ermita de Santa Brígida fue un lugar de culto que jugó un importante papel durante la Guerra de la Independencia, fecha en la que fue destruida. A día de hoy no se conserva ningún resto de ella. En la ermita se veneraba una antigua imagen de la Virgen de la Candelaria, de cuyo culto se ocupaban unos monjes que pertenecían a la regla de San Antonio Abad. Esta imagen de la Virgen parece que provenía de la antigua Capilla del Patrocinio de Triana y sostenía en un brazo la imagen del Niño Jesús y en la mano contraria una vela. La ermita era de una sola nave. A la izquierda de la entrada principal se encontraba una sala que servía de aposento para los ermitaños, mientras que a la derecha se encontraba el altar de la Virgen de la Candelaria. Este cenobio se mantenía con la caridad popular y, debido a su pobreza, no tenía ni misal ni cáliz para el culto, por lo que tenían que pedirlos prestados a la iglesia de Camas para poder celebrar la misa. También esto afectaba al mantenimiento del edificio, hasta tal punto que en el siglo XVIII la ermita quedó totalmente derruida. Es en ese momento cuando la orden de San Antón Abad se hace cargo de ella y emprende la rehabilitación del edificio. En 1804 se comienza una nueva reedificación que no llega a concluirse debido a la invasión napoleónica, durante la cual fue utilizada como enclave militar por los franceses debido a su situación estratégica para el control de Sevilla. Tras estos acontecimientos se produjo la destrucción total del edificio, siendo su lugar ocupado por una casa de labriegos y, posteriormente, por una vivienda hasta bien entrado el siglo XX. Las imágenes de la Virgen de la Candelaria y de Santa Brígida se conservan a día de hoy en la iglesia de Santa María de Gracia en Camas, donde reciben culto. Desde 1993, el primer domingo de Octubre se realiza la romería de Santa Brígida, en la que se traslada en procesión la imagen de la Santa desde la Iglesia hasta el cerro.","ALONSO MORGADO, J. (2022). Sevilla Mariana. Reseñas histórico-descriptivas sobre las diferentes devociones marianas en la Archidiócesis de Sevilla . Universidad de Sevilla (Colección Bibliofilia, n.º 13). ANTEQUERA LUENGO, J.J. (1981). Noticias y documentos para la Historia de Camas (hasta finales del XIX). Tartessos. SERRANO ORTEGA, M (2006). Monumentos de los pueblos de la provincia de Sevilla . Universidad de Sevilla.","","Patrici@",true,false,false,true,false,false,"https://virtual-despertandohistoria.dipusevilla.es/cerro/",null,null,4,0,"2025-05-30T09:47:32",null],
    [13,"0197209e-f8d8-7a4c-9cda-60ea4cda966a","Santuario de El Carambolo","Camas","01971b32-8f45-7604-9fcd-0aa7c54b5244","Yacimientos",11,null,37.39323907210717,-6.037694083135768,"Cerro de El Carambolo. Camas.","Santuario de la Edad del Hierro situado en el Cerro de El Carambolo.","La evolución arquitectónica del santuario de El Carambolo. En la margen derecha del tramo inferior de la Vega del Guadalquivir, en el término municipal de Camas, nos encontramos con el cerro de El Carambolo, de 84 m. de altitud, sobre el cual se sitúan los restos arqueológicos de un santuario protohistórico de carácter orientalizante ubicado frente a la antigua ciudad de Spal (la actual Sevilla) de la que le separaba el paleoestuario del Guadalquivir. El Carambolo figura entre los yacimientos de mayor trascendencia en las investigaciones sobre Tartessos durante los siglos XX y XXI. A pesar de que en un primer momento el yacimiento fue interpretado como un poblado de cabañas habitado por indígenas, que tras el contacto con los fenicios se complejiza, las últimas excavaciones realizadas en el lugar exhumaron un gran edificio que puede ser interpretado como un lugar de culto como los existentes en Próximo Oriente durante los inicios de la Edad del Hierro. El santuario fue fundado a fines del siglo IX o inicios del siglo VIII antes de Cristo, coincidiendo con la colonización fenicia, tratándose con probabilidad de un santuario dual, bajo la advocación de Astarté y de Baal o Melkart. Debido a su ubicación, sobre un promontorio situado en el estuario del Guadalquivir, además de como lugar de culto, funcionaría como guía para los barcos que remontasen el estuario que se adentraba hasta Sevilla y como lugar para transacciones económicas y comerciales bajo la protección de las deidades que allí se adoraban. El santuario tiene una ocupación de unos doscientos años durante los cuales fue reedificado en varias ocasiones, manteniendo siempre su carácter sagrado. La construcción inicial, bastante simple, fue monumentalizándose y haciéndose más compleja a medida que pasaba el tiempo, siendo reedificada hasta en cinco fases constructivas: La primera fase de la edificación se fecha entre fines del siglo IX a. C. y fines Siglo VIII a.C. y se ha denominado como Carambolo V. En este primer momento, el santuario se conforma como una construcción de planta rectangular a la que se accede mediante un vano ubicado en el lado corto orientado a la salida del sol. El acceso da lugar a una amplia estancia de planta rectangular que presenta un banco corrido perimetral. Este recinto funcionaría como distribuidor y acceso a las otras estancias del santuario a modo de patio multifuncional a cielo abierto donde se prepararían las ofrendas y los sacrificios. Estos últimos se realizarían en una plataforma escalonada situada al fondo del espacio. A los lados de la plataforma se encuentran dos vanos que servirían de acceso a dos salas rectangulares que se interpretan como las capillas de culto. A la izquierda nos encontramos con una estancia en cuya parte más externa se documenta una serie de hogares y en el centro un altar circular. Al fondo de la estancia se encuentra una pequeña dependencia que puede ser interpretada como el sancta sanctorum o lugar donde se presenta el dios. La estancia de la derecha se estructura como una dependencia rectangular que se supone tendría la misma configuración que la anterior. Junto al escalón de acceso a la habitación se documentó una piedra que puede ser interpretada como betilo o piedra sagrada consagrada a la divinidad. Entre el siglo VIII y el tránsito del VII al VI a.C., se documenta una gran ampliación de la construcción original, quedando el santuario delimitado por un potente muro que contiene una serie de construcciones de distinta funcionalidad, aunque todo el interior del recinto sagrado puede dividirse en cuatro ámbitos: Ámbito 1: se trata de un gran patio a cielo abierto al que se accede desde el exterior a través del gran muro que delimita el recinto. Actúa como antesala a las construcciones del santuario, articulando los accesos a los distintos espacios. Se configura como un gran espacio al fondo del que localizamos el conjunto de edificios que forman el núcleo constructivo del santuario mientras que desde los laterales se accede a otros espacios auxiliares. Ámbito 2: desde el gran patio o Ámbito 1, se accede a una serie de estancias de planta cuadrangular y rectangular que pueden ser interpretadas como zonas de habitación para los servidores principales del templo. El acceso a estas estancias se produce desde un lateral del gran patio. Ámbito 3: este ámbito puede interpretarse como el núcleo sacro y se ubica al fondo del gran patio que se ha denominado como Ámbito 1 y presenta una rigurosa simetría. Está compuesto por una zona para la preparación de las ofrendas que se realizaban a los dioses y dos salas de culto o capillas, una a cada lado del área sacrificial. En cuanto a la zona donde se prepararían los sacrificios, se estructura mediante estancias rectangulares articuladas en torno a un patio central. Y en ella destaca la aparición de numerosos hogares, hornos, restos animales y restos cerámicos. A ambos lados de estas habitaciones se encuentran las dos dependencias que han sido interpretadas como capillas o zonas de culto por la presencia de altares, por sus dimensiones y orientación, por el cuidado con que se han tratado sus acabados y por su articulación espacial. En ellas se realizarían las ofrendas alimenticias a los dioses bajo cuya advocación estaba el santuario. La capilla de la izquierda es de planta rectangular, presenta gradas perimetrales pintadas en damero y en su espacio central se exhumó un altar con forma de piel de toro teñido de rojo con huellas de combustión. La capilla de la derecha, que también presenta planta rectangular y gradas pintadas aunque en este caso en blanco y rojo, presentaba en la zona central una estructura de planta rectangular que ha sido interpretada como un altar. Ámbito 4: esta zona puede interpretarse como un área donde se concentran los vertidos de los sacrificios ofrendados en el santuario y estaba caracterizada por la presencia de numerosas fosas colmatadas con restos procedentes de las ofrendas realizadas en las áreas sacras. En esta zona fue donde se halló el tesoro de El Carambolo. Está situada al oeste del complejo y se encuentra bastante afectada debido a las edificaciones que se producen durante el siglo XX. A pesar de ello, pueden distinguirse un par de estancias de planta rectangular. En las siguientes fases los edificios van colmatando el espacio sagrado a costa del gran patio de acceso que denominamos Ámbito 1, pero mantenido una estructura similar. De esta serie de ampliaciones habría que destacar la ampliación del área sacra en Carambolo III, donde se amplían las capillas y se levanta un gran vestíbulo pavimentado con conchas de acceso a la zona cultural. También habría que destacar en las fases más recientes (Carambolo II y Carambolo I) la anulación del altar en forma de piel de toro y la transformación de parte del santuario en una batería de estancias de planta rectangular donde destaca la presencia de hornos metalúrgicos ligados a la producción de objetos de bronce, una actividad común a otros santuarios mediterráneos del mismo periodo y horizonte cultural.","DE LA BANDERA ROMERO, M. L. y FERRER ALBELDA, E. (Corrd.) (2010). El Carambolo. 50 años de un tesoro . Universidad de Sevilla. ESCACENA CARRASCO, J.L. (2008). Arqueoastronomía en el Carambolo. Una nueva explicación para el mito del dios que muere y resucita. Andalucía en la Historia (22), 34-37. ESCACENA CARRASCO, J.L., FERNÁNDEZ FLORES, A. y RODRÍGUEZ AZOGUE, A. (2007).Sobre el Carambolo: Un híppos sagrado del Santuario IV y su contexto arqueológico. Archivo español de arqueología, 80, 5-28 . FERNÁNDEZ FLORES, A. y RODRÍGUEZ AZOGUE, A. (2022). Tartessos Desvelado. La colonización fenicia y el origen y ocaso de Tartessos . Ed. Almuzara. FERNÁNDEZ FLORES, A. (2005). El Carambolo. Revisión e interpretación del yacimiento a partir de los nuevos datos arqueológicos . Memoria de Licenciatura inédita. Universidad de Sevilla.","Recursos de vídeo o imágenes de terceros: Todas las imágenes han sido cedidas por Álvaro Fernández Flores.","Patrici@",false,false,false,true,true,true,null,null,null,10,5,"2025-05-30T09:56:18","2025-09-12T08:46:48"],
    [14,"0197210a-b697-71d8-9081-53d8917bde1b","Tesoro de El Carambolo","Camas","01971b32-8f45-7604-9fcd-0aa7c54b5244","Yacimientos",11,null,37.393512201830276,-6.038599839510797,"","Conjunto de 21 piezas de joyería protohistórica hallado dentro de un gran vaso cerámico en el Cerro de El Carambolo.","El 30 de Septiembre de 1958, durante unas obras en el denominado Tiro de Pichón, en el cerro de El Carambolo, apareció un conjunto de joyería dentro de un gran vaso cerámico que es conocido como el Tesoro de El Carambolo. En un primer momento las piezas se repartieron entre los obreros que las encontraron, pero enseguida fueron entregadas a las autoridades. El conjunto está compuesto por 21 piezas de oro con un peso total de 2’950 kg: un collar, dos colgantes con forma de piel de toro, dos brazaletes cilíndricos y dieciséis plaquetas rectangulares. – Collar de colgantes pseudos-sellos. El collar está compuesto por una cadena trenzada dividida en dos ramales que se insertan en un pasador. Del pasador parten a su vez siete colgantes tipo sello de base ovalada, ensartados en cadenillas más finas. La decoración es una combinación de los motivos florales y geométricos característicos de las culturas orientales. – Colgantes “piel de toro”. Son dos colgantes similares pero con diferencias en su decoración y medidas. El primero de ellos tiene motivos decorativos de rosetas y presenta unas medidas de: alto máximo exterior 15,5 cm; alto mínimo interior 10,2 cm; ancho máximo exterior 14 cm; ancho mínimo interior 5,8 cm. El segundo colgante está decorado con esferas rehundidas y sus medidas son: alto máximo exterior 16’0 cm, mínimo interior 13,8 cm; ancho máximo exterior 11,0 cm; mínimo interior 11,0 cm; peso 198,32 g. – Brazaletes cilíndricos. La decoración de estos brazaletes está formada por bandas horizontales que alternan motivos decorativos de rosetas y de semiesferas. Estas joyas no tienen paralelos próximos y se consideran producción indígena que evoluciona de formas anteriores del Bronce Final Atlántico. Las medidas de estas piezas son: diámetro interior 10,5 cm. y alto 11,4 cm. en el primer brazalete y diámetro interior 10,0 cm y alto 10,9 cm. en el segundo. – Placas con semiesferas rehundidas . Se trata de un conjunto de ocho placas rectangulares decoradas con hileras de semiesferas rehundidas alternadas con hileras de pequeños círculos. En los lados largos tienen perforaciones para su unión con cordones pasantes. Todas tienen las mismas medidas, siendo estas 9 x 5 cm. – Placas con rosetas. Se trata de un conjunto de ocho placas rectangulares con decoración alterna de semiesferas y rosetas de once pétalos. Tienen perforaciones en los lados largos para cordones pasantes. Se diferencian en dos series de cuatro por sus medidas. El denominado subconjunto A tiene unas medidas de 11 x 6 cm., mientras que las medidas del subconjunto B son 11 x 4’4 cm. El Tesoro de El Carambolo ha tenido y tiene varias hipótesis interpretativas sobre su posible uso. La primera fue la del profesor Carriazo según el cual las piezas pertenecerían al ajuar de un monarca tartésico donde los denominados pectorales funcionarían como tal, un juego de placas funcionarían como tiara y otro como cinturón. Otra de las hipótesis interpretativas es la presentada por los profesores Escacena y Amores donde parte del Tesoro es interpretado como ajuar litúrgico destinado a la procesión presacrificial de un toro y una vaca inmolados para Baal y Astarté. En este caso, los denominados pectorales se tratarían de frontiles para el engalanamiento de estos animales, al igual que los dos juegos de placas, destinándose el conjunto adornado con rosetas a la vaca de Astarté y el de elementos semiesféricos al toro de Baal. Las restantes piezas del Tesoro, collar de sellos y brazaletes, consistirían en el ajuar litúrgico del sacerdote que llevaría a cabo el sacrificio. Otra hipótesis a tener en cuenta es la propuesta por la profesora de la Bandera, quien afirma que los brazaletes deben ser asociados a las plaquetas y a los pectorales de piel de toro, mientras que el collar, dada su diferencia estilística, debería haber formado parte de un juego distinto, hoy desconocido. En esta hipótesis se rescata el uso de los pectorales como tales, pero sujetos al torso mediante cordones, a diferencia de la hipótesis de Carriazo, aunque no descarta el posible uso como frontiles. Por otro lado, en el caso de las placas destaca su posible función múltiple como cinturones, diademas y coronas, e incluso pulseras-brazaletes, debido a los paralelismos encontrados en las representaciones orientales.","DE LA BANDERA ROMERO, M. L., GÓMEZ TUBÍO, B., ONTALBA SALAMANCA, M. A., RESPALDIZA, M. A. y ORTEGA FELIU, I. (2010). El Tesoro de El Carambolo: Técnica, simbología y poder. En de la Bandera Romero, M. L., Ferrer Albelda E., El Carambolo. 50 años de un tesoro. Universidad de Sevilla, 297-334. ESCACENA CARRASCO, J. L. Diis Tauris Sacrum. Las joyas del Carambolos como atuendo litúrgico (2017). En RODRÍGUEZ DÍAZ, A., PAVÓN SOLDEVILA, I. y DUQUE ESPINO, D.M. (Eds.), Historias de Tesoros. Tesoros con Historia . Universidad de Extremadura, 201-240. ESCACENA CARRASCO, J. L. y AMORES CARREDANO, F. (2011). Revestidos como Dios manda. El tesoro del Carambolo como ajuar de consagración. Spal, 20 , Universidad de Sevilla, 107-141.","Recursos de vídeo o imágenes de terceros: Derechos de reproducción: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Turismo, Cultura y Deporte. Pertenencia de los bienes a los fondos del Museo Arqueológico de Sevilla Titularidad: Junta de Andalucía. Autor: Pepe Morón.","Patrici@",true,true,false,true,true,false,null,null,null,22,21,"2025-05-30T11:53:59",null],
    [15,"01924e14-cec9-70ff-812f-2a0c34395bb9","Museo de la Ciudad de Carmona","Carmona","01920ee8-7038-73f2-bb79-9bce5293142e","Espacios Culturales",8,null,37.47332733428219,-5.6368033050501145,"","El Museo de la Ciudad de Carmona ofrece un recorrido por la historia de la localidad, desde los primeros asentamientos en el Paleolítico hasta la época medieval, con una destacada colección de restos arqueológicos y obras de arte. Ubicado en la Casa Palacio del Marqués de las Torres, el edificio es un ejemplo de la arquitectura sevillana del siglo XVI y XVIII.","El Museo de la Ciudad de Carmona, ubicado en la Casa Palacio del Marqués de las Torres, es un espacio que ofrece un recorrido por la historia de la ciudad desde los orígenes de la civilización hasta la actualidad. En este museo, los visitantes pueden sumergirse en un viaje a través de los periodos más importantes de la historia de Carmona, gracias a la amplia colección de restos arqueológicos que alberga. Las piezas más destacadas incluyen objetos del paleolítico, del calcolítico y de las épocas tartésica y romana, siendo especialmente célebres los Vasos de Saltillo, joyas de la cultura tartésica. El edificio en sí mismo es una joya arquitectónica. Construido en el siglo XVI y reformado en el siglo XVIII, el palacio refleja el esplendor de la arquitectura sevillana de la época. Su imponente portada principal, de doble cuerpo, está adornada con columnas dóricas y jónicas, destacando el escudo de armas de la familia Quintanilla y un elegante balcón coronado por un frontón mixtilíneo, elementos que le otorgan gran monumentalidad. En su interior, el amplio zaguán y el patio central, con sus arcos de medio punto y columnas de mármol, organizan las diferentes estancias del edificio, entre ellas las casas de verano e invierno, que completan el conjunto de la casa solariega. La exposición del museo no solo destaca por su valioso contenido arqueológico, sino también por su colección de obras pictóricas, con cuadros de artistas como José Arpa, Rodríguez Jaldón y Valverde Lasarte, que ofrecen una visión más moderna del patrimonio artístico de Carmona. Las salas del museo están organizadas para ofrecer una visión cronológica de la evolución de la ciudad y sus habitantes. La sala dedicada al Paleolítico nos muestra cómo el Valle del Guadalquivir fue poblado por primera vez hace medio millón de años, a través de herramientas de piedra que los primeros habitantes de la zona utilizaban en su día a día. Con el paso del tiempo, la ciudad fue creciendo y transformándose. Durante la Edad del Cobre, hace unos 4.500 años, los primeros asentamientos humanos se establecieron en la zona que hoy ocupa Carmona. Estos poblados estaban formados por cabañas circulares, cuyos restos también pueden observarse en el museo, junto con herramientas y utensilios de cerámica de la época. La Edad del Bronce marcó un periodo de expansión, con un aumento de la población y la construcción de los primeros muros defensivos para proteger el asentamiento. El museo también nos transporta a la época tartésica y turdetana, cuando Carmona se consolidó como una ciudad importante en el contexto de las civilizaciones mediterráneas. Con la llegada de los fenicios, la ciudad experimentó importantes avances tecnológicos y urbanísticos, como el uso de la metalurgia del hierro y la introducción del torno alfarero. Este periodo es especialmente significativo en la historia de Carmona, ya que durante esta etapa se estableció el núcleo urbano que daría forma a la ciudad. La sala dedicada a la Carmona romana es una de las más impactantes del museo, ya que ofrece una maqueta a escala de la ciudad en aquella época, mostrando con detalle las termas, el foro, el teatro y el anfiteatro, así como las áreas residenciales y las casas familiares, llamadas domus. Estos hogares, organizados en torno a un patio central con un estanque para recoger el agua de lluvia, son un ejemplo de la avanzada organización social y urbana de la civilización romana. Por último, el museo también alberga colecciones que reflejan la historia medieval de Carmona, tanto en su etapa islámica como cristiana. La ciudad musulmana de Qarmuna, aunque con escasos restos arqueológicos, nos muestra una reconstrucción de una cocina islámica, hallada en unas excavaciones de 1991. En la sala dedicada a la Carmona cristiana, se destacan las obras de embellecimiento realizadas por Pedro I y los Reyes Católicos, quienes construyeron nuevas edificaciones y defensas que configuraron la ciudad tal y como se conoce en la actualidad.","http://www.museociudad.carmona.org","","Patrici@",true,true,true,true,true,false,null,"https://virtual-patricia.dipusevilla.es/museo_carmona/es/",null,4,6,"2024-10-02T16:33:59","2025-11-11T17:25:32"],
    [16,"01924e12-d262-7628-9078-8e99877ec74f","Puerta de Sevilla","Carmona","01920ee8-7038-73f2-bb79-9bce5293142e","Monumentos",9,null,37.47111734916287,-5.641304637582583,"","El baluarte que hoy conocemos como el Alcázar de la Puerta de Sevilla de Carmona formaba parte del recinto defensivo de la ciudad y permitía el acceso a la urbe desde el oeste.","El baluarte que hoy conocemos como el Alcázar de la Puerta de Sevilla de Carmona formaba parte del recinto defensivo de la ciudad y permitía el acceso a la urbe desde el oeste. Las construcciones que podemos contemplar son fruto de más de 2000 años de historia y en ellas se materializa la evolución de la poliorcética, o el arte de la defensa militar, desde el periodo púnico a la Edad Moderna. A lo largo de estos siglos, un sencillo bastión se convirtió en un complejo sistema defensivo que aún hoy estremece al pasar bajo sus imponentes muros. El primer recinto que protegía el acceso a la ciudad de Carmo desde poniente se conformaba como un reducto fortificado de planta cuadrangular que, aprovechando la topografía preexistente, se proyectaba hacia el exterior de las murallas. El bastión poseía una pequeña torre adelantada que facilitaba la defensa de la puerta, ubicada a su costado, en caso de ataque. Esta obra se fecha comúnmente en el periodo púnico, aunque algunos investigadores la datan a comienzos de la época romana, y se vincula a la presencia de Aníbal en el sur peninsular y los acontecimientos bélicos que se desarrollarán en el siglo III a.C. en el marco de la Segunda Guerra Púnica entre Cartago y Roma. No obstante, se han encontrado vestigios que parecen indicar que esta fortificación ya se superpuso a un primer recinto defensivo datado en el siglo VIII a.C. Durante el periodo romano republicano, y en el contexto de las guerras civiles romanas, la puerta se reforma y se monumentaliza. El acceso se refuerza con un patio trapezoidal o intervallum rodeado de murallas con dos vanos cubiertos con bóvedas de medio cañón en los extremos. El intervallum permitía la defensa desde arriba de la segunda puerta en caso de que los atacantes hubiesen conseguido pasar la primera. La puerta de Sevilla, junto a la de Córdoba, constituirán los extremos del cardo máximo, la arteria este-oeste que articula la Carmo romana. Por otro lado, hacia la segunda mitad del siglo I a.C., el bastión púnico se eleva aún más y sobre la terraza superior se construye un potente basamento sobre el que se construye un templo tetrástilo. Al templo se accedería desde la ciudad por medio de un sistema de escaleras y terrazas con un diseño para el que existen distintas hipótesis, siendo la que aquí presentamos la planteada en los primeros estudios científicos realizados sobre la Puerta de Sevilla. El siguiente periodo en que se acometen grandes reformas en el acceso es el bajomedieval islámico, datándose las obras entre los siglos IX y XIII. Durante casi mil años la puerta se mantuvo en uso con la configuración de época romana, renovándose las defensas de la ciudad tras la caída del califato omeya con los avances en arquitectura militar de almorávides y almohades. Así, en el periodo andalusí el sistema de defensivo del entorno de la puerta se complejiza enormemente. En esta fase se adosa al sistema de acceso de época romana un cuerpo rectangular con dos vanos enmarcados por arcos de herradura apuntados que permiten sumar al primer vano una \"buhedera\" y una ladronera. Estas oquedades permitían la defensa vertical ante los atacantes que intentasen acceder a la puerta. Entre los accesos pervive el espacio abierto o intervallum. En cuanto al espacio anteriormente ocupado por el templo, se construye ahora un aljibe que permitía el abastecimiento de agua en caso de ataque al conjunto defensivo. Con algunas reformas posteriores de menor calado, la Puerta de Sevilla ofrece en la actualidad una visión caleidoscópica a través de la que nos podemos acercar a los distintos acontecimientos históricos que se han materializado en el imponente bastión carmonense.","HERRERA, H. Puerta de Sevilla en Carmona. Boletín de la Real Academia de la Historia . 1906. JIMÉNEZ, A. La Puerta de Sevilla en Carmona. 1989. LINEROS ROMERO, R. Urbanismo romano de Carmona. CAREL . 3. 2005. RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ, I. La Puerta de Sevilla. Monumento Nacional desde hace 100 años. CAREL . 5. 2007. SCHATTNER, T. La Puerta de Sevilla en Carmona y otras puertas romanas en la Península Ibérica. Rómula . 4. 2005. VVAA. Alcázar y Puerta de Sevilla. Ficha Técnica Junta de Andalucía .","","Patrici@",true,true,true,true,true,true,null,null,null,5,3,"2024-10-02T16:31:49","2025-09-12T08:04:09"],
    [17,"01971b4f-2ecf-7c6b-a331-66fedcc40d59","Dolmen de Montelirio","Castilleja de Guzmán","01971b35-0c68-799c-9b91-af92e6a685d0","Yacimientos",11,null,37.41092277078569,-6.058439122246319,"Polígono PP4, 4M","El Dolmen de Montelirio es un monumento funerario prehistórico compuesto de un largo corredor subterráneo y dos cámaras circulares unidas entre sí por un corto pasillo. En él se han encontrado 26 enterramientos.","El tholos de Montelirio fue edificado en un promontorio natural entre los siglos XXIX y XXVIII a.C. A la tumba se accede por un largo corredor subterráneo que da acceso a una gran cámara circular desde la que se accede por un corto pasillo a otra pequeña cámara, también de planta circular. Se han encontrado 26 enterramientos en Montelirio: 3 en el corredor, 1 en el túmulo, 2 en la cámara pequeña (hombre y mujer) y 20 en la cámara grande. El corredor, de 40 m de longitud, estaba dividido en tres tramos mediante dinteles de pizarra coloreada en rojo y representa un tránsito simbólico entre dos mundos: el de los vivos y el de los muertos. En el tramo central se llevó a cabo parte del ritual funerario. Sobre dos altares cilíndricos realizados en arcilla y teñidos en rojo se quemaron hierbas aromáticas como lavanda y brezo, que purificarían el lugar mientras se depositaban en el suelo y las paredes cuchillos, puntas de flechas y recipientes simbólicos realizados en arcilla. Estas ofrendas aparecen flanqueadas por dos enterramientos con restos óseos humanos de carácter secundario, es decir, fosas que contienen determinadas partes del esqueleto que se han seleccionado previamente. En el tránsito entre el segundo y el tercer tramo se encuentra un esqueleto humano completo, pero en este caso depositado sobre el pavimento, sin selección ni alteración de los restos óseos. El corredor desemboca en una cámara circular revestida de lajas de pizarra pintadas en rojo con óxido de hierro que presentan abundantes salpicaduras de cinabrio. En esta cámara grande se localizaron alrededor de 20 cuerpos, todos ellos de mujeres, acompañados por un numeroso ajuar. Estas mujeres, dispuestas en torno a una estela antropomorfa y otra serie de objetos que ocupaban el centro del espacio a modo de altar, estaban acompañadas por objetos extraordinarios fabricados en cristal de roca, marfil o ámbar con los que se fabricaron peines, puntas de flechas, recipientes, cuchillos, etc. sin que faltasen platos y ollas con alimentos simbólicos destinados para su consumo en el más allá. Estaban ataviadas con túnicas, algunas de ellas elaboradas con miles de cuentas realizadas generalmente con conchas marinas, y todo ello aparecía cubierto por grandes cantidades de pigmento rojo a base de cinabrio. Los especialistas han planteado la posibilidad de que fueran enterradas simultáneamente o en un periodo de tiempo relativamente escaso. El espacio descrito funcionaría como antecámara de la cámara principal, de dimensiones más pequeñas y unida por un pequeño pasillo con la anterior. Este pequeño espacio es el lugar de descanso eterno de los protagonistas del rito funerario: un hombre y una mujer que irían acompañados del séquito descrito a modo de acompañantes hacia el más allá. La cámara pequeña, aunque expoliada, conservaba parte de un rico ajuar compuesto por objetos como un colmillo de elefante, figuras zoomorfas de cerdos talladas en marfil, peine y bellotas de marfil, oro o puntas de flecha. Los datos arqueológicos demuestran con claridad que en algún momento en los siglos XXIX-XXVIII a.C. tuvo lugar en Montelirio un ritual funerario que supuso un acontecimiento especial para los habitantes del gran asentamiento de Valencina y de la región circundante. El tipo de artefactos asociados a estas mujeres, así como la disposición de sus cuerpos y sus condiciones físicas particulares, sugieren que fueron sacerdotisas, personas cuyo estatus estuvo vinculado a la esfera ideológica o religiosa de esta comunidad. Todas las evidencias materiales apuntan a que los individuos que fueron enterrados en este tholos tuvieron un papel destacado en esta comunidad. A unos 100 metros del gran tholos de Montelirio se ubica una tumba de similares características constructivas, aunque con dimensiones mucho más reducidas, donde el espacio mejor conservado es una pequeña cámara funeraria en la que descansaba el sujeto principal. En este caso se trataba de un individuo femenino, de entre 18 y 25 años, acompañado de un numeroso y complejo ajuar compuesto por objetos fabricados en marfil, cerámicas, útiles de piedra, etc., donde destaca un cuchillo de cristal de roca con mango y funda de marfil, excepcional en su factura y conservación. A este individuo se le ha bautizado como La Dama de Marfil, por el importante ajuar de este material que la acompañaba, considerándose una mercader o marchante dedicada al comercio, una mujer de singular importancia dentro de la sociedad, que habría conseguido ascender en la sociedad por méritos propios.","FERNÁNDEZ FLORES, A., GARCÍA SANJUÁN, L. Y DÍAZ-ZORITA BONILLA, M. (Eds.) (2016). Montelirio. Un gran monumento megalítico de la Edad del Cobre . Arqueología Monografías, Consejería de Cultura, Junta de Andalucía. FERNÁNDEZ FLORES, A. y AYCAR LUENGO, V. (2013). Memoria científica: Intervención arqueológica puntual en el dolmen de Montelirio (Castilleja de Guzmán, Sevilla) . Memoria Final. Delegación Provincial de Cultura de Sevilla. Inédito. FERNÁNDEZ FLORES, A. y AYCAR LUENGO, V. (2013). Montelirio. Un sepulcro clave para la comprensión del registro de los grandes monumentos megalíticos de Valencina de la Concepción-Castilleja de Guzmán. En GARCÍA SANJUÁN, L., VARGAS JIMÉNEZ, J.M., HURTADO PÉREZ, V., CRUZ-AUÑÓN BRIONES, R. y RUIZ MORENO, T. (Coord.). El asentamiento prehistórico de Valencina de la Concepción (Sevilla): investigación y tutela en el 150 aniversario del Descubrimiento de La Pastora , 233-260. LUCIAÑEZ TRIVIÑO, M., CINTAS PEÑA, M. y GARCÍA SANJUÁN, L. (2019). Mujeres en blanco y rojo. El ritual funerario en el tholos de Montelirio. Andalucía en la historia , nº 65., 44-49.","Recursos de vídeo o imágenes de terceros: Derechos de reproducción: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Turismo, Cultura y Deporte. Pertenencia de los bienes a los fondos del Museo Arqueológico de Sevilla. -Montelirio: Imágenes de enterramiento sacerdotisas DJ2009/19-343. Titularidad Junta de Andalucía. - Montelirio: Imágenes de puntas de flecha DJ2009/19-245-1 a DJ2009/19-245-15. Titularidad Junta de Andalucía. - Montelirio: Daga de cristal de roca DJ2007/23/535/1. Titularidad Junta de Andalucía. - Montelirio: Peine decorado DJ09/19-366-1 y DJ09/19-347-1. Titularidad Junta de Andalucía. -Montelirio: Bellota decorada DJ09/19-88-17 y DJ09/19-88-26. Titularidad Junta de Andalucía. - Montelirio: Cerditos de marfil DJ2009/19/80-15 a DJ2009/19/80-18. Titularidad Junta de Andalucía. - Montelirio: funda de puñal de marfil DJ09/19-372-1 Titularidad Junta de Andalucía - Montelirio: placas de oro decoradas DJ2007/23-536-05 Titularidad Junta de Andalucía - Montelirio: Daga de sílex DJ2007/23-696 Titularidad Junta de Andalucía - Montelirio: imágenes de cuentas de túnica DJ2009/19-343 Titularidad Junta de Andalucía Resto de fotos de Montelirio excavaciones: Autor: Antonio Acedo Rendo y Álvaro Fernández Flores. Imágenes cedidas por Álvaro Fernández Flores. Ortofotos: cedidas por Álvaro Fernández Flores.","Patrici@",false,false,false,true,true,true,null,null,null,18,1,"2025-05-29T09:11:03",null],
    [18,"01971b6f-bfcb-7fdc-ae35-2ce4115592e3","Jardines de Forestier","Castilleja de Guzmán","01971b35-0c68-799c-9b91-af92e6a685d0","Espacios Culturales",8,null,37.409341235195114,-6.054607529189449,"Calle Montelirio, 33.","Los Jardines de Forestier se encuentran en uno de los puntos más altos del Aljarafe sevillano. Son los últimos jardines diseñados y realizados fuera de Francia por Jean Claude Nicolás de Forestier.","A 8 km de Sevilla, en la localidad de Castilleja de Guzmán, nos encontramos con el Palacio de los Guzmán y los Jardines de Forestier. El palacio se ubica en el lugar donde se situó un campamento militar romano en torno al cual se agrupaban las viviendas de los familiares de los militares. Durante la época musulmana, esta zona conocida como Castalla, estaba ocupada por una alquería cuyos habitantes trabajaban las zonas aledañas. Tras la reconquista realizada por Fernando III el Santo, estas tierras son entregadas a la Orden Militar de Alcántara y posteriormente en el siglo XIV a la familia de los Guzmanes, que construirá aquí su palacio entre los siglos XVII y XVIII. A mediados del siglo XIX la construcción pasa a manos de los condes de Castilleja de Guzmán. siendo D. Joaquín Rodríguez de Rivas y de la Gándara, cuarto conde de Castilleja de Guzmán, quien ordenará la gran reforma del edificio y la creación de sus jardines. Las obras dieron comienzo en 1927, de manos del arquitecto Gabriel Lupiáñez Gel, mientras que los jardines fueron encomendados al paisajista francés Jean Claude Nicolás Forestier. Forestier realizó la mayor parte de su carrera en París, donde ocupó distintos cargos políticos relacionados con las labores agrícolas y de conservación forestal, prestando especial atención al diseño de parques y jardines. Su estilo es ecléctico, con diferentes influencias clasicistas, paisajistas, orientales y románticas. En el trazado de sus jardines juega un papel importante el agua, omnipresente en todas sus realizaciones, así como elementos constructivos (pérgolas, terrazas, escaleras, …) que distribuye con acierto, a efectos de dar movimiento al terreno. Entre 1911 y 1923, durante sus frecuentes estancias profesionales en España, desarrolla importantes proyectos, como las ordenaciones del Parque de María Luisa en Sevilla o de la montaña de Montjuic en Barcelona, en el marco de las grandes exposiciones internacionales que tendrían lugar en ambas capitales en 1929. Los jardines de Castilleja de Guzmán, con 26.000 m2 y 61 especies vegetales, son los últimos jardines realizados por Forestier fuera de Francia, en 1927. Siguiendo el estilo creado por el paisajista francés, conocido como jardín neo-mudéjar o neo-sevillano, el paisaje se convierte en el principal protagonista, articulando el terreno en tres grandes terrazas que dividen el conjunto en sendos jardines, alto, medio y bajo. Al poco tiempo, el palacio y sus jardines pasan al dominio público: en 1930 son cedidos al ayuntamiento de Sevilla y en 1943, ya bajo titularidad del Ministerio de Educación Nacional, el arquitecto Juan de Talavera ejecuta su adecuación como Colegio Mayor de Santa María del Buen Aire, donde estudiaría el literato Antonio Gala. Desde el año 2014 tanto el palacio como los jardines, adscritos actualmente a la Universidad de Sevilla, se encuentran cerrados y no son visitables.","VIGIL-ESCALERA PACHECO, M. (1992). El jardín del Colegio Mayor \"Santa María del Buen Aire\". Una obra olvidada de J.C.N. Forestier. Temas de Estética y Arte , nº8. Palacio de los Guzmán y Jardines de Forestier https://jardinessinfronteras.com/2022/03/12/castilleja-de-guzman-forestier-y-el-jardin/","","Patrici@",false,true,false,true,false,false,"https://virtual-despertandohistoria.dipusevilla.es/jardines/",null,null,4,0,"2025-05-29T09:46:37",null],
    [19,"01924e24-549c-71b2-a847-f57a624e80f1","Iglesia de Nuestra Señora de Consolación","Cazalla de La Sierra","01920eec-6dcb-76e0-90cb-505d0afa23fc","Monumentos",9,null,37.92940079675011,-5.758385175667057,"","La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación se asienta en la parte más elevada y antigua de Cazalla de la Sierra, ocupando uno de los laterales de la Plaza Mayor, dentro de la que destaca por su sobria monumentalidad, elevándose sobre la urbe como un compacto pero heterogéneo baluarte.","La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación se asienta en la parte más elevada y antigua de Cazalla de la Sierra, ocupando uno de los laterales de la Plaza Mayor, dentro de la que destaca por su sobria monumentalidad, elevándose sobre la urbe como un compacto pero heterogéneo baluarte. Las distintas fábricas y estilos artísticos que presenta el templo son reflejo material de los avatares históricos que han acontecido desde la fecha de inicio de las obras, en la primera mitad del siglo XIV, hasta las últimas reformas, realizadas ya en el siglo XX. Notables construcciones mudéjares, renacentistas y barrocas impresionan por su pureza, formando un todo singular que estremece por su monumentalidad. En un principio, el edificio se levantó en estilo mudéjar, con una sola nave y dotado de una torre-fachada de acceso que, en la actualidad, forma parte de los pies de la iglesia. La construcción es un nítido ejemplo de ese estilo particular de los reinos cristianos de la península, donde se aúnan las tradiciones artísticas medievales europeas con las de oriente a través del mundo andalusí. Esta mezcla de corrientes queda materializada en la torre fachada, que destaca en el conjunto por su singularidad, que nos hace rememorar la arquitectura andalusí del reino de Granada. A partir de 1350, y probablemente para poder dar acogida a más fieles, se amplía el edificio añadiendo dos estrechas naves laterales a cada lado de la antigua iglesia, configurándose un templo almenado de tres cuerpos. A este segundo momento corresponden los muros donde se abren los accesos actuales del edificio, aunque como podemos observar en la nave de la epístola, los vanos que daban acceso a la iglesia en aquel momento se encuentran cegados. Entre esta fase y mediados del siglo XV se lleva a cabo el cerramiento de una parte de la iglesia, dejando dos puertas en la tapia para acceder al recinto, una ubicada a los pies del templo y otra cercana a la puerta de la epístola. Los restos de este muro y sus puertas se han interpretado erróneamente como parte del recinto amurallado de la población almohade. La siguiente reforma tendrá lugar a mediados del siglo XV, en un estilo gótico-mudéjar tardío. Se añaden en este momento la torre campanario, que se levanta sobre el paño almenado de la iglesia, y el ábside, que con el tiempo quedará integrado en la cabecera de la iglesia renacentista. En 1538, y coincidiendo con un potente auge económico en Cazalla de la Sierra, se llevó a cabo una gran reestructuración del edificio, ya que el estilo mudéjar que lo definía estilísticamente va a dejar paso a la nueva estética renacentista. Esta obra se atribuye al maestro Diego de Riaño y a su discípulo Martín de Gainza. Con esta reforma se plantea una gran iglesia de tres naves que amplía en anchura el templo, pero respetando las alineaciones previas, incluido el ábside. Aunque la obra quedará inacabada, es la que más impronta ha dejado por su monumentalidad. Al interior destaca el diáfano espacio cubierto por bóvedas vaídas con casetones apoyadas en unos soberbios pilares rematados por dados decorados con relieves de apóstoles y santos. La cabecera, de planta poligonal, se cubre con una bóveda acasetonada, y se encuentra elevada del resto del templo por medio de una grada. Las siguientes reformas se acometen a partir del siglo XVIII y no afectarán en gran medida a la configuración final del templo, reformándose lo que quedaba de la iglesia mudéjar. En esta fecha, el primitivo templo se cubre con bóvedas de cañón y lunetos, se emprende la apertura y monumentalización de la puerta que da a la Plaza Mayor, y se coloca la estructura que aloja el reloj. En el siglo XX la iglesia se ve gravemente afectada por los sucesos que ocasionó el levantamiento militar. En 1936 un incendio hizo que desaparecieran la mayoría de los retablos, incluido el retablo mayor, y los cuadros que adornaban el templo. Otro tesoro desaparecido, en este caso consecuencia del pillaje y del saqueo, fue la rica colección de orfebrería y textiles que había sido exhibida en la Exposición Iberoamericana de 1929 Al año siguiente del incendio se inició la restauración del edificio y la reposición del mobiliario y de los enseres, finalizando las obras en 1947. Este hecho quedó registrado en una inscripción colocada en el pórtico de acceso al templo.","GARCÍA-DILS DE LA VEGA, S., FERNÁNDEZ FLORES, A., RODRÍGUEZ AZOGUE, A. Carta Arqueológica Municipal de Cazalla de la Sierra (Sevilla). 2017.","","Patrici@",true,true,true,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-10-02T16:50:56","2025-09-12T10:24:41"],
    [20,"01924e22-ab65-7c16-abe1-8cc70fb66399","Plaza Mayor","Cazalla de La Sierra","01920eec-6dcb-76e0-90cb-505d0afa23fc","Monumentos",9,null,37.929513929081914,-5.759181536910443,"","Situada al norte de la provincia de Sevilla, Cazalla de la Sierra se inserta en el Parque Natural de la Sierra Morena, territorio de gran valor natural e histórico. Los orígenes del núcleo urbano se remontan, al menos, a época romana, período en el que se datan los primeros restos arqueológicos documentados. Con un rico patrimonio arquitectónico conservado el Conjunto Histórico de Cazalla de la Sierra ha sido declarado Bien de Interés Cultural por su belleza y monumentalidad.","Situada al norte de la provincia de Sevilla, Cazalla de la Sierra se inserta en el Parque Natural de la Sierra Morena, territorio de gran valor natural e histórico. Los orígenes del núcleo urbano se remontan, al menos, a época romana, período en el que se datan los primeros restos arqueológicos documentados. Con un rico patrimonio arquitectónico conservado el Conjunto Histórico de Cazalla de la Sierra ha sido declarado Bien de Interés Cultural por su belleza y monumentalidad. Dentro del Conjunto destaca la Plaza Mayor, gran espacio público surgido en el siglo XVI y centro neurálgico de la localidad en el cual se fueron ubicando los principales edificios civiles y religiosos. De planta rectangular y con unos 250 metros de perímetro el espacio se distribuye a diferentes niveles adaptándose a la topografía del terreno. El caserío que la rodea es una muestra de la arquitectura popular serrana de diferentes épocas. En uno de los laterales sobresale uno de los principales monumentos de Cazalla: la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación. Con su imponente arquitectura y privilegiada ubicación, es un punto de referencia visual, tanto desde el exterior como desde el interior del pueblo. En sus muros pueden leerse las sucesivas fases constructivas por las que ha pasado este singular inmueble desde sus orígenes en época mudéjar, pasando por el magnífico templo renacentista, hasta llegar a las últimas intervenciones en el siglo XVIII. A ella se accede desde la Plaza Mayor mediante una escalinata que da a la puerta principal del templo. Del conjunto destaca la torre-fachada de líneas gótico mudéjar y el gran volumen renacentista con sus tres grandes contrafuertes circulares rematados con pináculos cónicos. Frontero a la Iglesia se sitúa uno de los edificios emblemáticos de la Plaza Mayor, ya que en él se ubicaron los antiguos juzgados de Cazalla. Esta casa palacio del siglo XVI destaca por su portada de piedra de decoración clásica, compuesta por un vano adintelado entre columnas acanaladas sobre pedestales y capitel compuesto, sobre las que descansa un friso decorado con relieves de grutescos y rematado por una pronunciada cornisa. Esta casa señorial está destinada hoy en día al Hogar del Pensionista. Majestuoso edificio del siglo XVIII que albergaba al antiguo ayuntamiento y que actualmente está adaptado para las dependencias de los juzgados. Destaca del conjunto de edificaciones ubicadas en la plaza mayor por su fachada barroca dividida por grandes pilastras toscanas cajeadas y coronadas por una balaustrada ciega. La portada se sitúa en el centro, flanqueada por columnas toscanas pareadas en el cuerpo inferior y balcón con escudo y columnas jónicas en el superior. El resto de los huecos lo forman ventanas en la planta baja y balcones en planta alta. Volviendo al frente en el que se sitúa la iglesia encontramos una fila de casas de dos y tres plantas que responden a modelos de arquitectura señorial de los siglos XVII y XVIII. Entre ellas, llama la atención por su singular fachada, la casa en esquina con la calle San Luis Gonzaga, con medias columnas sobre pilastras que enmarcan la puerta y la ventana central, sobre las que se levanta un friso ondulado que da paso a un balcón flanqueado por columnas con capiteles jónicos. Este lateral de la plaza alberga edificios de dos plantas, representativas de arquitectura popular de finales del siglo XIX y principios del XX, en algunos de los cuales los que podemos ver elementos típicos de la arquitectura regionalista como el empleo de ladrillo visto en el recercado de los huecos y azulejos en la decoración de la fachada. Finalmente señalar la ubicación en la Plaza Mayor de la Oficina de Turismo, centro desde el que el municipio presta servicios de información de interés de la comarca, de su entorno natural y de la riqueza patrimonial e histórica de Cazalla de la Sierra, sin olvidar la importancia a nivel nacional de sus bodegas y destilerías.","","","Patrici@",true,true,true,true,false,false,"https://virtual-patricia.dipusevilla.es/cazalla/es/index.htm",null,null,4,0,"2024-10-02T16:49:07","2026-08-04T13:07:35"],
    [21,"019eda06-0465-713b-afd8-16074d334871","Santuario de Nuestra Señora del Monte","Cazalla de La Sierra","01920eec-6dcb-76e0-90cb-505d0afa23fc","Monumentos",9,null,37.90733838370277,-5.732101594456448,"","El Santuario de Nuestra Señora del Monte constituye uno de los principales centros de devoción de Cazalla de la Sierra y la sede de su patrona. Situado a las afueras del núcleo urbano, este enclave reúne arquitectura, paisaje y tradición en un mismo espacio, siendo además el destino de una de las romerías más importantes de la Sierra Norte de Sevilla.","La devoción a Nuestra Señora del Monte está documentada en Cazalla de la Sierra desde comienzos del siglo XVI, aunque su origen se encuentra envuelto en la tradición popular y en distintas leyendas vinculadas al hallazgo de la imagen en el paraje donde hoy se levanta el santuario. La documentación histórica demuestra que la advocación ya existía en 1505, cuando aparece mencionada en una escritura notarial relacionada con el Hospital de Santa María de los Remedios, conocido también como \"del Monte\". Este dato convierte a la Virgen del Monte en una de las devociones marianas más antiguas documentadas de la comarca. El edificio actual fue levantado entre 1742 y 1753, sustituyendo a una ermita anterior cuyo estado de conservación hacía inviable su restauración. La nueva construcción responde plenamente a la arquitectura barroca sevillana del siglo XVIII, combinando soluciones propias de la arquitectura culta con elementos característicos de la tradición popular serrana. Su nave única, el presbiterio, el camarín y las dependencias anexas, como la casa del santero o la antigua hospedería, configuran un conjunto concebido para atender tanto las necesidades del culto como la acogida de peregrinos y romeros. Uno de los elementos más singulares del santuario es precisamente el camarín, un espacio reservado situado tras el altar mayor que permite acercarse a la imagen de la Virgen desde un ámbito íntimo y diferenciado. Este recurso arquitectónico, ampliamente desarrollado durante el Barroco andaluz, pretendía reforzar la experiencia devocional del peregrino mediante una relación más cercana con la imagen venerada. El santuario no puede entenderse únicamente como un edificio religioso. Su ubicación responde a una larga tradición de santuarios rurales andaluces, levantados en parajes de especial significado simbólico y estrechamente vinculados al paisaje. Los caminos históricos que conducen hasta él, las zonas de descanso, las fuentes y los espacios abiertos forman parte de un mismo conjunto cultural que ha articulado durante siglos la relación entre Cazalla de la Sierra y su territorio. Cada verano, la Romería de la Virgen del Monte convierte este enclave en el principal centro de reunión de miles de devotos y visitantes. Más allá de su dimensión religiosa, esta celebración constituye una de las manifestaciones culturales más representativas del municipio, manteniendo vivas tradiciones transmitidas de generación en generación y reforzando el vínculo entre patrimonio, identidad y paisaje.","· Hermandad de Nuestra Señora del Monte. Historia del Santuario. · Turismo de la Provincia de Sevilla. Ermita Nuestra Señora del Monte.","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T09:18:07","2026-07-24T11:19:19"],
    [22,"019eda0a-2217-770d-a853-772c73a4e445","Sendero del Camino Viejo","Cazalla de La Sierra","01920eec-6dcb-76e0-90cb-505d0afa23fc","Naturaleza",7,null,37.94195467236425,-5.760479858988683,"","El Camino Viejo es uno de los accesos históricos a Cazalla de la Sierra y un recorrido que permite descubrir la transición entre el núcleo urbano, el paisaje agrario tradicional y la ribera del río Huéznar, uno de los espacios naturales más valiosos de la Sierra Norte de Sevilla.","El Camino Viejo constituye mucho más que un sendero de uso recreativo. Durante siglos fue una de las principales vías de comunicación entre Cazalla de la Sierra y el territorio que la rodea, permitiendo el acceso a huertas, dehesas, cortijos, molinos y explotaciones agrícolas repartidas por el valle del Huéznar. Antes de la aparición de las carreteras modernas, esta red de caminos articulaba la vida cotidiana de la población y resultaba imprescindible para el transporte de personas, animales y mercancías. Muchos de estos caminos tienen un origen muy antiguo. Aunque su trazado ha experimentado pequeñas modificaciones con el paso del tiempo, en numerosos casos siguen recorridos utilizados desde época medieval e incluso aprovechan itinerarios de mayor antigüedad, adaptados siempre a la topografía del terreno y a la búsqueda de los pasos más favorables. Lejos de responder a un diseño planificado, estos caminos fueron el resultado de siglos de uso continuado, convirtiéndose en una parte inseparable del paisaje histórico de la Sierra Norte. Uno de los aspectos más interesantes del Camino Viejo es la diversidad de ambientes que atraviesa en apenas unos kilómetros. El recorrido parte del entorno urbano y se adentra progresivamente en un mosaico agrícola formado por olivares, pequeñas huertas, parcelas de cultivo y antiguas fincas de explotación tradicional. Este tipo de paisaje, característico de la Sierra Morena sevillana, refleja la estrecha relación entre las comunidades rurales y el aprovechamiento de los recursos naturales, donde cada espacio cumplía una función concreta dentro de la economía local. El descenso hacia el valle del río Huéznar introduce un cambio paisajístico muy marcado. La presencia permanente del agua favorece el desarrollo de un bosque de ribera bien conservado, dominado por alisos, fresnos, sauces y otras especies adaptadas a ambientes húmedos. Este corredor verde constituye uno de los ecosistemas más valiosos del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla y actúa como refugio para numerosas especies de aves, anfibios, mamíferos y peces, además de desempeñar un papel fundamental en la regulación del microclima y la conservación de los suelos. La disponibilidad de agua convirtió históricamente este valle en un espacio de gran importancia económica. Junto al cauce se desarrollaron huertas, molinos harineros y pequeñas infraestructuras hidráulicas destinadas al aprovechamiento de la fuerza del río. A ello se sumó, ya en el siglo XIX, la construcción de la línea ferroviaria entre Mérida y Sevilla, una infraestructura decisiva para el desarrollo de la comarca. El ferrocarril facilitó la salida de productos agrícolas, ganaderos, forestales y vitivinícolas hacia otros mercados, impulsando la economía local y mejorando las comunicaciones con el resto de Andalucía y Extremadura. Precisamente, el antiguo apeadero de Castillejo, visible en las proximidades del recorrido, constituye un testimonio de esa transformación del territorio. Aunque hoy el paisaje transmite una sensación de tranquilidad, durante décadas fue un lugar de paso para viajeros, trabajadores y mercancías que conectaban la Sierra Norte con las principales ciudades del suroeste peninsular. Recorrer hoy el Camino Viejo permite comprender cómo naturaleza e historia han evolucionado de forma inseparable. El relieve, los cultivos, los bosques, el río, los caminos tradicionales y el ferrocarril forman parte de un mismo paisaje cultural, construido generación tras generación por quienes habitaron y trabajaron estas tierras. Más que un simple itinerario, este sendero constituye una forma de leer la historia de Cazalla de la Sierra a través de su territorio.","· Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH). Paisaje de Cazalla de la Sierra (Sevilla). Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía. · Junta de Andalucía. Parque Natural Sierra Morena de Sevilla (antiguo Parque Natural Sierra Norte de Sevilla). · Ayuntamiento de Cazalla de la Sierra. Patrimonio natural y caminos tradicionales.","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T09:22:37","2026-07-24T11:17:24"],
    [23,"01924e2c-b988-7723-8be2-c6a80751e360","Castillo de Constantina","Constantina","01920eea-0c3c-73a3-be61-123cde5902e2","Castillos",16,null,37.87335001374151,-5.62280048660549,"Prolongación, C. Venero, s/n, 41450","El cerro del Castillo en Constantina se fortifica por primera vez en el siglo XIV con una muralla de forma ovalada a la que se añade un aljibe. El edificio que hoy vemos de planta ovalada y flanqueado por torres de planta circular y ultrasemiciscular es de fines del siglo XV y su constructor fue Rodrigo Ponce de León, por entonces alcaide de la fortaleza nombrado por el concejo (ayuntamiento) de Sevilla. El antiguo muro de cerramiento del siglo XIV se convirtió en antemural del nuevo castillo. Constantina era la villa principal de la comarca Sierra de Constantina, una comarca rica en caza, en minas (Cerro del Hierro) y en maderas de roble, castaño, encina, aliso, fresno y alcornoques. Bosques comunales o propiedad de las Reales Atarazanas de Sevilla.","Hasta el año 2006 había un cartel en el castillo que lo definía como “castillo almorávide”, es decir andalusí (1090-1147), sin embargo la actividad arqueológica desarrollada en 2006 cambió por completo esta datación, estableciendo varios momentos constructivos: La ocupación andalusí se encuentra en un cerro próximo llamado del Almendro, es bajo el dominio cristiano cuando la fortificación se traslada al cerro del Castillo en las inmediaciones del arroyo de la Villa y del valle de la Osa. El castillo cristiano propiedad del concejo de Sevilla se construyó en varios impulsos: La primera fase es del siglo XIV. Se trata de un amplio recinto ovalado de 265 m de perímetro construido en tapial, aparentemente sin torres, que subsistió en la fase posterior como antemural. En el interior en el cuadrante nordeste se edificó un aljibe de planta rectangular entre 1386 y 1387, que es idéntico al que hay en la alcazaba de la Alhambra (Granada). El aljibe, de dos naves sustentadas por pilares y arcos de medio punto, conserva cinco bocas de abducción, dos oeste y tres en el sur, más tres aliviaderos en el norte, en el interior tiene cuatro lumbreras y cuatro agujeros circulares en la bóveda para la recogida de agua. La segunda fase corresponde al castillo que hoy vemos, construido entre 1466 y 1474 por Rodrigo Ponce de León, por entonces X Señor de Marchena, III conde de Arcos y II marqués de Cádiz. Esta segunda fase se llevó a cabo por el alcaide del castillo Rodrigo Ponce de León, que entre 1471 y 1474 se encontraba inmerso en la lucha entre los bandos nobiliarios Casa de Medina Sidonia (Guzmanes) y Casa de Arcos (Ponce de León). Seguidamente, entre 1474 y 1478 tuvo lugar la guerra de sucesión en el reino de Castilla entre la princesa Isabel y Juana la Beltraneja. Rodrigo Ponce de León, alcaide de la fortaleza (desde 1466) tenía también la concesión de las próximas minas de hierro y el control de los bosques pertenecientes a las Atarazanas de Sevilla. El castillo de planta ovalada se adapta a la topografía del cerro, consiste en cinco torres circulares y dos torres de mayor tamaño y altura ultrasemicirculares que flanquean a la puerta principal. El material constructivo es la mamposteria y el ladrillo rojo en las bóvedas y los vanos (puertas y ventanas). En el interior había varios edificios adosados a la muralla en el flanco sudeste y en el noroeste. Se documentó el uso de la madera en los caminos de ronda del flanco nordeste de la cerca, también de madera era la techumbre entre las dos cámaras de las torres circulares, las puertas y el andamiaje de la construcción, con agujas cuadradas. De las torres ultrasemicirculares solo se ha conservado una, la nordeste, llamada “Torre del Homenaje”, cuya planta baja era el “aula” (zona de representación) cubierta con bóveda de medio cañón y la alta la “camera” o zona residencial del alcaide o delegado del señor. La tercera fase es de tiempos de los Reyes Católicos, las construcciones debieron producirse entre los años 1489 y 1490 y es que los monarcas acompañaron a su hija, la princesa Isabel, en el camino hacia Portugal cuando iba a contraer nupcias con el príncipe heredero de Portugal, y así decidieron permanecer el mes de abril de 1490 en su castillo de Constantina. La obra consistió en demoler una torre cricular cuya puerta, de la que se conserva la oquedad deforme y el umbral, que da paso a una plataforma de hormigón de 9,30 x 7,20 m. de 2,30 m de altura. Al proceder a su limpieza en 2006, detectamos debajo del umbral de la puerta materiales cerámicos de fines del siglo XV y en la plataforma once agujeros de postes. Interpretamos que la finalidad de esta estructura era la de torre mirador, desde donde los Reyes podían contemplar el más bello paraje del entorno con los molinos, las huertas y la ermita de la Yedra y la propia Giralda de Sevilla en días claros. Otro añadido de esta fecha fue el muro que cierra desde la puerta principal hasta el aljibe, dificultando el acceso al interior de la fortaleza. En los siglos XVII y XVIII no hay noticias escritas, pero hay tapiales que son modernos y que corresponden a la planta alta del aljibe y a un segundo muro de tapial que forma un pequeño alcázar o alcazarejo con el ya construido en la fase RR.CC. En el interior se conservan numerosos mechinales alineados de las vigas, y es que se trataba de un espacio habitacional. La fase de la Guerra de la Independencia (1810-1812) fue breve, pero los franceses obligaron a los hombres del pueblo a trabajar en el castillo, que llegaron a ser más de cien. Entonces se hicieron varias plataformas cañoneras, en las torres desmochadas, también se habilitaron nuevos edificios, adosados al aljibe (lado sur) y al exterior del alcazarejo, edificios destinados a alojar a la tropa y para el almacenamiento de almentos y armamento, finalmente el antiguo antemural de ladrillo se reforzó con mampostería en todo el frente hacia el pueblo, donde sabemos que se instalaron cañones amenazantes hacia el pueblo para evitar una rebelión. Desde el siglo XX en adelante se han producido importantes intervenciones en el cerro del castillo: el depósito de agua de 1945, el monumento al Sagrado Corazón y el ajardinamiento del cerro y castillo en 1956, la carretera de acceso y aparcamiento en los años 80 y las actividades de explolio y excavaciones furtivas que fueron muchas. En 2005-2006 hubo una Escuela Taller consolidando muros y torres del castillo y, en 2006 fue la intervención arqueológica que ha permitido datar definitivamente la fortificación. En el año 2010 se produjo una fatalidad, que fue el colapso de la Torre del Homenaje, la cual pudo ser reconstruida gracias al levantamiento fotogramétrico (planimetría de gran precisión) efectuado en la campaña de 2006.","Magdalena Valor Piechotta (coord.) (2011) Historia y Arqueología de la Constatina Medieval , Sevilla: Universidad de Sevilla. Secretariado de Publicaciones Magdalena Valor Piechotta (2011) “La Actividad Arqueológica Puntual castillo de Constantina. Conclusiones” en Valor (coord.) Historia y Arqueología de la Constatina Medieval , Sevilla: Universidad de Sevilla. Secretariado de Publicaciones: 127-143.","","Patrici@",true,true,true,true,true,true,null,null,null,5,1,"2024-10-02T17:00:06","2026-07-09T10:11:11"],
    [24,"01924e1f-10d2-7e0a-8a5e-719b36ad931f","Iglesia Parroquial Santa María Encarnación","Constantina","01920eea-0c3c-73a3-be61-123cde5902e2","Monumentos",9,null,37.872863447623274,-5.619938607752173,"","En la plaza del Llano se erige la iglesia parroquial de Santa María de la Encarnación, que ennoblecida por su torre-fachada, es el templo de mayor relevancia del núcleo urbano de Constantina,","En la plaza de Llano del Sol se erige la iglesia parroquial de Santa María de la Encarnación, que ennoblecida por su torre-fachada, es el templo de mayor relevancia del núcleo urbano de Constantina. La construcción de la iglesia se fecha entre finales del siglo XIV y comienzos del XV, y parece responder a la necesidad de unificar tres antiguas iglesias medievales en una única parroquia para así dar servicio a la creciente población de la localidad. El edificio se proyectó con tres naves separadas por pilares y arquerías apuntadas, cabecera y torre-fachada, de la que se conserva el primer cuerpo, siguiendo el conjunto una tipología mudéjar. A lo largo de los siglos, como es habitual en edificios de esta entidad, se irán sucediendo numerosas reformas y añadidos. Así en el siglo XVI se añade la fachada principal y en siglos posteriores se le adosan al antiguo edificio las tres capillas laterales, quedando finalmente el presbiterio y sus capillas colaterales cubiertos con bóvedas nervadas y el resto de las naves con bóvedas de arista separadas por fajones. Sin embargo, en el comienzo de la Guerra Civil española la iglesia sufrirá un incendio que afectará gravemente al edificio, perdiendo la cubierta original de madera de la nave central y el retablo del altar mayor. La torre, sin embargo, no sufrirá daños. En 1941 se iniciaron labores de restauración del templo cuyas reformas se han sucedido a lo largo del siglo XX. En este proceso se ha dotado a la iglesia del mobiliario, altares e imágenes que hoy podemos observar, donde destaca un sencillo retablo del que algunas piezas se atribuyen a Felipe de Ribas e imágenes de gran devoción popular como la Virgen de los Dolores. Como han destacado numerosos especialistas, el elemento constructivo más destacado es la torre, de cinco plantas más chapitel, que alcanza los 50 metros y ocupa el centro del edificio. Su gran esbeltez se ve intensificada por el fuerte contraste entre la blancura de las paredes y los motivos decorativos en piedra de la portada y otras partes de la fachada. La construcción fue iniciada por Martín de Gainza, a quien se debe tanto la portada principal como la ventana renacentista, terminadas en torno a 1546. A dicho maestro le sustituiría Hernán Ruiz II, a quién posiblemente se deba el proyecto de conclusión de la torre, siendo finalizada por Pedro Díaz de Palacios entre 1571 y 1575. La torre descansa sobre la gran portada renacentista de dos cuerpos y de piedra tallada. La “Puerta del Perdón”, que da entrada a la iglesia, presenta un arco de medio punto y se encuentra flanqueada por columnas con capiteles, los cuales están decorados con grifos y cabezas de ángeles que soportan un entablamento completo. En la parte superior destaca la ventana doble rematada por un frontón, a cuyos lados están esculpidas las imágenes de la Virgen y de San Gabriel en la escena de La Anunciación. La ventana geminada se nos muestra como una de las más notables tallas en piedra del Renacimiento de la provincia. La otra ventana de la iglesia de Santa María de la Encarnación es también renacentista, de arco de medio punto, y se encuentra situada a la derecha de la portada. A través de ella se ilumina la pila bautismal. A ochenta y siete escalones de altura, en una estrecha y empinada escalera espiral iluminada por saeteras, se llega a la maquinaria del reloj, que comenzó a medir el tiempo en Constantina hace ciento treinta años. Desde el cuarto cuerpo de la torre se marca la hora en sus cuatro esferas. La vinculación de la torre con la medición del tiempo ya aparece tempranamente con el antiguo reloj sol ubicado en un lateral de ésta. No obstante, en 1662 se colocará el primer reloj mecánico, situado en el tercer cuerpo, y del que se conserva la esfera en que están inscritas las horas. En 1890, el antiguo reloj fue sustituido por el que hoy en día luce la torre y su mecanismo requiere que se le dé cuerda una vez al día todos los días del año. De la maquinaria penden tres pesas, su peso y la gravedad van provocando la fuerza que, a través de ejes, mueve las agujas. Estas pesas tardan veinticuatro horas en tocar el suelo. Por eso, cada día hay que subir las pesas para que el reloj no se pare. De las ocho campanas de la torre, las tres situadas en la zona más alta son las que repican siguiendo las órdenes del reloj. Sin embargo, su funcionamiento se vio muchas veces interrumpido hasta que, con motivo de la celebración de su centenario, se puso de nuevo en marcha gracias a los vecinos de Constantina y su Cabalgata de los Reyes Magos. La encomiable labor de dar cuerda diaria al reloj permite a los constantinenses mantener el vínculo histórico con el tiempo y sus manecillas.","","","Patrici@",true,true,true,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-10-02T16:45:11","2025-09-12T11:38:49"],
    [25,"019eda0c-c358-7853-bb83-7de11f8e24b6","Pozos de la Nieve","Constantina","01920eea-0c3c-73a3-be61-123cde5902e2","Monumentos",9,null,37.892241371760726,-5.6279182024066765,"Carretera A-455, Km 17.5, 41450. Constantina.","El complejo está inserto en el Parque Natural de la Sierra Norte. Los Pozos de la Nieve recibieron en 2006 una Mención Especial de Europa Nostra por la valiosa contribución a la conservación y mejora del Patrimonio Cultural e Industrial, un año después, en 2007, el ayuntamiento de Constantina le otorgó también un premio a la Iniciativa Urbanística para la Conservación del Patrimonio. Se trata de los únicos pozos de nieve localizados en Andalucía Occidental y también los únicos integrados en un edificio en toda Andalucía. Se encuentran al nordeste de Constantina junto al cruce, entre las carreteras a San Nicolás del Puerto y a Cazalla de la Sierra. El edificio que los alberga está sobre una colina y en el llano al norte se encuentran las pozas de las que se extraía el hielo. La nieve se obtenía en el momento de la caída.","Usos y tecnología El hielo y la nieve eran productos ya utilizados desde la época romana y también en la Edad Media, siendo un producto de lujo. En la Península Ibérica consta su uso en al-Andalus desde mediados del siglo XII y así queda reflejado en los tratados de gastronomía y de medicina árabes. En el siglo XVI se amplió el número de usuarios notablemente y se editaron numerosos libros sobre los beneficios de su uso. En cuanto a la gastronomía, se asocia a las bebidas frías, sorbetes y helados, así como la conservación de alimentos en banquetes y fiestas, su uso medicinal permitía bajar la fiebre y tratar las inflamaciones, migrañas y hemorragias. El proceso de la producción de hielo y nieve lo podemos reconstruir desde el siglo XVI hasta fines del siglo XIX y comienzos del XX en que se abandonó por la producción industrial. La cosecha se hacía desde diciembre hasta marzo. La nieve se acumulaba en montones y con cestos era depositada en los pozos, el hielo se picaba y se depositaba por capas en el pozo. Cada estrato era aplastado con mazos y aislado con capas de paja en horizontal y cañas verticales en las paredes, permaneciendo almacenado hasta la primavera. Nieve y hielo eran vendidos en bloques de peso predeterminado que eran almacenados en cajas de madera y envueltos en mantas. El transporte se hacía a lomos de mulos o burros hasta un curso fluvial navegable y desde allí transportado en barcas o en almadías a las ciudades, Sevilla en este caso. Todo el proceso de producción y transporte se hacía por la noche, aun así, podía mermar r aproximadamente un 20 o 25% de la mercancía. Los pozos de la nieve de Constantina El abastecimiento de nieve y hielo a Sevilla llegaba en el siglo XVI desde Granada o desde Ronda. Lugares lejanos que además de encarecer la mercancía, causaba pérdidas importantes en la mercancía. Por ello, el concejo sevillano decidió comprar los pozos de nieve que había en Constantina en 1684. Desconocemos el origen de estos pozos de la nieve por falta de investigaciones, lo cierto es que en 1692 el concejo de Sevilla compra los tres pozos, las fuentes o manantiales que nutren el complejo, los cauces, las albercas y los pertrechos (herramientas y maquinaria). Por tanto, su existencia era anterior a esta fecha, aunque hasta entonces habían estado en manos de particulares El agua que abastece a la instalación procedía de la zona de la ermita de Ntra. Sra. del Robledo, que era transportada por cauces y almacenada en sucesivos depósitos (albercas) hasta las pozas, que en 1692 eran 80 y que un siglo después alcanzaron el número de 103 y 108 en 1855. En el año 1696 se llega a un acuerdo con el cabildo de Constantina para cederle 30 cargas de nieve de 20 arrobas cada una a precio de 2 reales y medio cada una y desde Sevilla llega la orden de que no se vendiera nieve a ninguna otra villa salvo a Sevilla. Un siglo después, en 1796, se concedió a la Villa de Constantina toda la nieve que necesitara. Este mismo año de 1696 se inicia la obra del edificio que divisamos al llegar, hecho que conmemora una inscripción que se encuentra en la fachada del edificio, y que dice así: “ReYnando En españa Don Carlos Segvnd0 Nro Señor El Ylvstrisimo Cabildo Y reximiento de Sevilla Compro estos pozos Con svs alvercas agvas Y demas qve les Pertenecen jvnto con el pozo del Robledo svs agvas Y albercas en Remate pvblico En el año pasado de 1684 y en el de 1694 gano privilegio de sv Majestad y lizencia para (...) en dichos Pozos Y libertad de qvintos y agora en este año de 1696 a costa de svs propios mando hazer estas Obras Por Acverdo de 30 De Diciembre De dicho año de 1696 siendo Asistente Y jvez Del desempeño el Señor Don Lorenzo Fernandez De Villavicencio Marqves De Valhermoso Cavallero del orden de Calatrava Maiordomo de la Reina Nvestra Señora del Consexo de Hacienda de Sv Magestad y Dipvtados de Propios los señores Don Geronimo ortiz de Sandobal y Zvñiga Don Fernando Cavallero de Yllescas 24o Y Don Bartolome De zespedes Villarreal Jvrado y Procvrador Maior El Señor Don Diego Mvñoz de Dveñas Maiordomo Thesorero De dichos Propios don Jvan De Angvlo Pedroso”. En 1839 la instalación fue arrendada y en 1855 con la Desamortización de Pascual Madoz debió ser vendida a un particular. Hay noticias desde los años 20 del siglo pasado, fecha en la que fueron destruidas numerosas pozas para convertir el espacio en huerta. A partir de 1938 el edificio se usó como matadero, hasta que murió su propietario y el inmueble entró en una fase de abandono mientras que duró el pleito entre los herederos, recayendo la propiedad en la familia Merchán Álvarez que lo vendió a sus actuales propietarios. La instalación industrial Los dos pozos de la nieve que se conservan se encuentran en el interior de un edificio de planta rectangular de 31 x 15 m, cubierto por un tejado a dos aguas y con sótano y dos plantas. El pozo grande tiene una altura total de 14 m y un diámetro de 5 m y el pozo pequeño una altura de 8 m y 3,90 m de diámetro. Los dos fueron abovedados en 1760 y 1761. Los pozos tienen tres alturas, dos están por debajo de la cota 0. La fachada principal conserva la portada con un arco de medio punto en el centro un arco de medio punto, donde conserva la inscripción en azulejos de “Santa Bárbara” (nombre que tenía el matadero de 1938). El arco está enmarcado por dos pilastras y un frontón partido, el segundo cuerpo de esta portada está presidido por el escudo de la ciudad de Sevilla con un nuevo frontón partido más pequeño, todo ello rematado con una espadaña. En planta baja se conservan dos ventanas con tejaroz y reja en el lado izquierdo y en el lado derecho un cierro con tejaroz y reja. En este lado derecho en planta alta hay dos ventanas y un balcón, este último parece contemporáneo. El edificio principal se adosa al sur de los dos pozos de nieve es de planta rectangular (30 x 15 m) con dos naves divididas por ocho pilares ochavados con arcos de ladrillo de medio punto rebajados.","Guía Digital IAPH Antígona Márquez Pascual (2022) “Los Pozos de la Nieve”. Manantiales y Fuentes de Andalucía. José Ignacio Martínez Ruiz (1987) “Notas en torno a los pozos de Nieve de Constantina y el abastecimiento de Sevilla en el siglo XVII”. V Congreso de Profesores-Investigadores “Hespérides”, 319-322. Robledo Valdivieso (2003) “Los Pozos de la Nieve”. La Almena, 20-22.","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T09:25:30","2026-08-03T12:13:31"],
    [26,"01924e1c-c29f-7e11-945c-857db2a100cc","Museo Histórico Municipal de Écija","Écija","01920eeb-3562-788c-93e1-7d2b1ab014ef","Espacios Culturales",8,null,37.53944915313596,-5.079633659249215,"","El Museo Histórico Municipal de Écija, ubicado en el Palacio de Benamejí, ofrece un recorrido por la historia de la ciudad, desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna, destacando su pasado romano y andalusí. Entre sus piezas más importantes se encuentran la Amazona Herida y una rica colección de mosaicos y artefactos arqueológicos que reflejan la importancia de Écija en la provincia romana de la Bética.","El Museo Histórico Municipal de Écija, ubicado en el majestuoso Palacio de Benamejí, ofrece a los visitantes un viaje a través de la rica historia de la ciudad. Este edificio barroco, construido entre 1700 y 1760, y declarado Bien de Interés Cultural, es un magnífico ejemplo de la arquitectura civil andaluza de la época. Su monumental fachada de ladrillo y las dos torres-mirador que se elevan en los extremos crean un contraste impresionante con la sobriedad del exterior, interrumpida únicamente por la espectacular portada barroca coronada por el escudo de los Marqueses de Benamejí. El museo está organizado en diversas salas de exposición que abarcan diferentes períodos históricos, desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna, ofreciendo una mirada detallada a la evolución de la ciudad y su entorno. Prehistoria y Protohistoria En la sala de Prehistoria, se exploran los primeros vestigios de vida en el valle del Guadalquivir, donde grupos de cazadores-recolectores se asentaron hace cientos de miles de años. A través de herramientas de sílex y otros objetos expuestos, se puede comprender la evolución tecnológica de estas comunidades. La sala también aborda la Revolución Neolítica, que trajo consigo la agricultura y la vida sedentaria, marcando el inicio de las primeras economías campesinas. En la sala de Protohistoria, se destacan los períodos tartésico y turdetano, que marcaron el tránsito de las sociedades prehistóricas a las históricas. La exposición incluye valiosas piezas, como la Placa de Écija, una joya de la orfebrería tartésica, y una maqueta del yacimiento de Alhonoz, uno de los asentamientos ibéricos más importantes de la región. La Época Romana El museo también dedica varias salas a la Época Romana, cuando Écija, conocida como Colonia Augusta Firma Astigi, se consolidó como una de las ciudades más importantes de la provincia romana de la Bética. La ciudad fue un relevante centro de producción de aceite de oliva, exportado a todo el Imperio, y esta prosperidad se refleja en los vestigios arqueológicos presentes en el museo. Entre ellos, destaca una recreación de un barco romano utilizado para transportar aceite, así como ánforas y otras herramientas de la industria oleícola. Otra sala, titulada A imagen de Roma, muestra cómo Astigi fue diseñada y ornamentada siguiendo el modelo de la capital imperial. En ella se exhiben elementos arquitectónicos, como capiteles, pedestales y fragmentos de templos, además de objetos decorativos y domésticos. El cancel de bronce dorado, una pieza única en el mundo romano, es uno de los mayores tesoros del museo, hallado en las excavaciones de la Plaza de España de Écija. Edad Media y Al-Ándalus La sección dedicada a la Edad Media ofrece una visión de la transformación de Écija tras la caída del Imperio Romano. Durante la etapa musulmana, la ciudad, conocida como Istiŷŷa, se convirtió en un importante centro agrícola y científico del Emirato y Califato de Córdoba. La sala incluye una colección de cerámicas andalusíes y tres enterramientos musulmanes, uno de ellos correspondiente a una mujer embarazada, que permiten conocer más sobre la vida en la ciudad durante esa época. Salas de Arte y Patrimonio El museo también alberga una impresionante colección de escultura romana, siendo la Amazona Herida la pieza más emblemática. Esta escultura de mármol, descubierta en la Plaza de España de Écija, es una copia romana de excepcional calidad de un original griego, considerada uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos tiempos. En la sala de mosaicos, los visitantes pueden admirar algunos de los más importantes mosaicos romanos hallados en Astigi, como el mosaico de las Estaciones del Año y el del Triunfo de Baco, que decoraban las casas de las familias más adineradas de la ciudad.","https://museo.ecija.es/","","Patrici@",true,true,true,true,true,false,"https://virtual-patricia.dipusevilla.es/ecija/es/index.htm","https://virtual-patricia.dipusevilla.es/museo_ecija/es/",null,4,8,"2024-10-02T16:42:40","2026-08-04T13:06:29"],
    [27,"019eda29-f433-739a-9903-636f9335c664","Centro Cultural Escuelas Nuevas","El Pedroso","01920eef-8974-792e-8e25-192b08962c9f","Espacios Culturales",8,null,37.841041,-5.764968,"C/ Cervantes, 26, 41360. El Pedroso.","El Centro de Cultura Escuelas Nuevas ocupa el antiguo colegio de El Pedroso, construido en la década de 1930 y atribuido al arquitecto Aurelio Gómez Millán. Hoy alberga diferentes espacios expositivos dedicados a la historia, la educación, la minería y el patrimonio local, manteniendo viva la vocación cultural y educativa con la que nació el edificio.","La construcción de las Escuelas Nuevas respondió a un momento de profunda transformación de la enseñanza en España. Durante las primeras décadas del siglo XX se impulsó la creación de edificios escolares específicamente diseñados para la educación, sustituyendo las antiguas aulas improvisadas en dependencias municipales o viviendas particulares. La arquitectura escolar comenzó a incorporar criterios higienistas, con espacios amplios, buena ventilación, iluminación natural y una distribución pensada para favorecer el aprendizaje. El edificio de El Pedroso constituye un buen ejemplo de esta nueva concepción educativa. Su diseño, atribuido al arquitecto Aurelio Gómez Millán, refleja algunos de los principios arquitectónicos desarrollados durante aquellos años en Andalucía. Discípulo de Aníbal González y autor de numerosos edificios públicos y residenciales, Gómez Millán combinó la tradición regionalista con soluciones funcionales adaptadas a las necesidades de cada proyecto, convirtiéndose en una de las figuras más destacadas de la arquitectura andaluza del siglo XX. La educación experimentó importantes cambios a lo largo del periodo en que las Escuelas Nuevas permanecieron en funcionamiento. Los métodos de enseñanza evolucionaron desde modelos basados en la disciplina, la memorización y la separación por sexos hacia sistemas cada vez más abiertos, participativos e inclusivos. A pesar de estas transformaciones, la escuela continuó desempeñando una misma función esencial: transmitir conocimientos y favorecer el desarrollo personal de varias generaciones de vecinos. El edificio ocupa además un enclave de gran interés histórico. Antes de levantarse el colegio, este lugar estuvo ocupado por un antiguo castillo de origen andalusí, relacionado con el sistema defensivo que protegía este sector de Sierra Morena durante la Edad Media. Aunque apenas se conservan restos visibles, su emplazamiento recuerda la larga continuidad histórica de un espacio que ha mantenido una función pública durante siglos. La actual transformación de las Escuelas Nuevas en centro cultural supone un ejemplo de reutilización del patrimonio arquitectónico. En lugar de perder su utilidad tras el cierre como colegio, el edificio continúa cumpliendo una función ligada al conocimiento, acogiendo exposiciones, actividades culturales y espacios de divulgación que mantienen vivo el vínculo entre pasado y presente. De este modo, la antigua escuela sigue siendo un lugar donde aprender, conservar la memoria y transmitir el patrimonio cultural de El Pedroso.","","","Patrici@",true,true,false,true,false,false,"https://virtual-patricia.dipusevilla.es/escuelasnuevas/es/",null,null,10,0,"2026-06-18T09:57:23","2026-08-04T12:38:15"],
    [28,"0193980b-7907-7edc-93c8-a43806499b92","Minas de La Lima y Fábrica de Hierro","El Pedroso","01920eef-8974-792e-8e25-192b08962c9f","Naturaleza",7,null,37.859975810189034,-5.7382821818009875,"","En pleno corazón de la Sierra Morena sevillana, las Minas de La Lima y la Fábrica de Hierro de El Pedroso son un testimonio único de la Revolución Industrial en Andalucía. Fundada en 1817, la fábrica fue un referente en la producción de hierro, utilizando los recursos naturales de la zona, como los yacimientos de hierro y la energía hidráulica del río Huéznar.","En el corazón de la Sierra Morena sevillana se encuentran las Minas de La Lima y la Fábrica de Hierro de El Pedroso, dos hitos que marcaron el desarrollo industrial de Andalucía en el siglo XIX. La fábrica, fundada en 1817, fue una de las primeras grandes siderurgias del sur de España, aprovechando los ricos yacimientos de hierro de la zona y la energía hidráulica del río Huéznar y el arroyo San Pedro. Con sus tres hornos y un avanzado sistema de presas, se convirtió en un motor económico y tecnológico en su época de esplendor. Las Minas de La Lima, junto con las de Monteaguado y El Cañuelo, abastecieron de minerales como hematita y pirita a la fábrica, transformando el paisaje y la vida de sus habitantes. Innovaciones como el teleférico que transportaba el mineral desde las montañas destacan en su legado. Aunque la fábrica y las minas cerraron en el siglo XX, los restos que hoy sobreviven son un símbolo del esfuerzo humano y el progreso industrial de la región. Actualmente, este enclave histórico ofrece rutas de senderismo, actividades de turismo industrial y competiciones de montaña, permitiendo a los visitantes descubrir su fascinante pasado rodeados de un paisaje natural único.","","","Patrici@",true,false,false,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-12-05T18:18:28","2025-09-13T13:42:16"],
    [29,"0198f003-b1fd-77b6-8686-ea7b70acd59d","Patrimonio Histórico y Artístico","El Pedroso","01920eef-8974-792e-8e25-192b08962c9f","Monumentos",9,null,37.87997581,-5.738282181,"","La localidad de El Pedroso cuenta con un interesante patrimonio histórico y artístico a lo largo de toda su Historia.","El Pedroso es una localidad con una larga trayectoria histórica cuyos orígenes se remontan a la Prehistoria. Con una gran importancia minera dentro de la provincia de Sevilla, en este municipio se encuentra un gran patrimonio histórico y artístico de gran interés como la Ermita del Cristo de la Misericordia, la Cruz del Humilladero de estilo renacentista, la Ermita de la Virgen del Espino, patrona de la localidad, o la Iglesia de Nuestra Señora de Consolación, que alberga obras de grandes autores como Juan Martínez Montañés o Pedro Millán. Otro gran punto de interés es e edificio de Escuelas Nuevas, realizado por el arquitecto Aníbal González, en cuyo interior se encuentra la exposición permanente sobre José Manuel Lara, fundador del Grupo Planeta.","","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,5,0,"2025-08-28T09:30:30","2025-10-13T21:12:12"],
    [30,"019eda2c-267e-7d08-91ef-c1aa9338a739","Sendero de las Estaciones del Huéznar","El Pedroso","01920eef-8974-792e-8e25-192b08962c9f","Naturaleza",7,null,37.83767159902894,-5.763188574773067,"","El Sendero de las Estaciones del Huéznar permite descubrir uno de los paisajes más singulares de la Sierra Norte de Sevilla. El recorrido sigue el curso del río Huéznar entre las antiguas estaciones ferroviarias de El Pedroso y Cazalla-Constantina, atravesando un entorno donde naturaleza e historia industrial conviven de forma excepcional. A lo largo del camino se suceden bosques de ribera, dehesas y pinares, mientras las ruinas de la antigua Fábrica de Hierros de El Pedroso recuerdan la importancia que alcanzó esta comarca durante la industrialización del siglo XIX.","El Sendero de las Estaciones del Huéznar constituye uno de los mejores ejemplos de cómo el paisaje natural y la historia industrial pueden entenderse como un único conjunto. El trazado aprovecha parte del antiguo corredor ferroviario construido durante el siglo XIX para conectar la Sierra Norte con Sevilla, una infraestructura decisiva para el transporte de minerales, productos siderúrgicos y mercancías procedentes del interior de la provincia. El río Huéznar, declarado Monumento Natural en algunos de sus tramos, mantiene un caudal relativamente constante gracias a los acuíferos que alimentan sus surgencias. Esta disponibilidad permanente de agua favorece el desarrollo de uno de los bosques de ribera mejor conservados de Andalucía, donde alisos, fresnos, sauces y chopos crean unas condiciones ambientales muy distintas a las del bosque mediterráneo que domina las laderas circundantes. La diversidad de hábitats convierte este corredor fluvial en un importante refugio para la fauna. Nutrias, martines pescadores, garzas, anfibios y numerosos invertebrados encuentran aquí alimento y refugio, mientras que la vegetación de ribera desempeña un papel fundamental en la regulación del cauce, la protección del suelo frente a la erosión y la conservación de la calidad del agua. Junto a estos valores naturales, el sendero conserva la memoria de uno de los primeros procesos de industrialización desarrollados en Andalucía. La cercana Fábrica de Hierros de El Pedroso, fundada en 1817, aprovechó la abundancia de mineral, madera y agua para establecer una de las siderurgias más importantes de la España del siglo XIX. Bajo la dirección del ingeniero Francisco Antonio de Elorza, sus instalaciones incorporaron técnicas de producción avanzadas para la época y dieron origen a un importante núcleo industrial que transformó la economía de toda la comarca. El antiguo ferrocarril desempeñó un papel esencial en este desarrollo. La llegada de la línea Sevilla-Mérida facilitó el transporte de materias primas y productos elaborados, integrando la Sierra Norte en las grandes redes comerciales e industriales del país. Hoy, el sendero permite recorrer un paisaje donde la naturaleza ha recuperado gran parte del espacio ocupado por la actividad industrial. Las antiguas infraestructuras, integradas entre la vegetación, recuerdan la estrecha relación que durante siglos existió entre los recursos naturales de la Sierra Norte y el desarrollo económico de este territorio, convirtiendo este recorrido en uno de los itinerarios donde mejor puede comprenderse la evolución conjunta del paisaje y de la actividad humana.","","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T09:59:47","2026-08-03T12:14:47"],
    [31,"019eda32-df40-79ce-aee4-3a18f297fc69","Camino de Santiago","El Real de La Jara","01920eee-908a-7f6d-9b21-52d34b48b7d3","Naturaleza",7,null,37.95696130360331,-6.159686860836006,"","El Real de la Jara constituye una de las etapas más representativas del Camino de Santiago por la Vía de la Plata. Su situación, junto al límite entre Andalucía y Extremadura, ha convertido históricamente al municipio en un lugar de paso, acogida y encuentro para viajeros, comerciantes y peregrinos. Hoy, este recorrido permite descubrir un paisaje donde historia, naturaleza y patrimonio conservan el legado de una de las grandes rutas históricas de la Península Ibérica.","La Vía de la Plata es una de las rutas históricas más importantes de la Península Ibérica. Aunque tradicionalmente se ha relacionado con el transporte de este metal, la mayoría de los especialistas considera que su nombre deriva probablemente del término árabe al-Balāṭ, que significa camino empedrado. Su origen se remonta a época romana, cuando unía Emerita Augusta (Mérida) con Hispalis (Sevilla), articulando una extensa red de comunicaciones que favoreció el movimiento de personas, mercancías y ejércitos durante siglos. Tras la Edad Media, este antiguo eje de comunicación adquirió un nuevo significado al integrarse en las rutas jacobeas. Miles de peregrinos comenzaron a recorrer la Vía de la Plata en dirección a Santiago de Compostela, convirtiéndola en uno de los grandes itinerarios históricos de peregrinación de Europa. A diferencia del Camino Francés, este recorrido atraviesa amplios paisajes rurales donde todavía es posible reconocer gran parte de su trazado tradicional. La posición de El Real de la Jara otorgó al municipio una especial relevancia durante la Reconquista. Situado en un territorio de frontera entre los reinos cristianos y al-Ándalus, el control de este paso resultó estratégico tanto desde el punto de vista militar como económico. La fortaleza medieval, vinculada a la Orden de Santiago, formó parte de un sistema defensivo destinado a proteger los caminos y garantizar la seguridad de viajeros y poblaciones en un territorio todavía inestable. La Orden de Santiago, fundada en el siglo XII, desempeñó un papel esencial en la defensa de estos territorios y en la protección de los peregrinos. Además de sus funciones militares, administró extensas propiedades, impulsó la repoblación de las zonas conquistadas y favoreció el desarrollo de numerosos núcleos de población vinculados al camino. El Camino de Santiago fue también una vía de intercambio cultural. A través de él circularon nuevas técnicas constructivas, manifestaciones artísticas, conocimientos y formas de vida que contribuyeron a configurar la identidad de buena parte del occidente peninsular. Ese carácter de espacio de encuentro continúa vigente en la actualidad, cuando miles de peregrinos recorren cada año la Vía de la Plata buscando una experiencia que combina patrimonio, naturaleza e historia. El Real de la Jara mantiene vivo ese legado como una de las puertas de entrada a Extremadura y uno de los últimos municipios andaluces del Camino. Sus paisajes, su patrimonio y la conservación de este itinerario histórico permiten comprender la importancia que las antiguas rutas de comunicación tuvieron en la construcción del territorio y de la historia compartida de la Península.","· Instituto Geográfico Nacional (IGN). Vía de la Plata. Itinerario histórico. · Ministerio de Cultura. Camino de Santiago – Itinerarios Culturales. · UNESCO. Routes of Santiago de Compostela. · Junta de Andalucía. Camino de Santiago – Vía de la Plata en Andalucía. · Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH). Castillo de El Real de la Jara. · Gonzalo Arias. La Vía de la Plata. Estudio histórico del itinerario romano. · Manuel Ríos Mazcarelle. La Orden de Santiago y la repoblación del sur peninsular.","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T10:07:07","2026-08-03T12:16:03"],
    [32,"01924e27-cfce-741e-8dbc-7392b24eab85","Castillo de El Real de la Jara","El Real de La Jara","01920eee-908a-7f6d-9b21-52d34b48b7d3","Castillos",16,null,37.953113742093684,-6.154560497068804,"","El Castillo del Real de la Jara , construido en el siglo XIV, se sitúa estratégicamente en un cerro para controlar la Vía de la Plata y defender el alfoz de Sevilla frente a Portugal. Su recinto semicuadrangular de mampostería cuenta con ocho torres, dos puertas (una principal en la Torre del Homenaje y otra de escape) y una plaza de armas con un aljibe.","El castillo de El Real de la Jara se encuentra ubicado estratégicamente en la confluencia de las actuales provincias de Sevilla, Huelva y Badajoz, en un elevado cabezo situado a una cota de 535 metros sobre el nivel del mar desde el que controla una de las principales arterias de comunicación de la región: la Vía de la Plata. Su emplazamiento permitía también mantener relación visual con los castillos de Cala, Santa Olalla de Cala y Las Torres, convirtiéndolo en un enclave fundamental para la defensa y control del territorio durante la Baja Edad Media. La construcción se data en el siglo XIV y está vinculada a la defensa del alfoz de Sevilla frente al vecino reino de Portugal y a las órdenes de Santiago y del Temple, formando parte del conjunto de fortalezas pertenecientes a la denominada “Banda Gallega”. La proximidad a la frontera portuguesa y los conflictos que durante estos momentos surgieron con el vecino reino, las mencionadas órdenes militares, así como la necesidad de controlar la importante Vía de la Plata, llevaron a que, en 1293, el concejo hispalense solicitase al rey Sancho IV autorización para construir una serie de castillos con el fin de reforzar las fronteras de su alfoz. Durante más de un siglo la fortaleza mantuvo su importancia militar y estratégica, pero ya entrado el siglo XVI y con el territorio estabilizado fue perdiendo su función defensiva. Este hecho, unido a la falta de mantenimiento de sus construcciones por parte del Concejo de Sevilla hizo que entrara en un progresivo proceso de deterioro y ruina. A mediados del siglo XVII, el castillo es vendido por la corona pasando a manos privadas hasta que en 1836 lo adquiere el Ayuntamiento de El Real de La Jara. Perdida la función militar, fue utilizado como cantera por los vecinos del pueblo siendo objeto de un desmantelamiento generalizado hasta prácticamente fines del siglo XX. Es a partir de este momento cuando comienza la recuperación del monumento. En 1989 se lleva a cabo las primeras investigaciones arqueológicas tanto del recinto amurallado como de las construcciones existentes al interior del castillo. En 2005 comienzan las labores de restauración y se lleva a cabo una nueva investigación arqueológica. Tras su restauración, mediante la que se procedió a la reconstrucción de las partes perdidas de los lienzos y torres, se levantó en el año 2008 un escenario y graderío para espectáculos que ocupó todo el patio de armas. En la actualidad se puede acceder al recinto por un camino denominado “Camino del Castillo” que, desde el norte del pueblo, conduce hasta sus murallas. La fortificación asienta directamente sobre el sustrato natural rocoso amoldándose a la topografía del terreno por lo que presenta una planta irregular, con un trazado poliédrico que abarca una superficie aproximada de 2.090,00 m². El castillo se levantó mediante lienzos de mampostería de 2,20 m de grosor y ocho torreones: 5 de planta cuadrada y 3 de planta semicircular. Entre éstos destaca la torre del homenaje, ubicada en el lienzo suroeste, de mayores dimensiones que las otras y con una amplia cámara superior cubierta mediante bóveda de cañón, que consta de una escalera que lleva hasta la azotea. El acceso al interior del recinto se realizaba mediante dos puertas. La principal se colocó al sur, mirando hacia la villa, y se construyó en la zona inferior de torre homenaje dotándola de planta acodada para garantizar una mayor protección de la fortaleza. La segunda puerta se ubicó al Norte, justo en el lado opuesto, y generaba un acceso directo hacia la campiña. Una vez dentro de la fortaleza nos encontramos con una amplia plaza de armas de casi 2.000,00 m2 en cuyo lienzo oeste se hallaba la escalera de subida al camino de ronda, desde el que se realizaba el control del territorio circundante. En la plaza se organizaron diferentes dependencias tal como viviendas, cuadras, almacenes y un aljibe para el abastecimiento de agua que, durante la vida de la fortaleza, dieron servicio a los habitantes del castillo.","TAYLOR, R. Intervención arqueológica puntual de apoyo a la restauración en el Castillo de El Real de la Jara (Sevilla): el sector oeste del recinto. Anuario Arqueológico de Andalucía . 2005. VARGAS DURÁN, M.A. Intervención en el Castillo de El Real de la Jara (Sevilla). Anuario Arqueológico de Andalucía . 1989.","","Patrici@",true,true,true,true,true,true,null,null,null,7,1,"2024-10-02T16:54:44","2025-09-13T13:50:57"],
    [33,"019251d6-ca24-7993-9840-1f5881db2d3b","Ruta de senderos naturales","El Real de La Jara","01920eee-908a-7f6d-9b21-52d34b48b7d3","Naturaleza",7,null,37.95134046864891,-6.150047666763975,"","El Real de la Jara, en la Sierra Morena sevillana, es un destino ideal para los amantes del senderismo, con rutas que recorren dehesas, arroyos y paisajes naturales únicos. Entre sus principales senderos destacan el Camino del Batrocal, la Geo-ruta de La Lobera y la Ruta de la Rivera del Cala, perfectos para disfrutar de la tranquilidad y belleza del entorno.","El Real de la Jara, situado en pleno corazón de la Sierra Morena sevillana, es un paraíso para los amantes del senderismo y la naturaleza. Rodeado de dehesas, arroyos y colinas, este pequeño municipio ofrece una red de rutas que permiten adentrarse en paisajes de gran belleza, combinando la tranquilidad del entorno rural con la rica biodiversidad de la región. Desde caminatas cortas hasta recorridos más exigentes, los senderos del Real de la Jara son ideales para quienes buscan desconectar y disfrutar de la naturaleza en su estado más puro. Entre las rutas más destacadas se encuentra el Camino del Batrocal, un recorrido circular de 11,5 km que atraviesa dehesas y cruza la Rivera del Cala. Este sendero permite disfrutar de un paseo entre encinas y plantas aromáticas, en un ecosistema tradicional modelado por el hombre. La ruta culmina en el Centro de Interpretación Rivera del Cala, donde los visitantes pueden aprender sobre la fauna y flora locales, así como sobre la cultura rural de la región. Este sendero es perfecto para quienes buscan conectar con la naturaleza y disfrutar de paisajes únicos. Otra ruta popular es la Geo-ruta de La Lobera, un recorrido de 14,5 km, de dificultad baja, que invita a pasear entre barrancos y arroyos, atravesando fincas como La Lobera Alta y La Lobera Baja. Este trayecto ofrece una inmersión en la tranquilidad del entorno, rodeado de naturaleza y vistas impresionantes, culminando en el regreso al pueblo por un camino de arena. Para aquellos que prefieren caminatas más cortas, el Sendero de los Dos Castillos es una opción ideal. Este recorrido de 2 km comienza en el Castillo de El Real de la Jara y permite visitar también el Castillo de las Torres, en Monesterio (Badajoz). Desde ambos castillos, los visitantes pueden disfrutar de vistas excepcionales y sumergirse en la historia medieval de la región. Otra opción atractiva es la Ruta de la Rivera del Cala, de 11 km, que comienza en la Plaza de San Bartolomé y sigue el cauce de la rivera, cruzando puentes y áreas recreativas. Durante el recorrido, se pueden observar paisajes de gran belleza, como el embalse de la Rivera del Cala y zonas de acampada con servicios, lo que convierte esta ruta en una excelente opción para una excursión familiar. Por último, la Ruta de la Buitrera y La Santa nos lleva por caminos rurales que ofrecen impresionantes vistas del embalse de El Pintado y de la garganta del río Viar, hogar de una colonia de buitres. Con un recorrido de 17 km, esta ruta se adentra en la naturaleza más salvaje de la Sierra Morena, cruzando cortijos y arroyos.","","","Patrici@",true,true,true,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-10-03T10:04:43","2025-09-13T14:25:22"],
    [34,"01924e11-5bcf-7313-abea-69db60f62b98","Antigua iglesia de Nuestra Señora de la Victoria","Estepa","01920eee-18b2-74a9-a924-e4aa1386484a","Monumentos",9,null,37.28999981940511,-4.877569324513626,"Pl. la Victoria, 9, 41560 Estepa,","La iglesia de La Victoria de Estepa formaba parte del recinto conventual de los Padres Mínimos. Parcialmente demolida, aún conserva arranques de muro y la torre. También la portada, la cual se encuentra ubicada en otro templo de la localidad.","La iglesia de La Victoria de Estepa formaba parte del recinto conventual de los Padres Mínimos. Del convento no quedan restos emergentes, mientras que la iglesia, parcialmente demolida, aún conserva los muros laterales y el de cabecera. Sin embargo, la torre se mantiene aún erguida, como una esbelta aguja elevada hacia el cielo que desafía el paso del tiempo huérfana de su templo semiderruido. Gracias a la documentación fotográfica de los años 30 y 40 del siglo XX, podemos hacer una recreación del templo cuya torre se ha convertido en una de las señas de identidad de Estepa. La historia de la iglesia de la Victoria comienza en el año 1561 con la llegada de los frailes mínimos a la localidad, instalación que fue auspiciada por el primer Marqués de Estepa, don Marcos Centurión. Tras un primer intento de emplazar el convento en el cerro de San Cristóbal, el cenobio pasó a su ubicación definitiva en 1652, extendiéndose en los siglos posteriores por la manzana comprendida entre las actuales calles Ancha, José Luis Cabezas y Antonio Álvarez. El inicio de la construcción de la iglesia se sitúa a comienzos del siglo XVII. Según un contrato conservado entre los representantes del convento y el arquitecto Pedro Martínez Orejuela la fecha sería 1602, dato que parece confirmarse dado que, en 1603, prácticamente un año después, ya hay peticiones para reservar zonas de enterramiento. No obstante, según la documentación existente en el Archivo de Protocolos Notariales de Estepa, las obras de construcción de la iglesia comenzaron el 1 de abril de 1604 siguiendo los planos elaborados por Juan de Ochoa, maestro mayor de obras de Córdoba. La obra fue ejecutada por Bartolomé Muñoz, también de Córdoba, y presenta planta de cruz latina con una sola nave cubierta con bóveda de cañón dividida en tramos por arcos fajones sobre pilastras dóricas. Tras el arco toral, el antepresbiterio se cubría con una cúpula semiesférica sobre pechinas, al fondo se ubicaría el retablo mayor. En la fachada se abren dos vanos y un óculo central sobre una portada monumental, atribuida al cantero ostipense Juan Antonio Blanco. Dicha portada presenta un frontón partido sobre columnas corintias pareadas sobre pedestales. El frontón se remata en una hornacina avenerada que acoge una imagen de la Virgen de la Victoria, patrona de los Mínimos. La construcción continuó al menos hasta 1620, como se pone de manifiesto en el testamento de Doña Catalina de Bailén, que ordena la venta de todos sus bienes y, con el sobrante, la compra de cálices y otros elementos para el culto. Otras noticias nos van indicando la continuación de las obras en la iglesia. Las últimas actuaciones documentadas responden a criterios estéticos barrocos tardíos, propios del siglo XVIII. La torre se erigió entre el 12 de abril de 1760 y el 7 de mayo de 1766 según nos indica una inscripción ubicada en la misma. Posee cinco cuerpos de distinto orden arquitectónico, y en su construcción se usó principalmente el ladrillo, reservando la piedra para reforzar su basamento y para detalles como las cornisas o el chapitel. La utilización del ladrillo cortado y moldurado imprime un carácter singular al monumento, enmarcándolo en un estilo peculiar de la arquitectura sevillana barroca. Los dos primeros cuerpos presentan pilastras almohadilladas, el tercero, columnas abalaustradas y el remate se hace con un chapitel con dos cuerpos ornamentados con diversos motivos. Aunque el convento de Mínimos de Estepa destacó por su riqueza en el siglo XVIII, en 1835 fue cerrado en el contexto de los procesos de exclaustración y desamortización de las órdenes religiosas, y en 1836 fue destruido para vender sus restos como materiales de construcción. Respecto a la iglesia, se salvó de la demolición, y en 1940 aún se mantenía en pie. No obstante, en el decenio siguiente y a causa de su ruina, fue demolida, dejando en pie sólo lo que no corría riesgo de derrumbe, desmontando la portada que fue instalada en la nave de la epístola de la iglesia de San Sebastián. En la actualidad, y al margen de la torre, subsisten dos pequeñas capillas en la cabecera y el arranque de los muros perimetrales. El espacio interior se entiende ahora como un jardín romántico que contiene los restos de algunos retablos pétreos y las lápidas que cubrieron algunas de las sepulturas.","LUQUE CARRILLO, J. El arquitecto Juan de Ochoa. 1554-1606. Córdoba. 2020. VVAA. Antiguo Convento de la Victoria. Ficha Técnica Junta de Andalucía .","","Patrici@",true,true,true,true,true,true,"https://alcazaba.estepa.es",null,null,5,3,"2024-10-02T16:30:13","2026-04-27T11:43:21"],
    [35,"01924e26-bee1-78a8-a55d-b8198af33a0a","Antigua iglesia de Santa Ana","Guadalcanal","01920eed-aed0-796e-9de2-506e00ff73b6","Monumentos",9,null,38.09481633887898,-5.81626679510462,"","La antigua Iglesia de Santa Ana, construida entre finales del siglo XV y principios del XVI, fue ampliada en los siglos XVII y XVIII, transformándose en un templo de una sola nave con elementos decorativos barrocos. Destacan su torre-fachada de tres cuerpos con espadaña y chapitel, su capilla mayor cubierta por una cúpula de media naranja, y capillas laterales con cúpulas policromadas y bóvedas baídas.","Ubicada en la Sierra Norte de Sevilla, la localidad de Guadalcanal dispone de un rico patrimonio arquitectónico, en el que destaca la antigua Iglesia de Santa Ana como notable ejemplo de la arquitectura mudéjar serrana. Este templo se levanta sobre un promontorio, al noroeste de la población, desde el que se domina el entorno circundante. Su edificación se remonta a la conquista de la población de Guadalcanal en 1241, que pasaría a pertenecer al señorío a la Orden de Santiago. A partir de este momento se comenzó la construcción de la Iglesia de Santa Ana, posiblemente sobre los restos de una antigua mezquita de la que no quedan vestigios. Sin embargo, el edificio que hoy contemplamos es fruto de distintas intervenciones arquitectónicas que le dotaron de una gran belleza y monumentalidad. A finales del siglo XV se produce un nuevo impulso constructivo que le dotó de sus características generales. Más adelante, en los siglos XVII y XVIII, se acometieron remodelaciones y ampliaciones como la construcción de un nuevo ábside y de las capillas laterales. En su parte exterior resalta la torre-fachada mudéjar de tres cuerpos, situada a los pies; su esbelto fuste se corona con un cuerpo de campanas en el que se abren arcos de medio punto, quedando el conjunto rematado en un chapitel de tipo piramidal. Al interior de la iglesia se accede a través de dos puertas, que fueron remodeladas en el siglo XVII. La situada en el lado sur, en la fachada de la Epístola, está precedida por un pórtico mudéjar constituido por una arquería de tres arcos ligeramente apuntados. Estos se encuentran enmarcados por alfices que se apoyan sobre pilares ochavados de ladrillo. La portada presenta un arco rebajado, con pilastras a los lados rematadas en la parte superior por un frontón triangular. La otra portada la encontramos al norte, en la fachada del Evangelio. Sobre un vano con arco escarzano se levanta un entablamento que sirve de base a un frontón triangular roto, en cuyo centro vemos una hornacina de medio punto. La portada está cubierta con un tejaroz bellamente decorado con azulejos polícromos del siglo XVI. Adentrándonos en el interior se distingue la sobriedad del templo, de planta rectangular y de estilo mudéjar. Su única nave consta de cinco tramos, separados por arcos apuntados caracterizados por su gran luz. En el ábside, remodelado en el siglo XVII, encontramos la capilla mayor, cubierta por una bóveda de media naranja que descansa sobre pechinas y arcos semicirculares. La cubierta conserva parte de las armaduras de madera de la etapa mudéjar. En ellas sobresale un artesonado de tres paños profusamente ornamentado, con una estrella de ocho puntas en su parte central. En el interior del templo se conservan numerosas pinturas murales. En uno de los arcos se localizó, durante labores de restauración, el siguiente epígrafe: “En el año 1511 se acabó de enrasar esta iglesia. Francisco Hernando, mayordomo”. Otra de las más significativas es la pintura del siglo XVI que, en forma de díptico, representa a la virgen y a un santo. Ambas figuras están sentadas en tronos y rodeadas de elementos decorativos propios del Gótico. Las capillas laterales se realizaron a partir de las ampliaciones acometidas en los siglos XVI y XVII; sobre ellas se levantan nuevas bóvedas vaídas, como en las capillas de San Ignacio y de la Virgen del Carmen. Ésta última se encuentra ricamente decorada con elementos alusivos a la Virgen. Junto a la capilla se sitúa un púlpito de hierro forjado del siglo XVIII. De los enseres pertenecientes al templo apenas se conservan elementos debido a que gran parte del patrimonio de la iglesia se perdió durante la Guerra Civil. Entre los conservados se distinguen algunas piezas de época mudéjar como la pila bautismal, realizada en piedra con forma hemisférica, o la pila de agua bendita, realizada en barro y con motivos vegetales. Otras piezas destacables son las lápidas funerarias, ubicadas tanto en las paredes de las capillas laterales como en el ante presbiterio, lugar en el que se localiza la tumba de Juan de Castilla y sus herederos. Las labores de restauración realizadas por el Ayuntamiento de Guadalcanal en la iglesia de Santa Ana han posibilitado que la edificación haya recuperado su esplendor, quedando actualmente abierta al público como centro de interpretación y recursos de Sierra Morena.","TABALES RODRÍGUEZ, M. A. y ROMERO PAREDES, C. Investigaciones arqueológicas en la Iglesia de Santa Ana de Guadalcanal. Anuario Arqueológico de Andalucía . 1996. VVAA. Iglesia de Santa Ana. Ficha Técnica Junta de Andalucía .","","Patrici@",true,true,true,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-10-02T16:53:35","2025-09-13T19:08:47"],
    [36,"019eda28-2c1a-7a73-af3e-439b654b7591","Iglesia de Santa María de la Asunción y Hermandades","Guadalcanal","01920eed-aed0-796e-9de2-506e00ff73b6","Monumentos",9,null,38.09243409099448,-5.82057766802772,"Plaza de España s/n, 41390. Guadalcanal.","La iglesia parroquial de Santa María de la Asunción constituye el principal templo de Guadalcanal y uno de los edificios históricos más representativos del municipio. Levantada entre los siglos XV y XVI, combina elementos góticos, mudéjares y renacentistas, conservando además un importante patrimonio artístico y una intensa tradición cofrade.","La iglesia de Santa María de la Asunción constituye uno de los edificios históricos más importantes de Guadalcanal y el principal referente religioso de la localidad desde hace más de cinco siglos. Su construcción comenzó a finales del siglo XV, poco después de la consolidación del dominio castellano sobre estas tierras, en un momento de crecimiento económico y demográfico que impulsó la edificación de numerosos templos parroquiales por toda la Sierra Norte de Sevilla. Como ocurrió en otras poblaciones de la comarca, la nueva iglesia sustituyó progresivamente a construcciones anteriores, convirtiéndose en el centro de la vida religiosa y social del municipio. Su arquitectura responde a la tipología gótico-mudéjar característica del antiguo Reino de Sevilla, donde las soluciones constructivas heredadas de la tradición mudéjar convivieron con las nuevas formas del gótico tardío. La planta basilical de tres naves, los pilares cruciformes, los arcos apuntados y las bóvedas de nervaduras reflejan esta transición artística, mientras que las sucesivas ampliaciones y reformas incorporaron elementos renacentistas, barrocos e incluso contemporáneos, convirtiendo el edificio en un auténtico compendio de la historia de la arquitectura local. El templo no permaneció inalterado con el paso de los siglos. La creación de nuevas capillas, la ampliación de la sacristía, la renovación de cubiertas o la instalación de retablos fueron adaptándolo a las necesidades de cada época. Buena parte del patrimonio que hoy conserva es fruto de ese proceso continuo de transformación, en el que participaron generaciones de maestros de obras, artesanos, escultores, pintores y fieles. Junto a su interés arquitectónico destaca también su importante patrimonio artístico. En su interior se conservan retablos, pinturas, piezas de orfebrería y un destacado conjunto de imaginería procesional que abarca desde el siglo XVI hasta nuestros días. Muchas de estas obras forman parte de la tradición escultórica andaluza y muestran la evolución de la imaginería religiosa a lo largo de diferentes periodos históricos, desde el manierismo hasta la escultura contemporánea. La iglesia desempeña además un papel fundamental como sede de las hermandades de Guadalcanal. Estas corporaciones no solo custodian las imágenes titulares y organizan las procesiones de Semana Santa, sino que han contribuido durante siglos a conservar el patrimonio del templo y a mantener vivas numerosas tradiciones religiosas y culturales. Gracias a ellas, la iglesia continúa siendo un espacio dinámico, donde el patrimonio histórico mantiene una estrecha relación con la vida cotidiana del municipio. Más allá de su función religiosa, Santa María de la Asunción constituye un auténtico archivo de la historia de Guadalcanal. Sus muros han sido testigos de bautizos, matrimonios, celebraciones patronales y acontecimientos que han marcado la vida de generaciones de vecinos. Cada reforma, cada retablo y cada imagen incorporada al templo forman parte de una historia colectiva que continúa escribiéndose en la actualidad, convirtiendo a esta iglesia en uno de los principales símbolos del patrimonio histórico, artístico e identitario de la localidad.","Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH). Iglesia de Santa María de la Asunción (Guadalcanal). Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía. Arzobispado de Sevilla. Parroquia de Santa María de la Asunción (Guadalcanal). Ministerio de Cultura. Inventario General de Bienes Muebles de la Iglesia Católica. Base de Datos del Patrimonio Inmueble de Andalucía (BDI). Iglesia de Santa María de la Asunción (Guadalcanal). Consejo General de Hermandades y Cofradías de Guadalcanal. Hermandades de la Parroquia de Santa María de la Asunción.","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,"https://dev.sebkatechnology.com/tours/ntra-senora-asuncion/",null,null,13,0,"2026-06-18T09:55:26","2026-08-28T06:29:56"],
    [37,"019eda22-e601-7c40-a5ca-ed38de885930","Patrimonio, Historia y Paisaje Cultural","Guadalcanal","01920eed-aed0-796e-9de2-506e00ff73b6","Espacios Culturales",8,null,38.091944,-5.821111,"","Situada entre las sierras del Viento y del Agua, en el extremo norte de la provincia de Sevilla, Guadalcanal conserva un rico legado monumental fruto de su importancia histórica y de la prosperidad alcanzada a lo largo de los siglos. Su entramado urbano, presidido por destacados edificios religiosos y civiles, junto con las ermitas dispersas por el territorio, ofrecen un recorrido por la historia de la localidad en un entorno de gran valor paisajístico","En pleno corazón de Sierra Morena, Guadalcanal reúne un valioso patrimonio histórico y artístico estrechamente ligado a su posición estratégica entre Andalucía y Extremadura. Iglesias, conventos, edificios civiles y ermitas narran la evolución de una villa que alcanzó un notable desarrollo económico y cultural desde la Edad Media. Su imagen urbana es el resultado de una prolongada evolución histórica iniciada en época andalusí. De este periodo aún se conservan importantes vestigios del recinto amurallado almohade que fue el origen de la villa. Tras su conquista en 1241, Guadalcanal pasó a formar parte del reino de Castilla, iniciándose una profunda transformación que puede apreciarse en el trazado de sus calles y en buena parte de sus edificios históricos. El principal foco monumental es la Plaza de España, centro histórico del pueblo, donde se alza la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción, uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura mudéjar de la Sierra Morena sevillana. Levantada entre los siglos XIV y XV sobre el emplazamiento de la antigua fortaleza almohade, el templo fue ampliado y enriquecido durante los periodos renacentista y barroco, dando lugar a un edificio de gran riqueza arquitectónica. Su imponente torre campanario, de más de treinta metros de altura, constituye uno de los elementos más reconocibles del perfil urbano de la población. Construida en sillería y ladrillo, responde a la tradición gótico-mudéjar aunque se presenta con una original disposición, ya que está desplazada respecto al eje principal de la iglesia. A ella se suma la portada del lado del Evangelio, realizada a comienzos del siglo XVI, donde aún perviven formas propias del gótico tardío, con arquivoltas apuntadas, pilares rematados por pináculos y un elegante alero sustentado por modillones. Muy cerca de la parroquia se encuentra la Almona, edificio datado en la primera mitad del siglo XIV y que era usado para el almacenamiento de grano, por lo que desempeñaba un papel esencial en la economía de la villa. La sencillez de su arquitectura, caracterizada por la sobriedad de los muros y la elegancia de los arcos apuntados, junto a su excelente estado de conservación, la convierten en uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil bajomedieval de Andalucía. El recorrido por el casco histórico continúa por la calle López de Ayala, una de las principales vías de la ciudad medieval, donde se conserva el antiguo Hospital de los Milagros. Levantado entre los siglos XV y XVI, destaca por su portada gótico-isabelina, de arco carpanel decorado con motivos vegetales y figura como testimonio del crecimiento urbano y de la prosperidad alcanzada por la localidad al final de la Edad Media. A esta misma etapa pertenecen las iglesias de Santa Ana y San Sebastián, templos de origen medieval que fueron transformados entre los siglos XV y XVIII. En la de San Sebastián sobresale el amplio espacio interior de tradición mudéjar, con esbeltos pilares y grandes arcos apuntados, así como las elegantes bóvedas estrelladas de tradición gótica, especialmente la del antiguo sagrario, dotada de una singular decoración pictórica barroca. Tras una cuidada restauración, el edificio alberga hoy el mercado de abastos, ejemplo de recuperación y de integración del patrimonio histórico en la vida cotidiana. Durante los siglos XVI y XVII Guadalcanal vivió una de las etapas de mayor prosperidad de su historia gracias a las fortunas obtenidas por numerosos vecinos emigrados al Nuevo Mundo. Este periodo de esplendor dejó una profunda huella en el patrimonio monumental mediante la construcción y enriquecimiento de numerosos edificios religiosos. Entre ellos sobresale el Convento del Espíritu Santo, uno de los conjuntos conventuales más relevantes de la Sierra Norte de Sevilla. Su iglesia de cruz latina, el amplio claustro de ordenación toscana y el admirable patrimonio artístico conservado en su interior reflejan la importancia alcanzada por la arquitectura conventual del siglo XVII. Junto a él, otros conventos como el de la Concepción y el de Santa Clara evidencian la intensa participación de Guadalcanal en las redes económicas y culturales de la época. Más allá del casco histórico, encontramos un notable patrimonio arquitectónico disperso por el término municipal formado por numerosas ermitas muestra de una arraigada tradición popular. Entre ellas son reseñables la del Cristo de la Salud y la de San Benito, representativas de la arquitectura religiosa rural, aunque la principal referencia devocional es la ermita de Nuestra Señora de Guaditoca, patrona de la localidad. Construida entre 1638 y 1647 para sustituir a un templo medieval, se distingue por la sobriedad y la armonía de sus volúmenes encalados, que se integran de forma natural en el paisaje que la rodea, entre dehesas y monte mediterráneo, configurándose como uno de los espacios patrimoniales más emblemáticos del municipio.","• ANGULO ÍÑIGUEZ, Diego (1932; reed. 1983): Arquitectura mudéjar sevillana de los siglos XIII, XIV y XV. Ayuntamiento de Sevilla. • HERNÁNDEZ DÍAZ, José; SANCHO CORBACHO, Antonio y COLLANTES DE TERÁN, Francisco (1939): Catálogo arqueológico y artístico de la provincia de Sevilla. Tomo I. Sevilla: Imprenta de la Gavidia. • MORALES, Alfredo J.; SANZ, María Jesús; SERRA, Juan Miguel y VALDIVIESO, Enrique (1981): Guía artística de Sevilla y su provincia. Sevilla: Diputación Provincial de Sevilla. Guía digital del patrimonio cultural de Andalucía. Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Consejería de Cultura y Deporte: https://guiadigital.iaph.es/ Asociación Cultural Benalixa de Guadalcanal. https://benalixaguadalcanal.es/","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T09:49:40","2026-08-04T12:41:11"],
    [38,"019242d1-e1a0-7c4a-879e-59c9f9a2b855","Rutas y Senderos Guadalcanal","Guadalcanal","01920eed-aed0-796e-9de2-506e00ff73b6","Naturaleza",7,null,38.10080316302705,-5.817950397155372,"","Guadalcanal ofrece diversas rutas de senderismo que permiten descubrir paisajes espectaculares y una rica biodiversidad, desde ascensiones desafiantes como la de La Capitana hasta paseos más tranquilos como el Sendero del Cerro del Hierro. Los senderos recorren bosques, valles y dehesas, ofreciendo una experiencia única en contacto con la naturaleza, además de vestigios históricos que conectan con la vida rural tradicional.","Guadalcanal, ubicado en la Sierra Morena sevillana, es un destino destacado no solo por la belleza de su entorno natural, sino también por su riqueza histórica y cultural. Este municipio, perteneciente a la comarca de la Sierra Morena, ofrece una amplia variedad de rutas que permiten a los excursionistas adentrarse en parajes de gran valor ecológico. La región se caracteriza por su biodiversidad y la mezcla armónica de montes, valles y dehesas, creando un entorno perfecto para quienes buscan una experiencia al aire libre rodeada de naturaleza virgen. Uno de los principales atractivos de Guadalcanal es la Ruta de La Capitana, que lleva a los senderistas al punto más alto de la Sierra Morena sevillana: el pico La Capitana. Este recorrido, de aproximadamente 12 kilómetros (ida y vuelta), comienza en las cercanías del pueblo y asciende progresivamente. La caminata atraviesa áreas de monte bajo y praderas que, en primavera, se cubren de flores silvestres, convirtiendo el trayecto en un espectáculo visual. Durante el ascenso, los excursionistas pueden disfrutar de vistas que se extienden hacia la Sierra Morena y, en días despejados, incluso llegar a divisar los Montes de Toledo. Alcanzar los 959 metros de altitud es una recompensa en sí misma, pero las vistas panorámicas desde la cima hacen que el esfuerzo valga aun más la pena. Desde lo alto, se contemplan paisajes de dehesas, olivares y bosques que se despliegan bajo un cielo infinito. La Ruta de Pedro Otero, también conocida como \"Pelotero\", es una opción recomendada para quienes prefieren un recorrido más sencillo pero igualmente interesante. Con una longitud de 8,3 kilómetros, este sendero circular es ideal para familias y principiantes. La ruta parte del casco urbano de Guadalcanal, lo que la hace fácilmente accesible. A medida que avanza, los caminantes pueden disfrutar de un entorno rural dominado por encinas y alcornoques, típicos de la Sierra Morena sevillana. A lo largo del sendero, es común cruzarse con ganaderías locales, cuya presencia recuerda la importancia de la actividad agropecuaria en la región. Esta conexión entre el hombre y la naturaleza ha sido una constante en la historia de Guadalcanal, y el senderismo es hoy una forma perfecta de revivir ese vínculo. Una opción más exigente es la Ruta de la Subida al Hamapega, que combina el reto físico con la recompensa de vistas impresionantes al final del recorrido. El sendero, que comienza en las inmediaciones del pueblo, tiene una longitud considerable y gana dificultad a medida que avanza. Durante el trayecto, se atraviesan densos bosques de castaños, quejigos y pinos, que ofrecen sombra y un ambiente fresco, ideal para los meses más cálidos. Uno de los mayores atractivos de esta ruta es la diversidad paisajística que ofrece: el paisaje cambia a medida que se gana altura. En otoño, el bosque se tiñe de tonos ocres y dorados, y es común ver cuadrillas de trabajadores recolectando aceitunas, lo que añade un toque de autenticidad rural a la experiencia. Las vistas desde la cima de la Hamapega son espectaculares, con el valle del Benalija extendiéndose bajo los pies y un horizonte que parece no tener fin. Para quienes prefieren recorridos más breves, el Sendero del Cerro del Hierro es una alternativa ideal desde el punto de vista geológico. Este paraje destaca por sus formaciones rocosas únicas, resultado de siglos de actividad minera. Las extrañas formas de las rocas, esculpidas por la erosión y la intervención humana, crean un paisaje casi lunar que fascina a los visitantes. Este sendero, además, es perfecto para visitas familiares debido a su baja dificultad y el interés que despierta en adultos y niños. Otra ruta que merece mención es la del Camino de la Piedra Corcoval, ideal para quienes buscan un recorrido de dificultad media con un toque más salvaje. Este sendero atraviesa áreas más apartadas y menos transitadas, permitiendo una conexión más íntima con la naturaleza. A lo largo del recorrido, se pueden observar una gran variedad de aves, especialmente durante las épocas migratorias. Las extensas áreas de bosque mediterráneo que se cruzan en esta ruta son un refugio perfecto para la fauna local, siendo común avistar jabalíes, ciervos y águilas que surcan el cielo.","","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-09-30T12:05:04","2025-09-12T12:21:48"],
    [39,"019eda43-744d-7a3d-9ceb-fbdec3ad3cda","Patrimonio Histórico Artístico de Isla Mayor","Isla Mayor","019ed9c5-25da-7ba8-8b8e-7caf7cbc20cd","Espacios Culturales",8,null,37.132466,-6.164808,"","Isla Mayor es un municipio situado en las marismas del Guadalquivir, cuyo desarrollo ha estado ligado a la transformación de este territorio y al cultivo del arroz. Su historia es relativamente reciente y constituye un buen ejemplo de cómo la intervención humana modificó uno de los paisajes más característicos del entorno de Doñana.","La historia de Isla Mayor es muy diferente a la de la mayoría de los pueblos andaluces. Mientras muchos municipios tienen un origen medieval o incluso romano, Isla Mayor nació a partir de la transformación de las marismas del Guadalquivir durante el siglo XX. Hasta entonces, este territorio permanecía inundado gran parte del año y era utilizado principalmente para la ganadería extensiva, la pesca, la caza y el aprovechamiento de recursos naturales. Los primeros proyectos para transformar las marismas comenzaron a finales del siglo XIX, aunque sería durante las primeras décadas del siglo XX cuando se acometieron las grandes obras hidráulicas. La construcción de diques, motas, canales de riego y drenaje, estaciones de bombeo y caminos permitió controlar el agua y convertir miles de hectáreas de marisma en terrenos agrícolas. Uno de los principales impulsores de este proceso fue la empresa Islas del Guadalquivir S.A., creada en la década de 1920, que impulsó la colonización agrícola de la zona. Poco después llegaron agricultores valencianos especializados en el cultivo del arroz, aportando conocimientos técnicos que resultarían decisivos para el éxito de este cultivo. Muchas familias se establecieron de forma permanente, dando origen a una población formada por personas procedentes de distintos lugares de España. El arroz encontró en estas marismas unas condiciones excepcionales. La abundancia de agua, la escasa pendiente del terreno y la naturaleza arcillosa de los suelos favorecieron el desarrollo de un cultivo que, con el paso de las décadas, acabaría convirtiendo a esta comarca en la principal zona arrocera de España. En la actualidad, las marismas del Guadalquivir producen una parte muy importante del arroz nacional y representan una de las mayores superficies arroceras de Europa. La transformación del territorio modificó profundamente el paisaje, pero también generó un nuevo equilibrio ecológico. Durante el invierno, muchas parcelas permanecen inundadas tras la cosecha y ofrecen alimento y refugio a miles de aves acuáticas, reproduciendo parcialmente las condiciones naturales de las antiguas marismas. Esta circunstancia explica la estrecha relación que existe hoy entre la agricultura y la conservación de la biodiversidad en el entorno de Doñana. Administrativamente, Isla Mayor perteneció durante décadas al municipio de La Puebla del Río. No fue hasta 1994 cuando obtuvo su independencia municipal, incorporando también el núcleo de Poblado Alfonso XIII, construido originalmente para alojar a los trabajadores de las explotaciones agrícolas. Este crecimiento refleja una realidad poco habitual en Andalucía: un municipio cuya historia puede seguirse prácticamente desde sus orígenes hasta la actualidad. Hoy, Isla Mayor mantiene una identidad profundamente ligada al arroz y a las marismas. Su paisaje, sus formas de vida y buena parte de sus tradiciones son el resultado de un siglo de convivencia entre la ingeniería hidráulica, el trabajo agrícola y uno de los espacios naturales más importantes de Europa.","","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T10:25:14","2026-08-04T10:17:59"],
    [40,"01924e1b-1ace-7839-8bd3-fbf62ac7e3d6","Castillo de La Puebla de los Infantes","La Puebla de los Infantes","01920ee9-65ea-7f8b-807a-7cf1b2cbe017","Castillos",16,null,37.77706647421986,-5.387873428670714,"Pl. Castillo, 32, 41479 La Puebla de los Infantes","Castillo situado a unos 231 m s.n.m. en una plataforma rodeada de dos barrancos. Se encuentra en una zona de contacto entre la Sierra y la Campiña, entre Sierra Morena y el valle del Guadalquivir. En su entorno se encuentran importantes fortificaciones como Almenara, Toledillo, Peñaflor, Palma del Río, Lora del Río. Sin embargo, esta fortaleza estaba vinculada a Constantina, como cabecera de Sierra Morena en este territorio que hoy denominamos Sierra Norte de Sevilla.","Historia. En el deslinde del término de Sevilla efectuado en 1253 aparece el topónimo de Castriel . Este lugar que estaba en el término de Cannebollo , aldea a la que Alfonso X puso el nombre de Puebla del Ynfante , que fue donada a don Enrique Enríquez, hijo del infante don Enrique, por tanto, sobrino del rey. El castillo de Puebla de los Infantes no aparece mencionado como tal hasta 1344, año en el que Alfonso XI concedió un nuevo Ordenamiento a la ciudad de Sevilla; de este documento se deduce que el castillo de Puebla de los Infantes pertenecía al concejo sevillano, junto con otros de esta provincia como fueron: Lebrija, Alcalá de Guadaira, el Bollo (torre), el Aguila (torre), Alcantarilla (torre), Alocaz, Utrera, Las Cabezas de San Juan y Constantina. Estos mismos nombres aparecen citados en las Ordenanzas de Sevilla promulgadas en tiempos de los Reyes Católicos y publicadas en 1527. Teniendo en cuenta las fuentes más arriba mencionadas, la construcción del castillo debió producirse entre 1335 y 1344, años en los que el interés por defender y repoblar la tierra de Sevilla tuvo sus consecuencias inmediatas en la construcción de castillos y torres por parte de la aristocracia, las órdenes militares, el cabildo eclesiástico de Sevilla y el propio concejo de la ciudad; todos ellos impelidos desde la monarquía con el objetivo de asentar la población para la consolidación del reino de Sevilla, o en otras palabras, de la frontera con el reino de Granada Esta fortificación en concreto fue construida ex novo por los cristianos. En el Archivo Municipal de Sevilla se conservan los nombres de los alcaides de la fortaleza entre 1410 y 1499, hasta 12, todos ellos caballeros veinticuatro del concejo sevillano (equivale a una especie de concejales de la época); también se registran varias obras financiadas desde Sevilla en los años 1399, 1405, 1494 y 1499. El castillo de Puebla de los Infantes es de planta casi rectangular, erigido sobre una eminencia con desniveles pronunciados. Su estructura arquitectónica la conformaban cuatro cortinas y cuatro torres; de las que hoy subsisten en alzado las dos torres meridionales y tres cortinas. Su estado de conservación es de ruina progresiva , no habiéndose acometido hasta ahora una consolidación apropiada a la entidad del monumento, aunque al menos se han eliminado las casas que parasitaban el monumento. Su perímetro exterior es de 40 x 25 m, el patio tiene 28,5 x 17 m y el grosor de sus muros es desigual, la cortina norte tiene 3 m de anchura, 1,65m el lado sur, 2,1 m el lado este y 1,9 m el oeste, con una altura al exterior de unos 6,6 m. El material constructivo es la mampostería, hecha con piedra extraída del propio cerro y piedra caliza de los alrededores. En sus muros y torres podemos observar hasta tres aparejos diferentes, que deben ser consecuencia de obras sucesivas en el tiempo, que son: 1) Cortinas oeste, sur y este . Tipológicamente son idénticas, se trata de una mampostería de tamaños muy variables que oscilan de mediano a pequeño, organizada en hiladas y con una argamasa de color ocre muy dura. 2 ) Cortina norte . Es la misma piedra, pero su disposición es muy desordenada. Este mismo tipo de aparejo se detecta en el recrecimiento del adarve en las cortinas sur y este de la cerca. 3) Las torres , con un aparejo mixto a base de sillares de caliza en las esquinas y paramentos de mampuestos medianos y pequeños organizado en hiladas, combinado con rafas de ladrillos (generalmente rojos de 27 x 13,5 x 4,5 cm). 4) A la mampostería hay que añadir otros materiales constructivos que son: - El ladrillo, usado para enmarcar los vanos y en la bóveda de la puerta del castillo. - El hormigón, detectado en el lienzo este de la muralla, conformando el parapeto. - Los sillares de caliza, que se conservan en las esquinas de las torres y que seguramente debieron enmarcar también los vanos de entrada a las torres y la puerta del castillo. No quedan sillares, que han sido sustituidos por ladrillos de taco con cemento en los años 80. También de sillares de caliza son las bóvedas vaídas que cubren las cámaras de las torres. La que parece fue la única puerta del recinto, se encuentra en el lienzo septentrional. Se trata de un acceso estrecho, de 1,44 m, que ha perdido los arcos externo e interno y que como única evidencia conserva la bóveda interior, que es de ladrillo y con forma de cañón apuntado. Las torres son prácticamente cuadradas, tienen el mismo aparejo y son macizas hasta la altura del adarve o camino de ronda, alcanzando los 12 m de altura. Se observan varias diferencias entre ellas: - La torre sudeste , mide al exterior 4,86 x 4,65 m, por tanto, es casi cuadrada. Maciza hasta la altura del adarve, conserva a la altura del pavimento de la cámara una verdugada de piedra que la recorre perimetralmente. Esta habitación (aparejo tipo 2) está cubierta con bóveda vaída apuntada que apoya sobre pechinas. Las llagas al exterior de la torre están enlucidas con una cinta blanca que conserva incisiones verticales y horizontales marcando el contorno de las piedras. Los muros interiores están repellados con cemento, pero parecen corresponder al aparejo tipo 2. La escalera de acceso al terrado está embutida en el muro este y no conserva la cubierta. - La torre suroeste , mide 5,2 x 5,2 m, también es casi cuadrada, y tiene dos cámaras superpuestas. La cámara inferior a la altura del adarve conserva parcialmente su acceso original en forma de arco escarzano y una de las gorroneras de la puerta -que debió ser de doble hoja-; la bóveda totalmente destruida, sólo conserva el relleno de ripio; esta cámara tiene tres saeteras una en cada lado externo. La cámara superior es idéntica a la que hemos descrito en la torre sudeste. La escalera a la terraza está embutida en el lienzo oeste y está muy perdida. Este edificio tiene al menos dos etapas constructivas, que son: 1) La etapa fundacional , que corresponde a la mayor parte del edificio. Se trata de las cortinas oeste, sur y este de la muralla; más las cámaras de las torres hasta la altura de la verdugada de piedra de la torre sudeste, y la cámara baja de la torre suroeste. 2) Una segunda etapa en la que se reconstruyó el muro norte, se recrecieron los adarves sur y este y se incorporaron las cámaras de las torres con la cubierta a base de sillares de caliza. A esta segunda fase debe corresponder la barrera o barbacana, separada 4 m de la muralla norte, que flanquea (defiende) la puerta que conserva un vano de ladrillo de 1,44 x 2,3 m. y la bóveda de ladrillo también de cañón apuntado. Junto a la puerta se conservan huellas de la escalera adosada al muro. Sin duda, la construcción del castillo debió producirse entre 1335 y 1344, a estas fechas corresponde la etapa fundacional. La segunda etapa, desde el punto de vista tipológico (las únicas bóvedas de este tipo en la provincia de Sevilla se encuentran en el castillo de Alcalá de Guadaira y están datadas en el siglo XV), y según las noticias de obras en el Archivo Municipal de Sevilla, nos sitúa a fines del siglo XV. En el conjunto de los castillos de la Sierra Norte, La Puebla de los Infantes es uno de los castillos mejor conservados. Responde al programa de Alfonso XI de asegurar y fijar la población, del que tantos ejemplos tenemos en las comarcas de la Vega y la Campiña.","Toribio García, Juan José (2015) “El castillo de Puebla de los Infantes (Sevilla). Estudio histórico-artístico”. Arte, Arqueología, Historia . Córdoba: 15, 307-315. Valor Piechotta, Magdalena (2009) “La arquitectura defensiva en el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla: los castillos en núcleos urbanos” en Filter Rodríguez, J.A. (ed) Actas VI Jornadas de Historia sobre la Provincia de Sevilla . Sierra Norte . Sevilla: 55-75.","","Patrici@",false,false,true,true,true,true,null,null,null,5,1,"2024-10-02T16:40:52","2026-07-16T11:40:33"],
    [41,"01925114-6691-7561-896e-252996ba1263","Ruta Mirador de la Vera","La Puebla de los Infantes","01920ee9-65ea-7f8b-807a-7cf1b2cbe017","Naturaleza",7,null,37.779782992424835,-5.392822447090064,"","La Ruta del Mirador de la Vera en La Puebla de los Infantes ofrece un recorrido por paisajes impresionantes de la Sierra Norte de Sevilla, donde la naturaleza y la tranquilidad se combinan con vistas al embalse de José Torán.","En el corazón de la Sierra Morena sevillana, La Puebla de los Infantes se presenta como un portal a la naturaleza más pura y fascinante. Este encantador municipio es la puerta de entrada a un entorno de gran biodiversidad, donde la riqueza medioambiental del Parque Natural de la Sierra Morena sevillana se despliega en todo su esplendor. Aquí comienza un sendero mágico que invita a quienes buscan desconectar del mundo urbano y reconectar con la tranquilidad de la naturaleza. La Ruta del Mirador de la Vera es una de las joyas de esta región. Inicia su recorrido en la antigua fuente romana de Los Cañuelos, un manantial que ha sido testigo del paso del tiempo y de los innumerables caminantes que, a lo largo de los siglos, han disfrutado de este entorno natural. Desde aquí, la ruta sigue el trazado de lo que fue la Carretera del Sanguino, hoy transformada en un tranquilo camino que invita a la contemplación. A medida que se avanza por el sendero, el paisaje se transforma. La vegetación autóctona ofrece una vibrante mezcla de ecosistemas: desde los secos bosques de acebuches y encinas hasta las húmedas dehesas, donde alcornoques y quejigos se alzan majestuosos sobre el manto verde de jaras. Es un lugar donde la naturaleza se despliega en todo su esplendor, ofreciendo refugio a diversas especies animales y vegetales que encuentran aquí su hogar. El punto culminante de la ruta es el Mirador de la Vera, ubicado a 550 metros de altitud. Desde este privilegiado balcón, se abre ante los ojos del visitante una vista impresionante que abarca la diversidad paisajística de la provincia de Sevilla. Hacia un lado, las suaves y misteriosas formas de la Sierra Norte; al otro, la Vega del Guadalquivir se extiende en la distancia, ofreciendo un contraste entre montañas y llanuras. Frente a este mirador se encuentra el imponente embalse de José Torán, que se presenta como un vasto espejo rodeado de montañas. Sus aguas tranquilas reflejan el cielo, creando una sensación de calma y serenidad, como si se tratara de un mar oculto en lo profundo de la sierra. Este embalse no solo es un lugar para la contemplación, sino también un espacio para la aventura. Las aguas invitan a la práctica de deportes acuáticos como el piragüismo, mientras que sus alrededores se prestan para la exploración en bicicleta o a pie por los senderos de la sierra. La Ruta del Mirador de la Vera es mucho más que un simple recorrido. Es un viaje para conectar con la naturaleza, disfrutar del silencio y maravillarse con los paisajes que ofrece la Sierra Norte. Desde la altura del mirador hasta las orillas del embalse, cada paso es una invitación a descubrir la belleza oculta en cada rincón de este entorno único.","","","Patrici@",true,true,true,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-10-03T06:32:24","2025-09-13T19:23:32"],
    [42,"019eda2e-b037-7710-ba9b-64396b61031d","Tesoro Turdetano","La Puebla de los Infantes","01920ee9-65ea-7f8b-807a-7cf1b2cbe017","Yacimientos",11,null,37.778611,-5.389167,"","El Tesoro de La Puebla de los Infantes constituye uno de los conjuntos de orfebrería ibérica más destacados conservados en Andalucía. Sus piezas, realizadas en oro durante el siglo III a. C., reflejan el elevado nivel técnico alcanzado por los talleres de la época y la importancia que tuvo este territorio en los momentos finales de la cultura ibérica.","Aunque hoy sus piezas se conservan en el Museo Arqueológico Nacional, el Tesoro de La Puebla de los Infantes sigue siendo uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes vinculados al municipio. Está formado por una diadema articulada de oro, tres torques o collares rígidos trenzados, una fíbula, un anillo-sello y diversos colgantes, conformando un conjunto excepcional de orfebrería ibérica de finales del siglo III a. C. A diferencia de otros grandes tesoros peninsulares, este conjunto carece de un contexto arqueológico conocido. Las piezas aparecieron en el mercado de antigüedades antes de incorporarse a las colecciones del Museo Arqueológico Nacional, lo que impide conocer con certeza el lugar exacto donde fueron depositadas o las circunstancias de su hallazgo. La presencia de varias monedas cartaginesas asociadas al conjunto ha permitido fechar su ocultación en torno al 230 a. C., durante un periodo de gran inestabilidad relacionado con las Guerras Púnicas. Todo apunta a que sus propietarios escondieron estas valiosas joyas para protegerlas en un momento de conflicto, aunque nunca regresaron a recuperarlas. Las piezas destacan tanto por la calidad del trabajo del oro como por la riqueza de su iconografía. La diadema combina pequeñas placas decoradas con representaciones femeninas, motivos vegetales y colgantes en forma de bellota, mientras que en sus extremos aparecen escenas de carácter ritual con un personaje entre un jabalí y un cánido, imágenes vinculadas al mundo simbólico mediterráneo. Los torques muestran complejos trenzados de hilos de oro, y la fíbula reproduce en este metal un tipo muy difundido entre las élites de la Europa céltica, reflejando la intensa circulación de influencias culturales en la Península Ibérica durante este periodo. Más allá de su extraordinario valor artístico, el tesoro constituye un testimonio excepcional de las élites ibéricas que habitaron este territorio. Estas joyas no solo representaban riqueza, sino también prestigio, identidad y poder, convirtiéndose en uno de los mejores ejemplos para comprender las relaciones culturales y comerciales que unían el valle del Guadalquivir con el Mediterráneo en los siglos previos a la conquista romana.","Museo Arqueológico Nacional (MAN) . Tesoro de La Puebla de los Infantes. Fichas catalográficas de la diadema, torques y fíbula. Barril Vicente, M. y Rodero Riaza, A. (2002). Torques. Belleza y Poder. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Catálogo de la exposición. (Es la bibliografía que cita el propio MAN). Galán Domingo, E. (2007). \"Fíbula\", en Ecos del Mediterráneo. El mundo ibérico y la cultura vettona. Museo Arqueológico Nacional. Almagro-Gorbea, M. (dir.). Diversas publicaciones sobre la orfebrería orientalizante e ibérica y los tesoros prerromanos de la Península Ibérica. Quesada Sanz, F. Trabajos sobre la cultura ibérica, las élites y el armamento en la Segunda Edad del Hierro.","","Patrici@",true,true,false,true,true,false,null,null,null,10,6,"2026-06-18T10:02:33","2026-08-06T09:48:27"],
    [43,"019eda52-405e-731a-881c-c7ad0cec20bd","Mirador Virtual La Puebla del Río","La Puebla del Río","019ed9c6-ea1f-723f-b371-7c863407c0db","Espacios Culturales",8,null,37.267222,-6.0625,"","Situada en el corazón del Bajo Guadalquivir, La Puebla del Río es un municipio donde historia, cultura y naturaleza han evolucionado de forma inseparable. Su estrecha vinculación con el río y las marismas ha dado lugar a una identidad propia, reflejada en su patrimonio, sus tradiciones y su forma de entender el territorio.","La Puebla del Río ocupa un territorio estratégico en el tramo final del Guadalquivir, uno de los espacios más dinámicos del sur peninsular desde la Antigüedad. La proximidad del río, las fértiles tierras aluviales y la cercanía a Sevilla favorecieron desde muy temprano el establecimiento de comunidades dedicadas a la agricultura, la pesca y el aprovechamiento de los recursos de las marismas. Aunque el núcleo actual es de origen medieval, el territorio conserva evidencias de ocupación desde época protohistórica y romana, integrado en una comarca donde el Guadalquivir constituyó la principal vía de comunicación entre el interior de Hispania y el Atlántico. Tras la conquista castellana del siglo XIII, el municipio comenzó a consolidarse como una pequeña población agrícola vinculada al Reino de Sevilla. Durante siglos su desarrollo estuvo condicionado por el comportamiento del río y por la explotación de un territorio cambiante, donde las crecidas, las marismas y las zonas inundables obligaban a adaptar continuamente los cultivos y las formas de vida. Uno de los procesos que más transformó La Puebla del Río fue la progresiva desecación y ordenación de las marismas entre finales del siglo XIX y, sobre todo, durante el siglo XX. La construcción de canales, motas y sistemas de regulación hidráulica permitió convertir miles de hectáreas en tierras de cultivo. Este proceso dio lugar al desarrollo de una de las mayores zonas arroceras de Europa, una actividad que continúa siendo uno de los pilares económicos del municipio y que ha configurado gran parte del paisaje actual. Pero la identidad de La Puebla del Río no puede entenderse únicamente desde la agricultura. El río Guadalquivir ha sido durante siglos una vía de transporte, un espacio de intercambio comercial y un recurso esencial para la pesca tradicional. Al mismo tiempo, las marismas han proporcionado pastos, caza, salinas, aprovechamientos forestales y numerosos recursos naturales que marcaron la economía local durante generaciones. Su posición privilegiada, junto a uno de los accesos naturales a Doñana, ha convertido además al municipio en un lugar de encuentro entre diferentes paisajes y formas de vida. Aquí confluyen la cultura ribereña del Guadalquivir, el mundo agrícola de las marismas, la tradición ganadera y una intensa actividad cultural que ha dado lugar a numerosas figuras relevantes en ámbitos tan diversos como la música, la tauromaquia, el caballo o el pensamiento andaluz. Hoy, La Puebla del Río representa uno de los mejores ejemplos de la estrecha relación entre el ser humano y el gran río andaluz. Su evolución demuestra cómo el aprovechamiento del territorio ha sido capaz de generar un paisaje cultural único, donde naturaleza, historia y actividad humana siguen formando una realidad inseparable.","","","Patrici@",true,true,false,true,false,false,"https://virtual-patricia.dipusevilla.es/la-puebla//?lang=es",null,null,10,0,"2026-06-18T10:41:24","2026-08-04T12:25:12"],
    [44,"019eda15-877b-71f9-b4e1-39b927464f89","Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción","Las Navas de La Concepción","01920eef-06b8-715e-b499-b1bf5777a169","Monumentos",9,null,37.933422674263674,-5.465160641268174,"Pl. de España, 19, 41460. Las Navas de la Concepción.","La Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción es el edificio más representativo de Las Navas de la Concepción. Construida entre 1717 y 1764 según las trazas del arquitecto Diego Antonio Díaz, responde a los modelos de la arquitectura barroca promovidos por la Archidiócesis de Sevilla en el siglo XVIII. En su interior conserva un destacado conjunto de bienes artísticos, enriquecido con obras procedentes del desaparecido monasterio basilio de San Antonio del Valle, que refleja la evolución histórica y religiosa de la localidad.","El origen de la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción se remonta a 1717, cuando los vecinos solicitaron al Arzobispado de Sevilla la construcción de un templo para evitar los desplazamientos a Constantina o al monasterio basilio de San Antonio del Valle, próximo al pueblo y hoy desaparecido. El proyecto fue encargado a Diego Antonio Díaz, Maestro Mayor de Obras de la Archidiócesis de Sevilla, quien eligió como emplazamiento la actual Plaza de España. La construcción se llevó a cabo gracias a la implicación de los propios habitantes, que aportaron materiales, transporte y mano de obra, concluyendo las obras en 1764. Su arquitectura responde a los modelos promovidos por la Archidiócesis de Sevilla durante el siglo XVIII, y presenta una planta basilical de una sola nave dividida en cinco tramos, con capillas-hornacinas entre contrafuertes, crucero y cabecera plana, configurando un espacio de gran amplitud y equilibrio. En el exterior sobresalen las dos portadas de ladrillo visto. La situada a los pies del edificio presenta un diseño sobrio, con vano adintelado y remates laterales, mientras que la que abre a la plaza se organiza mediante un arco de medio punto flanqueado por pilastras dóricas y coronado por un entablamento clásico. Junto a ella se alza la torre campanario, de unos veinte metros de altura, estructurada en dos cuerpos y rematada con un chapitel ochavado, constituye uno de los perfiles más reconocibles del casco urbano. En el interior la nave se articula mediante pilastras dóricas, sobre las que descansa un entablamento continuo que unifica visualmente el conjunto. Las cubiertas responden a una tipología característica del barroco tardío andaluz: la nave y la capilla mayor se cubren con bóvedas de cañón con lunetos, mientras que el crucero se resuelve mediante una bóveda semiesférica que jerarquiza el espacio litúrgico. La cabecera está presidida por el retablo mayor, de estilo neogótico y fechado en 1953, que alberga la imagen de la Inmaculada Concepción, a quien fue dedicado el templo desde su fundación. Una de sus obras más singulares es el púlpito, una elegante pieza rococó de finales del siglo XVIII realizada en hierro de forja, con tornavoz y escalera de madera policromada, adornada en su intradós con registros triangulares y romboidales en los que aparecen temas chinescos. Tras la desaparición del monasterio basilio de San Antonio del Valle a finales del siglo XIX, numerosas obras de arte procedentes de éste y de otros edificios de la comunidad basilia fueron trasladadas a la parroquia, donde hoy se conservan. Entre ellas figura un retablo barroco procedente de la antigua ermita basilia de El Lagar. La hornacina central, flanqueada por columnas jónicas, se enriquece con una abundante decoración policromada y dorada en la que destacan las rocallas que recorren los laterales y la cornisa; sobre ella tres querubines completan la composición. El conjunto alberga el grupo escultórico de Santa Ana y la Virgen Niña, fechada a finales del siglo XVII. La pila bautismal de mármol, datada en el siglo XV, es una de las piezas más antiguas de la parroquia. Está formada por una amplia taza decorada con gallones tallados en relieve que descansa sobre un robusto vástago facetado. Sobre la pila se dispone la talla de un Cristo crucificado, de finales del siglo XVI y de estilo manierista, que presenta una anatomía estilizada y un sereno sentido expresivo. La imaginería procesional de carácter penitencial está representada por dos obras atribuidas a Antonio Castillo Lastrucci: Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, que escenifica a Cristo con la cruz a cuestas camino del Calvario y la figura de María Santísima de los Dolores. El grupo se completa con el Santísimo Cristo de la Salud y Misericordia, imagen de Cristo crucificado de notable fuerza expresiva realizado en 2009 por el escultor Darío Fernández. Otra talla del maestro Lastrucci es la de Nuestra Señora de Belén, patrona de Las Navas de la Concepción, que responde al modelo iconográfico de Virgen con el Niño. La veneración a esta advocación se remonta al siglo XVI, cuando los monjes basilios de San Antonio del Valle levantaron una pequeña ermita cerca de un molino de su propiedad. Junto a este rico patrimonio, la iglesia conserva un interesante conjunto de orfebrería litúrgica, entre cuyas piezas sobresalen un copón de plata dorada realizado en la segunda mitad del siglo XVIII y un ostensorio de la misma cronología, decorado con motivos eucarísticos y elementos ornamentales propios del rococó.","MORALES, Alfredo J.; SANZ, María Jesús; SERRA, Juan Miguel y VALDIVIESO, Enrique (1981): Guía artística de Sevilla y su provincia. Sevilla: Diputación Provincial de Sevilla TORIBIO GARCÍA J.J. (2025). El origen de la Iglesia parroquial de Las Navas de la Concepción. Revista de feria y fiestas de San Pedro. Las Navas de la Concepción Guía digital del patrimonio cultural de Andalucía. Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Consejería de Cultura y Deporte: https://guiadigital.iaph.es/","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,"https://dev.sebkatechnology.com/tours/concepcion/index.html",null,null,12,0,"2026-06-18T09:35:04","2026-08-28T06:30:31"],
    [45,"019eda0f-1ae4-7f10-bd5b-eb9733c6bbc2","Mirador Virtual Las Navas de la Concepción","Las Navas de La Concepción","01920eef-06b8-715e-b499-b1bf5777a169","Naturaleza",7,null,37.933055555556,-5.4658333333333,"","Desde este mirador es posible comprender la evolución de Las Navas de la Concepción, un municipio surgido en el siglo XVI en torno a las explotaciones agrícolas impulsadas por los monjes basilios del monasterio de San Antonio del Valle. Su privilegiada situación permite contemplar algunos de los principales hitos históricos y paisajísticos que han marcado el desarrollo de la localidad.","La historia de Las Navas de la Concepción está estrechamente ligada a la colonización de Sierra Morena durante la Edad Moderna. Aunque en su término municipal existen indicios de ocupaciones anteriores e incluso referencias a posibles asentamientos de época andalusí, el origen del núcleo actual se sitúa en 1557, cuando los monjes de la Orden de San Basilio fundaron el monasterio de San Antonio del Valle de Galleguillos. A partir de este establecimiento monástico comenzó la explotación sistemática de un amplio territorio dedicado a la agricultura, la ganadería y el aprovechamiento forestal, favoreciendo la llegada de trabajadores que acabarían formando los primeros asentamientos permanentes. El primitivo poblado recibió el nombre de Nava de las Puercas, una denominación relacionada con las pequeñas llanuras o navas características del paisaje y con la importancia que tuvo tradicionalmente la cría del cerdo en estas tierras. Con el tiempo, la creciente devoción a la Inmaculada Concepción y la influencia del monasterio propiciaron el cambio de nombre por el actual Las Navas de la Concepción, conservado desde el siglo XVIII. La localidad permaneció administrativamente unida a Constantina hasta 1854, cuando una Real Orden de Isabel II le concedió la independencia municipal. La actividad de los monjes basilios dejó una profunda huella en el territorio. Además del monasterio, impulsaron la construcción de lagares, molinos, ermitas y otras infraestructuras destinadas a transformar los productos obtenidos de sus extensas propiedades. Estas explotaciones introdujeron nuevas formas de organización agrícola y contribuyeron a fijar población en una zona que hasta entonces había permanecido escasamente habitada. Buena parte del paisaje actual sigue conservando la estructura heredada de aquellas antiguas dehesas y fincas monásticas. Durante los siglos XIX y XX la economía local continuó vinculada al aprovechamiento de los recursos naturales de Sierra Morena. La agricultura, la ganadería, la producción de aceite y harina, la explotación forestal y, posteriormente, algunas actividades industriales relacionadas con el corcho y la minería marcaron el desarrollo del municipio. Este equilibrio entre recursos naturales y actividad humana ha dado lugar a un paisaje cultural donde el patrimonio construido y el medio natural forman una realidad inseparable. Hoy, Las Navas de la Concepción constituye uno de los municipios mejor conservados de la Sierra Norte sevillana. Su origen monástico, la riqueza de su patrimonio etnográfico y su privilegiado entorno natural permiten comprender cómo un pequeño asentamiento agrícola surgido hace casi cinco siglos llegó a convertirse en la localidad actual, manteniendo una estrecha relación con el paisaje que le dio origen.","· Ayuntamiento de Las Navas de la Concepción. Historia del municipio. · Diputación de Sevilla. Archivo Municipal de Las Navas de la Concepción. · Turismo de la Provincia de Sevilla. Las Navas de la Concepción.","","Patrici@",true,true,false,true,false,false,"https://virtual-patricia.dipusevilla.es/las-navas/?lang=es",null,null,10,0,"2026-06-18T09:28:03","2026-08-04T12:40:24"],
    [46,"01931c24-72ed-7ac4-805f-17ee9fa1db4d","Molino del Francés","Las Navas de La Concepción","01920eef-06b8-715e-b499-b1bf5777a169","Yacimientos",11,null,37.93114348031808,-5.49648275298527,"","El Molino del Francés forma parte de la Ruta de los Molinos del Ciudadeja, un recorrido que muestra vestigios de antiguos molinos y un paisaje característico de la Sierra Morena sevillana. Aunque algunos molinos de la región han quedado en ruinas, este fue restaurado por el Ayuntamiento, y hoy en día su estructura permite apreciar una visión completa del pasado industrial de la zona.","En Las Navas de la Concepción, el Molino del Francés es un ejemplo destacado de ingeniería hidráulica de principios del siglo XX, que aún conserva su estructura original y un diseño ingenioso para aprovechar el río Ciudadeja como fuerza motriz. Este molino, ubicado en el cortijo de la finca La Venta , no solo se utilizaba para moler trigo y obtener harina, sino también para generar electricidad. Abastecía de luz tanto al cortijo como a las viviendas de los trabajadores. Por esta razón, contaba con dos sistemas diferenciados: uno con piedras de moler para la producción de harina y otro compuesto por un generador eléctrico. Una de las estructuras más destacadas del conjunto es su imponente depósito de agua, que alimentaba ambos mecanismos. Todavía se conserva la toma de aguas situada río arriba, así como parte del caz que dirigía el flujo hasta el molino. La toma de aguas es una estructura construida de forma transversal al cauce de la rivera. Su propósito era crear una pequeña barrera para elevar el nivel del agua y desviar parte del caudal hacia el caz, que lo conducía directamente al molino. De tamaño moderado pero con una construcción robusta, esta toma fue diseñada para soportar las tensiones causadas por las crecidas del río. El nombre Molino del Francés proviene de su constructor, un ciudadano francés que llegó a la zona a finales del siglo XIX con la intención de explotar el corcho que abundaba en la finca. Este es un molino de cubo que funcionaba gracias al agua del río Ciudadeja. Para ello, se construyó un azud perpendicular al cauce, con el objetivo de elevar el nivel del agua. A través de trampillas, el caudal se derivaba hacia el depósito del molino por medio de una acequia. Desde allí, el agua podía canalizarse directamente a la maquinaria generadora de electricidad.","","","Patrici@",false,false,false,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-11-11T16:52:51","2025-09-16T09:51:11"],
    [47,"01925121-34fa-701e-a2c2-ddc9ae911116","Ruta de los Molinos del Ciudadeja","Las Navas de La Concepción","01920eef-06b8-715e-b499-b1bf5777a169","Naturaleza",7,null,37.92893665119618,-5.469501504120657,"","El Sendero Los Molinos del Ciudadeja combina historia y naturaleza, atravesando paisajes de dehesas, bosques mediterráneos y antiguos molinos hidráulicos. Este sendero circular, lleno de biodiversidad, invita a explorar desde la Ermita de Nuestra Señora de Belén hasta el emblemático Molino del Francés, en un entorno que entrelaza el legado histórico con la belleza natural de la región.","El Sendero Los Molinos del Ciudadeja es una de las rutas más fascinantes que atraviesan la Sierra Morena sevillana, permitiendo a los visitantes adentrarse en un rincón inexplorado de este paraje natural. Este recorrido circular, de 10,3 kilómetros, o 16,5 km si se incluyen dos variantes adicionales, ofrece una combinación perfecta de historia, naturaleza y paisajes vírgenes. Homologado y bien señalizado, respeta la belleza natural de su entorno e invita a los excursionistas a sumergirse en un ambiente de tranquilidad y encanto. La aventura comienza en la Plaza de España, en el corazón del municipio de Las Navas de la Concepción, desde donde se toma la carretera hacia San Nicolás del Puerto. A tan solo 200 metros, un desvío lleva a un camino que atraviesa paisajes rurales, reflejo del equilibrio entre la actividad humana y la biodiversidad. A medida que se avanza, el sendero se adentra en dehesas, rodeado de un entorno que ha mantenido la relación del hombre con la tierra a lo largo de los siglos. Uno de los primeros tramos destacados es el Sendero del Túnel, un pasadizo natural formado por madroños, lentiscos y otras especies del bosque mediterráneo, que crean un túnel verde de aproximadamente tres kilómetros, ofreciendo una experiencia sensorial única. Al salir del túnel, el sendero conduce a la rivera del Ciudadeja, donde se encuentra la primera desviación opcional. Este camino lleva a la Ermita de Nuestra Señora de Belén, un pequeño templo rodeado de naturaleza que ha sido lugar de devoción durante siglos. Originalmente ubicada en el Monasterio de San Antonio de Galleguillos, la ermita fue trasladada cerca de un molino en Las Navas de la Concepción. Cada tercer domingo de agosto, se celebra una romería en honor a la Virgen de Belén, reuniendo a romeros en un entorno que combina espiritualidad y belleza natural. Este rincón también cuenta con áreas recreativas, perfectas para descansar o disfrutar de un baño refrescante en las aguas de la ribera durante los días de verano. Regresando al sendero principal, el recorrido sigue río abajo, inmerso en un típico bosque de galería con fresnos, alisos y álamos que acompañan el trayecto. En este tramo, comienzan a aparecer los molinos hidráulicos, vestigios de la historia agrícola de la región. Uno de los primeros en destacar es el molino harinero La Molineta, testigo de la antigua relación entre el agua y la molienda, fundamental en la economía de la comarca. Más adelante se encuentra uno de los puntos más emblemáticos del recorrido: el Molino del Francés. Construido a principios del siglo XX por un extranjero que llegó a la zona, este molino no solo se utilizaba para moler grano, sino también para generar electricidad. Gracias a un ingenioso sistema con una alberca elevada a siete metros sobre la ribera, el molino movía una turbina Pelton que producía energía para la comunidad local. Hoy en día, el molino ha sido restaurado por el Ayuntamiento, conservando su legado histórico y su importancia para la región. Desde este punto, existe la opción de tomar una segunda desviación hacia el Molino del Niño Dano, uno de los mejor conservados. Este molino ofrece una ventana al pasado, permitiendo a los visitantes revivir la historia en cada detalle de sus estructuras bien preservadas. Quienes opten por continuar por el sendero principal serán guiados hacia el final del recorrido a través de un segundo túnel natural, conocido como el Sendero del Tesoro. Este tramo final devuelve a los caminantes al municipio de Las Navas de la Concepción, cerrando el círculo de una experiencia donde naturaleza e historia se entrelazan en cada paso.","VVAA. Ruta los Molinos del Ciudadeja. Ficha Técnica Federación Andaluza de Senderismo.","","Patrici@",true,true,true,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-10-03T06:46:23","2025-09-13T19:43:35"],
    [48,"01924e1d-c1e3-7497-8ef5-9d9d96c635bd","Colegiata de Osuna","Osuna","019233a0-a75f-7aa1-9783-4e99db5d68f7","Monumentos",9,null,37.23751430340514,-5.100888823831117,"","La Colegiata de Santa María de la Asunción de Osuna, fundada en 1526, es un templo renacentista de planta rectangular con tres naves, destacando su campanario reconstruido tras un rayo en 1918. En su interior, sobresalen capillas con bóvedas nervadas y un presbiterio con cúpula añadida en el siglo XVIII. Alberga el Panteón Ducal, un conjunto de estilo plateresco que incluye capillas y salas, transformado en el siglo XX por el arquitecto Jacomo Gali.","La Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción se alza como un sobrio edificio de carácter monumental que domina el núcleo urbano de Osuna. El proyecto se gesta a principios del siglo XVI, cuando la villa de Osuna pasa de la Orden de Alcántara a la casa de los Téllez de Girón, condes de Ureña y posteriores duques de Osuna. Los Telléz de Girón desarrollarán un complejo y variado programa de monumentalización de Osuna dentro del que se enmarca la construcción de la universidad, un hospital, trece iglesias, la Colegiata y el Panteón Ducal, haciendo de su villa un notable centro cultural y religioso digno del poder económico y político de la familia. En este centro destacaría como una auténtica acrópolis la elevación dónde se levantan la iglesia colegial, la universidad, el Convento de la Encarnación y, antes de su ruina, el castillo residencia de los duques. En el ambicioso programa de los Téllez de Girón de magnificar Osuna y controlar las instituciones de la villa, siguiendo el modelo de las familias que gobernaban en las ciudades italianas, resultó clave la obtención de la titularidad de la Colegiata de Osuna. Obtenida por una bula papal de Pablo III, el documento otorgaba el derecho de patronazgo y de presentar el cargo de abad al conde de Ureña y sus descendientes. La construcción de la iglesia colegial comenzó en torno a 1530 sobre el lugar donde estaban los restos de la iglesia parroquial medieval conocida como iglesia del Castillo. Su cuerpo principal no se terminaría hasta 1540, aunque su fisionomía actual es fruto de distintas modificaciones, ampliaciones y reformas que se sucedieron hasta el siglo XX. La construcción de sillería, levantada con piedra alberiza extraída de las canteras locales, los imponentes contrafuertes y la escasa decoración le imprimen un aspecto austero desde fuera que contrasta al penetrar en el edificio con el lujo estético del interior. El templo se concibió con un estilo gótico, pero fue modificado siguiendo el gusto renacentista, presentando una planta rectangular con tres naves de igual longitud. De las tres portadas de la fachada principal, ubicada a los pies del edificio, las laterales se encuentran cegadas, quedando como acceso la actualmente conocida como Puerta del Sol, de estilo plateresco y decorada con grutescos y medallones, desde la que se accede a la nave principal. Dos puertas añadidas en reformas posteriores dan acceso a las naves laterales, la puerta de la Cuesta a la nave del Evangelio y la del Sol a la de la Epístola. Aunque en el primitivo diseño el edificio estaría franqueado por dos torres, una nunca se levantó y la que actualmente vemos permanecía inacabada hasta que se cayó a principios del siglo XX, siendo levantada de nuevo. En el amplio interior presenta tres naves de igual longitud separadas por arcos de medio punto que se apoyan en pilares sobre pedestales con columnas y pilastras adosadas, siendo la nave central más ancha. Al fondo, la cúpula de la cabecera responde a una reforma del siglo XVIII. A las naves de los extremos se abren una serie de capillas laterales que pueden corresponder al proyecto gótico inicial. En la capilla de la Concepción se encuentran dos portadas platerescas, una conduce a la antigua sacristía, hoy sala del Museo de Arte Sacro, y la segunda al panteón ducal. Adosado a la iglesia colegial, y en parte bajo la misma, es una de las construcciones más singulares de este conjunto, el Panteón de la casa ducal de Osuna y condal de Ureña, fundado a mediados del siglo XVI por el IV conde, don Juan Téllez-Girón. Al conjunto se accede desde la capilla de la Inmaculada Concepción a través de una puerta plateresca decorada con motivos alusivos a la muerte como señal de duelo y aviso ya que solo se abría cuando iba a ser enterrado algún miembro de la familia, permaneciendo el resto del tiempo cerrada. De las distintas estancias que conforman el panteón destacan la capilla del Santo Sepulcro y la cripta sepulcral, dos estancias subterráneas que quedan bajo el altar mayor de la iglesia colegial. Una ubicación con la que se pretendía poner bajo la protección divina a los familiares que descansaban en la cripta. La arquitectura renacentista del conjunto de la colegiata se completó con un rico programa iconográfico donde destacan como soporte los retablos, entre cuyas escenas hay una representación de la Asunción de la Virgen María, bajo cuya advocación está la Colegiata. Fruto del patrocinio de los duques y las donaciones de los devotos, se fueron sumando al programa iconográfico y decorativo original numerosas obras de arte (imaginería, pintura, retablos, etc.) que constituyen un rico tesoro donde destacan la colección de óleos barrocos, con pinturas como Cristo de la Expiación de José de Ribera, y las obras de imaginería, como el Cristo de la Misericordia de Juan de Mesa.","AGREDANO ALONSO, J. La Colegiata de Osuna. Arte, Arqueología e Historia . 15. 2008. VVAA. Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción (Osuna). Ficha Técnica Junta de Andalucía.","","Patrici@",true,false,true,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-10-02T16:43:46","2025-09-13T19:49:17"],
    [49,"019eda49-31f5-7817-8f2c-2ee470ad1b4d","Ermita de Nuestra Señora de Belén","Pilas","019ed9c6-14b5-79ee-a445-a63a6795e525","Monumentos",9,null,37.30306341977627,-6.301890236255032,"Pl. Belén, s/n. 41840. Pilas.","La Ermita de Nuestra Señora de Belén es uno de los edificios más antiguos y representativos de Pilas, considerada el núcleo originario en torno al cual comenzó a desarrollarse la localidad. Levantada sobre un singular edificio gótico-mudéjar del siglo XIV y ampliada a lo largo de los siglos, conserva un destacado conjunto arquitectónico y artístico presidido por la imagen de la patrona de la villa. Su historia y las obras que alberga permiten recorrer la evolución de Pilas desde sus orígenes medievales hasta la actualidad.","La Ermita de Nuestra Señora de Belén constituye uno de los edificios históricos más emblemáticos de Pilas y es considerada el núcleo originario en torno al cual comenzó a desarrollarse la población. Su historia resume buena parte de la evolución del municipio desde la Baja Edad Media hasta la actualidad, conservando un notable conjunto arquitectónico y artístico. La tradición sitúa en este lugar el primer centro religioso de la villa cristiana. Inicialmente estuvo dedicado al apóstol Santiago, protector de los territorios incorporados a la Corona castellana tras la conquista, y sería durante el siglo XV cuando el templo pasó a consagrarse a Nuestra Señora de Belén, advocación que desde entonces ha permanecido ligada a la identidad religiosa del municipio. Lejos de responder a una construcción unitaria, la ermita es el resultado de distintas ampliaciones realizadas a lo largo del tiempo. La pieza más antigua corresponde al actual camarín de la Virgen, una singular estructura de estilo gótico-mudéjar levantada hacia mediados del siglo XIV, coincidiendo con el proceso de reorganización y repoblación cristiana del territorio impulsado por las órdenes militares y el Cabildo Catedral de Sevilla. Estudios recientes han destacado este espacio como uno de los testimonios medievales más relevantes conservados en el municipio, tanto por sus características arquitectónicas como por su valor para comprender los orígenes de Pilas. A este núcleo inicial se añadió posteriormente la capilla mayor, construida entre finales del siglo XV y comienzos del XVI, mientras que la nave principal experimentó sucesivas reformas durante la Edad Moderna. Finalmente, entre 1975 y 1976 se levantó la nave lateral del Evangelio, dotando al edificio de la configuración que presenta en la actualidad. Esta compleja secuencia constructiva convierte a la ermita en un auténtico documento histórico, donde cada etapa refleja el crecimiento de la villa y la evolución de su arquitectura religiosa. Exteriormente destacan sus dos accesos principales. La portada occidental, situada a los pies del templo, presenta una sencilla fábrica de ladrillo coronada por un frontón con un retablo cerámico que reproduce el escudo de la Hermandad de Nuestra Señora de Belén, integrado por el anagrama mariano y la cruz de Santiago, rematándose el conjunto mediante una espadaña de doble vano. Por su parte, la fachada norte, abierta hacia la Plaza de Belén, corresponde a la ampliación contemporánea realizada durante la década de 1970. El interior conserva espacios de gran interés arquitectónico. El más destacado es el camarín de la Virgen, núcleo originario del edificio y una de las construcciones medievales más singulares del Aljarafe sevillano. Se trata de una estancia cuadrangular de 5,50 m de lado, realizada en ladrillo y cubierta mediante una bóveda ochavada apoyada sobre trompas aristadas, una solución constructiva heredera de la tradición andalusí que alcanzó una amplia difusión durante el mudéjar sevillano. La combinación de estos elementos con los arcos ojivales y otros detalles constructivos permite fechar el edificio hacia mediados del siglo XIV, dentro del proceso de consolidación de la nueva población cristiana de Pilas. Adosada al camarín se encuentra la capilla mayor, de planta cuadrangular y cubierta por un magnífico artesonado de madera a cuatro aguas, iluminada mediante ventanas abiertas en sus muros laterales. En la cabecera del templo se alza el retablo mayor, una sobresaliente obra barroca realizada en madera tallada y dorada, tradicionalmente atribuida al ensamblador Francisco Dionisio de Ribas y fechada hacia mediados del siglo XVII. Procede del antiguo Convento de las Mercedarias Descalzas de la Asunción de Sevilla, desde donde fue trasladado a la ermita tras la desamortización del siglo XIX. El retablo se organiza sobre banco, un cuerpo principal dividido en tres calles y un amplio ático. Las calles se articulan mediante cuatro imponentes columnas salomónicas decoradas con pámpanos y racimos de uvas, símbolos eucarísticos que, junto a la profusa ornamentación vegetal de roleos, hojas de acanto y elementos dorados, reflejan la riqueza decorativa característica del barroco sevillano. La calle central alberga la hornacina donde se venera la imagen de Nuestra Señora de Belén, mientras que las calles laterales y el ático conservan varias pinturas de los siglos XVII y XVIII. Entre ellas destacan los lienzos de Santiago en la batalla de Clavijo , San Juan Evangelista y San Francisco en la Porciúncula , que completan un conjunto de gran calidad artística y notable valor histórico. Presidiendo este retablo se encuentra la imagen de Nuestra Señora de Belén, patrona y principal devoción de la localidad. Se trata de una escultura de madera policromada realizada hacia mediados del siglo XVI. La Virgen aparece representada como imagen de vestir o de candelero, sosteniendo al Niño Jesús sobre el brazo izquierdo mientras porta un cetro con la mano derecha. Su estado de conservación resulta especialmente valioso al no haber sufrido restauraciones de entidad que hayan alterado su configuración original. La ermita alberga además otras imágenes de gran interés histórico y devocional. En el muro sur se conserva una magnífica escultura de Santiago el Mayor, realizada durante la segunda mitad del siglo XVI, donde el apóstol aparece caracterizado como peregrino con báculo, calabaza, esclavina y las tradicionales conchas compostelanas, recordando la primitiva advocación del templo. Otra de las imágenes de mayor devoción es el Santísimo Cristo de la Vera Cruz, magnífico crucificado realizado en 1972 por el imaginero Francisco Buiza. La imagen forma conjunto con dos ángeles pasionarios del siglo XVIII, situados a ambos lados de la cruz, que sostienen los instrumentos de la Pasión —la lanza, las tenazas, la caña con la esponja y el martillo— y enriquecen iconográficamente la escena. Este conjunto sustituyó al primitivo Crucificado del siglo XVII, realizado en pasta de madera, que hoy se conserva en la sacristía debido a su delicado estado de conservación. En el muro del Evangelio se venera también una imagen de Santa Ángela de la Cruz, obra realizada en 2003 por el escultor Manuel Ramos Corona, cuya festividad se celebra cada 5 de noviembre, manteniendo una devoción profundamente arraigada entre los fieles de la localidad. El recorrido concluye con una imagen del Niño Jesús, situada en una hornacina de mármol rojo junto a una cruz arbórea y las imágenes de San Luis y Santiago el Menor. Se trata de una escultura barroca del siglo XVII que responde a los modelos naturalistas de la escuela sevillana y sigue los modelos de Niños Jesús de Juan Martínez Montañés. El Niño aparece de pie, bendiciendo con la mano derecha mientras sostiene una cruz, iconografía que anticipa simbólicamente la Pasión de Cristo. Como es habitual en este tipo de imágenes devocionales, viste ricos atuendos que se renuevan según el calendario litúrgico. Por su valor arquitectónico y el notable conjunto artístico que alberga, La Ermita de Nuestra Señora de Belén, constituye un testimonio extraordinariamente valioso cuya conservación, investigación y difusión resultan esenciales para comprender la formación histórica del municipio y preservar uno de sus monumentos más significativos.","Caro, M. J. (2004). El retablo mayor de la Ermita de Ntra. Sra. de Belén . En Sobre Historia de Pilas , vol. II. Pilas: Ayuntamiento de Pilas. López Hernández, I. J. (2015). El retablo de la ermita de Nuestra Señora de Belén de Pilas (Sevilla), obra del círculo de Bernardo Simón de Pineda. Deducciones a partir de un estudio formal . Morales, A. J.; Sanz, M. J.; Serra, J. M. y Valdivieso, E. (1981): Guía artística de Sevilla y su provincia. Sevilla: Diputación Provincial de Sevilla. Valor Piechotta, M. (2023). La ermita de Belén de Pilas: nuevas aportaciones para el estudio de sus orígenes medievales . En Sobre Historia de Pilas , VOLUMEN XX - Tomo I, Pilas: Ayuntamiento de Pilas. Fuentes on line: Guía digital del patrimonio cultural de Andalucía. Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Consejería de Cultura y Deporte: https://guiadigital.iaph.es/","","Patrici@",true,true,false,true,false,false,"https://virtual-patricia.dipusevilla.es/ermita-belen/es/",null,null,10,0,"2026-06-18T10:31:30","2026-08-04T12:45:58"],
    [50,"019eda4e-53a6-7288-9391-f887a42d1986","Iglesia de Santa María la Mayor","Pilas","019ed9c6-14b5-79ee-a445-a63a6795e525","Monumentos",9,null,37.30132234525677,-6.302784562004087,"C/ Párroco Vicente Moya, 4, 41840. Pilas.","La Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor es el resultado de una larga evolución histórica iniciada tras la conquista castellana del siglo XIII. Su configuración actual responde a las sucesivas transformaciones experimentadas a lo largo de los siglos, dando lugar a un templo de planta basilical con tres naves enriquecidas con numerosas capillas. En su interior conserva un importante conjunto de retablos, esculturas y piezas de orfebrería que testimonian la evolución artística de la parroquia entre los siglos XVI y XX.","La Iglesia de Santa María la Mayor tiene sus orígenes en una primitiva parroquia levantada tras la conquista castellana del territorio a mediados del siglo XIII. Con el progresivo crecimiento de la población y la consolidación de la vida parroquial, el edificio experimentó sucesivas ampliaciones y transformaciones a lo largo de los siglos. Una de las mayores reformas tuvo lugar como consecuencia del terremoto de Lisboa de 1755, acontecimiento que obligó a acometer importantes obras de reparación y reconstrucción. Posteriormente, durante la primera mitad del siglo XIX, se llevaron a cabo nuevas intervenciones, entre las que destacan la edificación de la Capilla Mayor y del campanario. Las reformas desarrolladas entre finales del siglo XVIII y el siglo XIX configuraron en gran medida el aspecto actual del templo, definido por la pervivencia de los modelos tradicionales del barroco sevillano, aunque incorporando también elementos propios del estilo neoclásico. Al exterior la iglesia destaca por el volumen de su fábrica y por su torre-campanario, construida entre 1830 y 1833. El acceso principal, ubicado en el muro del Evangelio,está precedido por un pequeño atrio que conduce a la portada de 1930, decorada con un tondo cerámico con la representación de san Rafael Arcángel y san Tobías. El interior presenta una planta basilical de tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares. La nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetos, mientras que las laterales presentan cubiertas de madera. Uno de los elementos decorativos más destacados es el zócalo cerámico realizado en la década de 1920 por la fábrica Mensaque Rodríguez y Compañía, cuyos paneles representan distintas escenas de la vida de Cristo, algunas inspiradas en obras de Bartololomé Esteban Murillo. La Capilla Mayor, de planta cuadrada y cubierta mediante una bóveda de media naranja sobre pechinas, constituye el principal espacio litúrgico del templo. En ella se alza el retablo mayor, el cual presenta una singular estructura en forma de torre, inspirada en los antiguos monumentos pascuales que se levantaban durante la Semana Santa. El retablo se halla presidido por la talla de Santa María la Mayor, imagen del segundo tercio del siglo XVI y adscrita a Jorge Fernández, que constituye una de las figuras más destacadas de la iglesia. A ambos lados del presbiterio se sitúan el retablo del Dulce Nombre de Jesús, presidido por la imagen del Niño de Dios de las Carreritas, atribuida al círculo de Martínez Montañés, y el retablo de la Virgen del Carmen, datado a mediados del siglo XVIII y encabezado por una imagen adjudicada a Cristóbal Ramos. La nave de la Epístola reúne algunos de los principales espacios devocionales de la iglesia. El primero de ellos es la Capilla Sacramental, en la que destaca la imagen de la Virgen del Rosario, escultura del siglo XVIII atribuidatambién al escultor sevillano Cristóbal Ramos que recibe culto en un retablo de la misma centuria. En esta misma capilla se conserva la custodia sacramental de la Iglesia de Santa María la Mayor, una de las piezas más sobresalientes del patrimonio litúrgico del templo. Se trata de una obra de orfebrería de gran valor artístico fechada en 1858 y atribuida a Ysaura. Con una altura de dos metros, presenta una estructura compuesta por tres cuerpos superpuestos sostenidos por columnas dóricas, que articulan un complejo programa iconográfico centrado en la exaltación de la Eucaristía. Continuando por la nave de la Epístola se encuentra la imagen de María Santísima en su Soledad, una talla de vestir de autor y cronología desconocidos, aunque tradicionalmente se ha señalado la influencia de Juan de Astorga. Junto a ésta se abre la capilla de María Santísima de los Dolores , cotitular de la Agrupación Parroquial de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Pilas. La imagen, de autor desconocido, se data en el siglo XVIII y está atribuida al círculo del genovés Juan Bautista Petrone. La siguiente capilla está dedicada a la Inmaculada Concepción de María , imagen anónima datada en el siglo XX, que se venera en un retablo de madera dorada decorado con espejos. La nave concluye con la Capilla Bautismal , donde se conserva una pila de bautismo realizada en mármol rojo sobre una base octogonal de mármol blanco. A los pies del templo, se localizan algunas de las imágenes de mayor fervor del pueblo de Pilas. La primera de ellas está dedicada a la Virgen del Rocío, una imagen de candelero realizada en 1941 por Antonio Castillo Lastrucci. Bajo el coro se encuentra el retablo que alberga al Santísimo Cristo del Descendimiento, una imagen de bulto redondo datada entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII. La escultura posee un sistema de articulación en los hombros que permite el movimiento de los brazos y posibilita su descenso de la cruz para ser dispuesto en posición yacente durante las celebraciones del Viernes Santo. A la izquierda se sitúa la capilla de Nuestro Padre Jesús Cautivo, titular de la Agrupación Parroquial del Cautivo. La imagen, realizada en 1962 por el imaginero Antonio Eslava Rubio, representa a Cristo maniatado siguiendo la tradicional iconografía del Cautivo. En el muro del Evangelio se localizan los retablos de las Ánimas y San José, muestras de la evolución de los estilos barroco y neocásico. El Retablo de las Ánimas, fechado en el segundo cuarto del siglo XVIII. Está constituido por un gran marco arquitectónico destinado a albergar una monumental composición pictórica.En el lienzo, organizado en distintos niveles iconográficos,se representa el tránsito desde las Ánimas del Purgatorio hasta la gloria celestial presidida por Cristo y los doce Apóstoles. El último retablo que nos encontramos es el dedicado a San José, datado hacia 1800 y adscrito al estilo neoclásico y compuesto por mesa de altar, banco y un solo cuerpo coronado por ático. En el banco se dispone una pequeña hornacina que alberga una imagen de Ecce Homo, mientras que el cuerpo principal está presidido por la imagen de San José, escultura anónima fechada en la segunda mitad del siglo XVIII.","López Hernández, I. J. (2015). La construcción del campanario y la Capilla Mayor de la iglesiaParroquial de Pilas.Obras y reformas entre1802 y 1834, en Sobre Historia de Pilas, Vol. XIII. Pilas Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (2012). Informe diagnóstico ypropuesta de intervención.Cristo del descendimiento. Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad.Pilas, Sevilla. Herrera García, F.J. (2014). Flandes-Canarias, a través de los talleres sevillanos.Un encargo escultórico a Sevilla a comienzos del XVI en Homenaje a la profesora Constanza Negrín Delgado. Instituto de estudios canarios. La Laguna. Fuentes on line: Guía digital del patrimonio cultural de Andalucía. Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Consejería de Cultura y Deporte: https://guiadigital.iaph.es/","","Patrici@",true,true,false,true,false,false,"https://virtual-patricia.dipusevilla.es/stalamayor/es/",null,null,10,0,"2026-06-18T10:37:06","2026-08-04T12:46:36"],
    [51,"01925116-39d3-7008-ba84-c60378d1186a","Cerro del Hierro","San Nicolás del Puerto","01920eeb-d427-7ce7-b772-b2c3222ae63b","Naturaleza",7,null,37.95861440220628,-5.6221230528192665,"","El Cerro del Hierro, en la Sierra Morena sevillana, es un paisaje único que combina formaciones rocosas kársticas con un rico legado minero, donde desde tiempos prerromanos se extrajo hierro. Hoy en día, este antiguo centro de actividad industrial es un espacio natural protegido que atrae a excursionistas y amantes de la geología, ofreciendo una fascinante mezcla de historia y naturaleza.","En el corazón de la Sierra Morena sevillana, el Cerro del Hierro se alza como un impresionante testimonio de la interacción entre la naturaleza y la humanidad. Este fascinante paraje combina la majestuosidad de su paisaje kárstico, esculpido por milenios de erosión, con la huella de la minería, que marcó su historia durante siglos. Hoy, este entorno único forma parte del Parque Natural Sierra Morena sevillana y invita a los visitantes a descubrir su singular belleza natural y su valioso patrimonio industrial. Hace millones de años, el terreno que hoy forma el Cerro del Hierro estaba sumergido bajo el mar, constituyendo un extenso arrecife de coral. Con el tiempo, las aguas retrocedieron y los corales se transformaron en piedra caliza, dando origen a un paisaje único que fue moldeado por el viento y la lluvia. Este proceso geológico dio lugar a las espectaculares formaciones kársticas que hacen del Cerro del Hierro un lugar singular en el mundo. Su riqueza mineral atrajo la atención de diversas civilizaciones a lo largo de la historia. Ya en la época prerromana, los habitantes de la región explotaban este recurso, y posteriormente, los romanos lo utilizaron para abastecer sus industrias. La transformación más significativa del Cerro del Hierro tuvo lugar en el siglo XIX con la llegada de empresas británicas, que vieron en el lugar una fuente inagotable de mineral. La Compañía William Baird Mining & Co., de origen escocés, inició la explotación a gran escala, construyendo un poblado minero en la zona. Este poblado incluía una iglesia de estilo anglicano, viviendas para los trabajadores y servicios como escuela y campo de fútbol, ofreciendo a los mineros y sus familias una comunidad bien organizada. El sistema de extracción implementado por los británicos revolucionó la minería en la región. Las técnicas avanzadas de perforación, junto con la construcción de túneles y almacenes, permitieron que el Cerro del Hierro se convirtiera en un centro industrial de gran relevancia. Entre los vestigios más significativos de esta época destacan las casas de los ingenieros británicos, las ruinas del polvorín y las cuadras que albergaban a los animales encargados del transporte de mineral. Un hito clave en la historia del Cerro fue la construcción, en 1895, de una línea de ferrocarril de ancho ibérico que conectaba el cerro con las fábricas. Este avance fue crucial para la viabilidad de la explotación minera, permitiendo la exportación de hierro a otras partes de Europa. Sin embargo, la actividad minera comenzó a decaer en la primera mitad del siglo XX. En 1946, la Baird Mining abandonó la explotación, que fue asumida por la empresa Nueva Montaña Quijano, centrada en la fundición de hierro en Santander. A pesar de los intentos de modernización en las décadas de 1960 y 1970, la crisis minera llevó al cierre definitivo del yacimiento en 1985. Una cooperativa formada por los trabajadores intentó mantener la explotación de la barita, un mineral utilizado en la industria farmacéutica, pero la quiebra fue inevitable y las instalaciones fueron desmanteladas. Hoy en día, el Cerro del Hierro ha renacido como un espacio natural protegido, atrayendo a excursionistas, escaladores y amantes de la geología de todo el mundo. Sus antiguas galerías y túneles, que antaño transportaban mineral, ahora son recorridos por quienes buscan desentrañar los misterios de la tierra. La iglesia anglicana del poblado minero y las casas de los ingenieros británicos aún se mantienen en pie, evocando un tiempo en que el cerro bullía de actividad. Estos vestigios constituyen un testimonio de la influencia británica en la región y del esfuerzo humano por dominar la naturaleza.","Rodríguez Rubio, José Luis. (2024). La “metamorfosis” de un pueblo. Cara y Cruz (1950-1999). Diputación de Sevilla. Herrera Herber, Juan. (2006). Métodos de minería a cielo abierto . Universidad Politécnica de Madrid. A. Miras Ruiz, A. y Galán Huertos, G. (1992). Estudios geológicos, 48: 91-99 (1992). Las mineralizaciones de Barita de Cerro del Hierro (Sevilla) Características mineralógicas y geoquímicas.","","Patrici@",true,true,true,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-10-03T06:34:24","2025-09-13T19:55:16"],
    [52,"01920f1a-ea57-78e8-b5bc-aaefc69a1eec","Las Cascadas del Huéznar","San Nicolás del Puerto","01920eeb-d427-7ce7-b772-b2c3222ae63b","Naturaleza",7,null,37.9943,-5.6548,"Carretera SE-163 (entre San Nicolás del Puerto y Cazalla de la Sierra)","En el corazón de la Sierra Norte de Sevilla, el río Huéznar desciende en impresionantes saltos de agua que forman las Cascadas del Huéznar.","En la Sierra Morena sevillana, el río Huéznar se convierte en un torrente que desciende con fuerza, esculpiendo su camino a través del paisaje y creando un espectáculo natural que sorprende a quienes lo descubren. Las cascadas del Huéznar son un rincón oculto donde el agua, incansable, moldea la roca y da vida a un entorno vibrante y lleno de belleza. Este río nace en las alturas de la sierra, alimentándose de los manantiales de San Nicolás del Puerto. A medida que avanza, desciende en una serie de saltos que forman cascadas impresionantes, cuyas aguas caen con fuerza y, al mismo tiempo, fluyen suavemente, creando pozas cristalinas que invitan al descanso. La frescura del entorno y el sonido relajante del agua convierten este lugar en un refugio de tranquilidad, ideal para quienes buscan desconectar de la rutina diaria. Durante siglos, el Huéznar ha esculpido este paisaje único, cubriendo las rocas con un manto de musgo y alimentando bosques de fresnos y alisos que abrazan la ribera. Este ecosistema diverso alberga una rica biodiversidad, donde aves como el mirlo acuático y pequeños mamíferos encuentran refugio entre la vegetación. Cada estación transforma el paisaje: en primavera, los tonos vibrantes de verde se mezclan con las flores silvestres, mientras que en otoño, los árboles se visten de dorados, ofreciendo una paleta de colores espectacular. Las cascadas del Huéznar no solo son un espectáculo visual; también son un lugar de encuentro entre la naturaleza y los visitantes. Senderistas, aventureros y viajeros llegan aquí atraídos por la pureza del entorno y la serenidad que emana de cada rincón. Mientras caminan por los senderos que bordean el río, el agua parece contar una historia incesante de renovación y vida, invitando a todos a explorar sus secretos. Este paraje mágico, declarado Monumento Natural en 2001 por la Junta de Andalucía, abarca un área de 16.196 m² y se encuentra a tan solo 2 km del municipio de San Nicolás del Puerto. El paisaje está salpicado de pequeñas cascadas, conocidas coloquialmente como \"Las Chorreras\". Cada una de estas cascadas es el resultado de un proceso de depósito de carbonato cálcico, que se transporta a través de las aguas del río, formando travertinos que recubren las paredes y crean un paisaje único de \"cortina de roca\" cuando el agua cae sobre los toboganes que dibujan las rocas. Los visitantes que se adentran en esta zona pueden disfrutar de actividades como el senderismo y la observación de la flora y fauna locales. La presencia de especies como sauces, olmos, fresnos y alisos crea un entorno idóneo para explorar, mientras que el canto de las aves y el murmullo del agua aportan una banda sonora natural que enriquece la experiencia.","Rodríguez Rubio, José Luis. (2024). La “metamorfosis” de un pueblo. Cara y Cruz (1950-1999). Diputación de Sevilla.","","Patrici@",true,true,true,true,false,true,null,null,null,5,0,"2024-09-20T11:04:35","2025-09-15T07:57:35"],
    [53,"019eda35-77b3-777f-bee7-c375c72b2618","Nacimiento del río Huéznar","San Nicolás del Puerto","01920eeb-d427-7ce7-b772-b2c3222ae63b","Naturaleza",7,null,37.99127325867016,-5.647820803136874,"","El nacimiento del río Huéznar constituye uno de los espacios naturales más singulares de la Sierra Norte de Sevilla. Este manantial da origen a un río de aguas cristalinas que ha modelado un paisaje de gran valor ecológico, caracterizado por sus bosques de ribera, travertinos y cascadas.","El nacimiento del río Huéznar constituye uno de los sistemas hidrogeológicos más singulares de la Sierra Morena occidental y uno de los principales manantiales naturales de la provincia de Sevilla. Su origen está ligado al acuífero de Guadalcanal–San Nicolás, un extenso sistema kárstico desarrollado sobre calizas y mármoles formados hace más de quinientos millones de años, durante el Cámbrico. Estas rocas presentan numerosas fracturas y cavidades que permiten la infiltración del agua de lluvia, almacenándola durante largos periodos antes de que vuelva a emerger de forma natural. Este proceso convierte al nacimiento del Huéznar en una surgencia kárstica, es decir, un punto donde el agua subterránea reaparece tras recorrer un complejo entramado de galerías y fisuras bajo la superficie. Aunque el caudal puede variar en función de las precipitaciones, el gran volumen de agua almacenado en el acuífero hace que el manantial mantenga una notable estabilidad durante buena parte del año, incluso en periodos secos. Las aguas del Huéznar presentan además una elevada concentración de bicarbonato cálcico, adquirido durante su circulación por las rocas calizas. Cuando el agua aflora y entra en contacto con la atmósfera, parte del dióxido de carbono disuelto se libera y el carbonato cálcico precipita lentamente, formando depósitos conocidos como travertinos o tobas calcáreas. Musgos, algas y otros organismos acuáticos favorecen este proceso al actuar como soporte sobre el que se fija el carbonato, dando lugar a pequeñas presas naturales, escalones y terrazas que evolucionan continuamente. Estas formaciones convierten al Huéznar en uno de los mejores ejemplos de modelado travertínico activo de Andalucía. A diferencia de otros paisajes geológicos considerados fósiles, aquí el proceso continúa desarrollándose en la actualidad, de modo que el río sigue modificando lentamente su propio cauce mediante la construcción y erosión de estas barreras naturales. La presencia constante de agua ha favorecido también la formación de un bosque de ribera excepcional dentro del contexto mediterráneo. Alisos, fresnos, sauces, adelfas y numerosas especies de helechos encuentran aquí unas condiciones de humedad poco habituales en Sierra Morena. Este corredor verde alberga una importante biodiversidad, proporcionando refugio a anfibios, peces, aves y pequeños mamíferos estrechamente ligados a los ecosistemas fluviales. Por su extraordinario interés científico y ambiental, el nacimiento del Huéznar forma parte del Catálogo Nacional de Reservas Hidrológicas, una figura de protección destinada a conservar aquellos sistemas acuáticos que mantienen un funcionamiento prácticamente inalterado por la actividad humana. Gracias a ello, este enclave constituye hoy un valioso laboratorio natural para el estudio de los procesos hidrogeológicos y de la evolución de los ecosistemas de agua dulce.","· Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Reserva Natural Subterránea Nacimiento del Huéznar (Manantial de San Nicolás del Puerto). · Instituto Geológico y Minero de España (IGME). Plan de conservación, recuperación y puesta en valor de manantiales y lugares de interés hidrogeológico de Andalucía. · Conoce Tus Fuentes (IGME, Junta de Andalucía y Universidad de Granada). Nacimiento del río Huéznar. · Diputación Provincial de Sevilla. Itinerarios del Agua. Nacimiento del Huéznar.","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T10:09:57","2026-08-03T12:32:27"],
    [54,"019eda38-2c1f-7034-8a0a-60224f7668cf","Vida de San Diego de Alcalá","San Nicolás del Puerto","01920eeb-d427-7ce7-b772-b2c3222ae63b","Espacios Culturales",8,null,37.993611,-5.653056,"","La Ermita de San Diego y la encina centenaria asociada al santo constituyen uno de los lugares más emblemáticos de San Nicolás del Puerto. Este conjunto conserva la memoria del franciscano más universal nacido en la localidad y una de las tradiciones más arraigadas de la Sierra Norte de Sevilla.","La figura de San Diego de Alcalá constituye uno de los mayores referentes históricos y espirituales de San Nicolás del Puerto. Aunque alcanzó fama universal por la ciudad donde falleció, Alcalá de Henares, nació en esta localidad serrana a comienzos del siglo XV. Antes de ingresar en la Orden Franciscana llevó una vida sencilla dedicada al trabajo y a la oración, circunstancias que marcarían profundamente su personalidad. Como hermano franciscano desarrolló una intensa labor de servicio en distintos conventos de Andalucía, Canarias y posteriormente en Roma, donde destacó por la atención prestada a los enfermos durante una epidemia. Su humildad y dedicación hicieron que su fama de santidad se extendiera rápidamente, siendo canonizado por el papa Sixto V en 1588. Con el tiempo, su devoción cruzó el Atlántico y dio nombre a la misión franciscana que originó la actual ciudad de San Diego, en California. A las afueras del municipio se levanta la Ermita de San Diego, construida a finales del siglo XV y considerada uno de los principales ejemplos de arquitectura religiosa popular de la comarca. De origen mudéjar, el edificio ha experimentado diversas reformas a lo largo de su historia, aunque mantiene el carácter sobrio propio de estos pequeños santuarios rurales. Cerca de la ermita se conserva la conocida Encina de San Diego, un árbol centenario estrechamente vinculado a la tradición local. Sus características bellotas con una marca natural en forma de corazón han alimentado durante generaciones una de las leyendas más populares del municipio, convirtiéndose en un símbolo inseparable de la devoción al santo. Cada año, la romería y las celebraciones en honor a San Diego continúan reuniendo a vecinos y visitantes en este mismo enclave. Más allá de su valor religioso, el conjunto formado por la ermita y la encina representa uno de los lugares con mayor carga histórica, patrimonial e identitaria de San Nicolás del Puerto, donde la memoria, la tradición y el paisaje siguen formando un único espacio.","","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T10:12:54","2026-08-03T12:30:36"],
    [55,"01971b77-2e11-777a-851c-038ce682ca37","Monasterio San Isidoro del Campo","Santiponce","01971b36-07b5-7a59-a2bc-c7e33f4cbcfa","Monumentos",9,null,37.43414949338591,-6.036741938805728,"Av. de San Isidoro, 18.","Este antiguo convento de los jerónimos fue fundado por Guzmán el Bueno en 1298 como panteón familiar sobre una ermita mozárabe donde estuvo enterrado, según cuenta la tradición, el cuerpo de San Isidoro. La Sala Capitular ha sufrido numerosas reformas desde el siglo XIV hasta el XVII, destacando su decoración pictórica.","MONASTERIO El Monasterio de San Isidoro del Campo se halla en las inmediaciones de Santiponce, a 7 km. de la ciudad de Sevilla. El edificio se construye en 1298 a iniciativa de Alonso Pérez de Guzmán y María Alonso Coronel, con la finalidad de servir de panteón a la familia de los Guzmanes. En la carta de dotación, fechada en Sevilla en 1301, se estipula que la comunidad elegida para ocupar el convento fue la cisterciense, concretamente los monjes de San Pedro de Gumiel (Burgos). En 1431 los cistercienses fueron reemplazados por la Congregación de la Observancia de San Jerónimo. Estos monjes están estrechamente vinculados a la historia de Santiponce puesto que, tras la destrucción del pueblo por las inundaciones, cederán unos terrenos pertenecientes a la antigua Itálica para la refundación del pueblo. En este monasterio, a mediados del s. XVI, se inició la traducción al castellano de una de las primeras traducciones publicadas de la Biblia, la llamada Biblia del Oso. El monasterio fue desamortizado en 1835, destinándose algunas de sus dependencias a usos fabriles, como la manufactura de tabaco, malta y cerveza, e incluso llegó a funcionar como cárcel de mujeres. En 1936 estuvo a punto de ser derruido, pero se conservó gracias a la intervención de los habitantes de Santiponce. En 1956 se produce el retorno de los jerónimos, hasta que en 1978 se abandona definitivamente. Desde el punto de vista arquitectónico destacan las iglesias fortificadas, de estilo gótico-mudéjar, en cuyos claustros y dependencias se conservan interesantes pinturas murales y sobre lienzo de los siglos XV al XVII. En torno al claustro de los Muertos se organizaron las dependencias del monasterio: iglesia, sacristía, sala capitular, celdas, cocina, refectorio y el claustro de los Evangelistas, en el que estaría la portería, el atrio de la iglesia y la hospedería. De los edificios destinados a la explotación agrícola, correspondientes a este momento de fundación, no se ha conservado nada. Toda la construcción del monasterio responde al prototipo de iglesia fortificada que se construye después de la Reconquista. El monasterio ha servido de panteón a destacados personajes, como los ya nombrados Alonso Pérez de Guzmán y María Alonso Coronel y sus descendientes, así como a Hernán Cortés en 1547, antes de ser trasladado a México. En la actualidad pertenece a la familia Álvarez de Toledo. SALA CAPITULAR La Sala Capitular del Monasterio de San Isidoro del Campo era una estancia de especial relevancia, ya que los miembros de la orden se reunían en ella para tratar los temas importantes. Con la llegada de los jerónimos, en la segunda mitad del siglo XV, fue profundamente modificada, ampliándose en longitud y altura al incorporarse una estancia contigua y eliminarse el dormitorio común cisterciense en la planta superior, conformándose un ámbito de planta rectangular de tres tramos cubierto con bóvedas de crucería simple. En esta reforma del siglo XV, se realizó la decoración mural dedicada a la vida de San Jerónimo, de la que se han conservado 5 de las 8 escenas originales. La narración se inicia en el muro oriental y sigue el sentido contrario a las agujas del reloj. En este muro se han perdido dos escenas completas, la primera y la tercera, que se cree que serían San Jerónimo flagelado por los ángeles y San Jerónimo y Santa Paula, y sólo se conserva la parte superior de las otras dos: La imposición del capelo cardenalicio y La partida hacia Tierra Santa. El muro occidental está mejor conservado, con tres escenas completas: San Jerónimo dictando a los monjes, La aparición del león y El robo de los asnos. En el primer tercio del siglo XVII se dispuso una decoración clasicista que ocultó los frescos medievales, ya que proclamaban la vocación investigadora y de estudio de los jerónimos que podía ser sospechosa tras la represión del foco reformista. En esta nueva decoración pictórica aparecen alegorías de la Justicia, la Caridad y la Concordia, virtudes para el buen gobierno, y ángeles en la bóveda; San Jerónimo y San Isidoro flanqueando el altar mayor; la Oración en el Huerto y el Cristo de la Humildad en los muros laterales cerca de la cabecera; y “ Noli me tangere ” y Cristo Resucitado en el muro sur. El retablo, también del siglo XVII, se compone de un cuerpo formado por columnas de capitel corintio que sustentan un frontón sobre el que se ubica el ático. En el centro vemos el lienzo de San Pedro de Pascuale Cati, autor italiano de la segunda mitad del siglo XVI, procedente de un altar del santo que estaba entre los dos ábsides de las iglesias. En el ático se representa un Calvario. También se colgó un Apostolado del siglo XVII que copia otro de Juan Navarrete el Mudo para el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y que presenta a los apóstoles por parejas.","HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, S. (2012). Desamortización: Monasterio de San Isidoro del Campo . En Fondos y procedencias: bibliotecas en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla, Exposición virtual , Universidad de Sevilla. MARTÍNEZ DE AGUIRRE, J. (1995). La primera escultura funeraria gótica en Sevilla: la Capilla Real y el Sepulcro de Guzmán el Bueno (1248-1320). Archivo Español de Arte, Tomo 68, 270, 111-130. MATEO GÓMEZ, I., LÓPEZ YARTO, A. Y RUIZ HERNANDO, J.A. (1997). El monasterio de San Isidoro del Campo. Temas de Estética y Arte, XI, 139-180. RESPALDIZA LAMA, P.J. (1996). El Monasterio cisterciense de San Isidoro del Campo. Laboratorio de arte, 9, 23-47. RESPALDIZA LAMA, P.J. Y RAVÉ PRIETO, J.L. (2012) . Monasterio San Isidoro del Campo. Guía. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.","","Patrici@",true,true,false,true,true,false,"https://virtual-despertandohistoria.dipusevilla.es/monasterio/",null,null,4,1,"2025-05-29T09:54:44",null],
    [56,"01971b80-f081-7007-ba4f-687ed3d7a26b","Vetus Urbs (ciudad antigua de Itálica)","Santiponce","01971b36-07b5-7a59-a2bc-c7e33f4cbcfa","Yacimientos",11,null,37.437410624573914,-6.0381101602923986,"","El Bien de Interés Cultural Zona Arqueológica de Itálica es un asentamiento romano cuyo origen se remonta al siglo III a. C. dividido en dos zonas: la Vetus Urbs (localizada bajo el pueblo de Santiponce) y la Nova Urbs (zona visitable del Conjunto Arqueológico)","En el municipio sevillano de Santiponce se encuentra el Bien de Interés Cultural Zona Arqueológica de Itálica. Es un asentamiento romano del siglo III a. C. dividido en dos zonas: la Vetus Urbs (localizada bajo el pueblo de Santiponce) y la Nova Urbs (zona visitable del Conjunto Arqueológico). La primera es la llamada ciudad antigua, el núcleo original y fundacional romano. El segundo corresponde a la ampliación realizada por los emperadores Trajano y Adriano. El origen del Itálica lo tenemos que enmarcar en el contexto de la Segunda Guerra Púnica en la que se enfrentaban Roma y Cartago por hacerse con el control del Mediterráneo. Tras la victoria de las legiones romanas sobre el ejército cartaginés en la batalla de Ilipa (206 a.C.), el general Publio Cornelio Escipión, apodado el Africano, decidió establecer a los victoriosos legionarios en un núcleo turdetano ya existente desde finales del siglo V o principios del siglo IV a.C. El lugar era un cerro ubicado en la desembocadura del río Betis (Guadalquivir). Este núcleo poblacional sería el primer asentamiento romano de carácter permanente en la Península Ibérica y, desde una posición privilegiada, desempeñó un papel determinante en la romanización del valle del Guadalquivir. Transcurridos unos años tras su fundación, la colonia se bautizó como Colonia Aelia Augustae Italicensium , en recuerdo y honor de aquellos veteranos soldados victoriosos, procedentes de la Península Itálica. Con el paso del tiempo, la urbe fue evolucionando. En la segunda mitad del siglo I a.C. Itálica adquiere el prestigioso estatus de Municipium Civium Romanorum . Asentada sobre un terreno con varias colinas, al igual que en Roma, a algunas de ellas se les dio un carácter sacro, como por ejemplo la del cerro de San Antonio. La estructura urbana sería la típica romana, cuadriculada y basada en los campamentos militares: amurallada, con dos vías principales que se cruzan en el foro, con calles secundarias que formaban manzanas ocupadas por viviendas, templos y edificios públicos. Sería durante la época de Augusto (27 a.c. – 14 d.C.) cuando Itálica es objeto de importantes mejoras urbanísticas, como por ejemplo la construcción del teatro, aún visitable hoy en día. También en la actualidad pueden observarse los vestigios tanto de suntuosas domus como de edificios monumentales. Itálica fue el lugar de nacimiento del primer emperador no itálico, Trajano. Durante su imperio y, muy especialmente, durante el de Adriano, cuya familia era próxima a Itálica, es cuando la ciudad adquiere su máximo esplendor como resultado de una importante actuación urbanística. La ciudad original se amplía ( Nova Urbs ) con un nuevo y enorme barrio residencial dotado de templo y edificios públicos, como el anfiteatro, uno de los mayores de todo el Imperio. En este mismo periodo, Itálica obtiene el estatuto de colonia, con el cual queda equiparada administrativamente a la metrópoli. Sin embargo, el declive de Itálica comienza con el ocaso de la dinastía de los Antoninos. A partir del siglo III, la Nova Urbs comienza a ser abandonada progresivamente, quedando habitado tan sólo el núcleo original, la Vetus Urbs , sobre la cual se levanta la actual Santiponce.","Amores Carredano, F. (2012). Itálica 1912-2012 . Fundación Itálica de Estudios Clásicos. Beltrán Fortes, J. y Escacena Carrasco, J.L. (2022). Itálica. Investigaciones arqueológicas en la Vetus Urbs , Universidad de Sevilla. Jiménez, A., Rodríguez, O. e Izquierdo, R. (). Novedades arqueológicas adrianeas en el Teatro de Itálica y su entorno. En Hidalgo, R. y León, P. (Ed.), Roma, Tibur, Baetica. Investigaciones Adrianeas (271-293) . Universidad de Sevilla. Jiménez Sancho, A. (2020) The Iseum of Italica. A sanctuary in the theater's porticus. En Bibliotheca Isiaca, IV, (45-51) Rodríguez Gutiérrez, O. (2008). El proceso de edificación del teatro romano de Itálica a través del análisis arqueológico de sus diferentes etapas constructivas. En Camporeale, S., Dessales, H. y Pizzo, A. (Eds.), Arqueología de la construcción, I. Los procesos constructivos en el mundo romano: Italia y las provincias occidentales. Anejos de Archivo Español de Arqueología, 209-228.","","Patrici@",true,false,false,true,true,true,null,null,null,5,1,"2025-05-29T10:05:24",null],
    [57,"01971ba0-16d0-7d4a-9892-553ed83d8e93","Dolmen de la Pastora","Valencina de la Concepción","01971b36-e8ee-77a5-9f2b-b47f8699e54e","Yacimientos",11,null,37.4132901343826,-6.0644846321128,"Av. Andalucía, 41097, Valencina de la Concepción","El tholos de La Pastora es uno de los monumentos funerarios más espectaculares del Sur de Europa y forma parte del yacimiento arqueológico calcolítico de Valencia de la Concepción.","El tholos de La Pastora es uno de los monumentos megalíticos más espectaculares del Sur de Europa, formando parte del yacimiento arqueológico calcolítico de Valencia de la Concepción (Sevilla). Su singularidad no sólo obedece a su estructura y a sus dimensiones, sino también al uso de distintos tipos de rocas para su construcción. Fue descubierto por casualidad en 1860, cuando se desarrollaban trabajos agrícolas en la finca “Divina Pastora” de la que tomó su nombre. Fue declarado Monumento Histórico Artístico mediante Decreto de 3 de Junio de 1931. Gracias al análisis por carbono 14, podemos determinar que la construcción de La Pastora se realizó entre el 2755 y el 2465 a.C. El monumento fue levantado de manera uniforme, sin que se diferencien fases constructivas. El corredor muestra una orientación astronómica anómala respecto de la norma general de los megalitos ibéricos, pues La Pastora se orienta al ocaso solar cuando lo usual es que se orienten hacia la salida del sol, y en ello parece que jugó un papel determinante la estrella Sirio. El inicio de la construcción conservaba un taponamiento o sello realizado con el mismo material que los muros laterales, de modo que se ha interpretado que la clausura del megalito debió producirse en un momento no muy lejano de su uso. Este tipo de episodios de sellado y clausura de las cámaras megalíticas se ha relacionado con determinadas convulsiones y cambios de las creencias, quizás conectadas con procesos de transformación social y política. El tholos de La Pastora posee una longitud total de 46,96 m, siendo el megalito más largo de toda la península ibérica y posiblemente de Europa. Al interior de la cámara se accede por un corredor de 44,36 m de longitud con una anchura variable entre 1,04 y 0,76 m, y una altura que va aumentando desde 1,38 m a 1,81 m. El corredor está construido mediante hiladas de mampuestos de piedra superpuestas desde el suelo, cubierto por grandes losas de arenisca y granito, y pavimentado con un enlosado de piedra. La división del corredor en tres tramos, marcados y separados por elementos físicos tales como jambas, escalones y dinteles sugiere su importancia conceptual y simbólica como espacio de transición desde la esfera de la realidad viva hacia el dominio de lo sobrenatural, transición que se realiza en diversas fases señaladas por esta compartimentación. El tramo final que da acceso a la cámara mide 14 m y en él se encontró el único enterramiento del tholos. El tramo intermedio por su parte mide 13,80 m y finalmente, el tramo inicial que desemboca en la fachada exterior del monumento mide 14,50 m. La cámara tiene 2,60 m de diámetro y una altura de 2,42 m. Se trata del ámbito principal de toda la construcción siendo su diseño, los materiales empleados y la tipología constructiva especialmente singulares. Las paredes están realizadas con lajas de pizarra dispuestas en unas 40 capas. La cubierta está constituida por un gran bloque monolítico de granito que mediante la paulatina aproximación de las hiladas de mampuestos logra repartir más homogéneamente el peso de esa gran losa. Frente al corredor y en la parte superior se localiza una hornacina que no corresponde a la fábrica original pues se trata de un añadido de principios del siglo XX destinado seguramente a la cristianización de la construcción. Se cree que esta cámara no fue un espacio destinado al enterramiento sino a prácticas cultuales. En el túmulo que cubría la estructura, y como continuación de la línea de fachada, se ha detectado un murete con cierta orientación hacia el este, que hace intuir un posible anillo perimetral de contención de tierras. En el momento de su descubrimiento el túmulo de tierra se elevaba unos 2 m sobre la cámara y se calcula que su superficie medía unos 2300 m2. Entre la primera puerta del corredor y el sello, hay un pequeño espacio de 0,75 m de longitud que se interpreta como vestíbulo. A continuación el taponamiento de la tumba o sello muestra hiladas de mampuestos de pizarra y un nivel de arcilla roja compacta en la parte inferior. Finalmente en el exterior se documenta la fachada como continuación en ángulo de los muros laterales, si bien con presencia de un revestimiento de lajas verticales sobre el que posteriormente apoya un conglomerado de mampuestos para el ocultamiento final de la estructura. Nada se sabe con exactitud sobre la posición o asociaciones de restos humanos u ofrendas en el depósito arqueológico de La Pastora. Entre los elementos de ajuar que pudieron ser rescatados e identificados, se cuentan objetos habituales en los sepulcros megalíticos, tales como puntas de flecha de sílex, láminas de oro, vasijas cerámicas y cuentas de collar de piedras raras.","Cáceres, L.M., Vargas, J.M., Donaire, T., Muñiz, F. y Rodríguez-Vidal, J. (2016). Avance del estudio petrográfico de los tholoi de La Pastora y Matarrubilla, Valencina de la Concepción (Sevilla). Geotemas, 16, 367-370. García Sanjuán, L., Vargas Jiménez, J.M., Hurtado Pérez, V., Ruiz Moreno, T. y Cruz-Auñón Briones, R. (eds.) (2013). El Asentamiento Prehistórico de Valencina de la Concepción (Sevilla). Investigación y Tutela en el 150 aniversario del descubrimiento de La Pastora . Universidad de Sevilla. Vargas Jiménez, J.M.. (2004). Carta arqueológica municipal de Valencina de la Concepción . Junta de Andalucía, Consejería de Cultura. Vargas Jiménez, J.M., Cáceres Puro, L.M. y Odriozola, C. P. (2019). El tholos de La Pastora, una nueva perspectiva a partir del análisis arqueológico de su construcción. Spal 28.2 , Universidad de Sevilla, 113-141.","","Patrici@",true,true,false,true,true,true,"https://virtual-despertandohistoria.dipusevilla.es/dolmen/",null,null,5,2,"2025-05-29T10:39:25",null],
    [58,"01971bc0-699c-742b-9756-aeef6b11ab3d","Dolmen de Matarrubilla","Valencina de la Concepción","01971b36-e8ee-77a5-9f2b-b47f8699e54e","Yacimientos",11,null,37.40566871748734,-6.069710923132437,"41907 Valencina de la Concepción, Sevilla","Matarrubilla al igual que La Pastora es también un gran tholos de largo corredor y cámara circular fechado entre principios del III milenio a.C. y mediados del II milenio a.C.","El dolmen de Matarrubilla, descubierto de forma casual en 1917, fue primero excavado por Hugo Obermaier, quien desde la cámara, cuya cubierta había sido volada con dinamita, avanzó hacia el corredor excavando unos 10 m. del mismo, para luego dar por concluida la intervención, preocupado por el peligro que suponía la inestabilidad de la estructura y creyendo que había llegado a la entrada. Ya en la década de 1950, y con motivo de su restauración, Francisco Collantes de Terán excavó los 20 m. que quedaban del corredor. Cronológicamente se extendería desde los primeros siglos del III milenio a. C. hasta mediados del II milenio a. C., por lo que abarcaría la práctica totalidad de la Edad del Cobre y la primera etapa de la Edad del Bronce. La construcción presenta un gran corredor de 29,6 m. de longitud, aunque tan solo 22,5 m conservan las losas de la cubierta original, y una anchura y altura media de 1,30 y 2 m. respectivamente. La cámara de planta circular posee un diámetro máximo de 2,8 m. y una altura de 2,18 m, todo ello cubierto con un túmulo de 30 m. de diámetro. El suelo del corredor estaba realizado con material limo-arcilloso compactado, habiéndose localizado huellas de postes centrales que sostenían las pesadas cubiertas, no se sabe si levantados en origen o colocados a consecuencia de desplomes o fracturas posteriores. Las dos lajas de pizarra encontradas al inicio del corredor se interpretaron como restos de una puerta de acceso. Hacia la mitad del corredor se conservaban los restos de un individuo depositado en posición encogida junto a la pared. La mayor parte de las losas de cubierta son de arenisca calcárea y presentan, como en el caso del megalito de La Pastora, formaciones de origen geológico que consideramos una forma particular de arte megalítico conseguido por la conservación de elementos naturales en relieve. Es el caso de las llamativas estructuras de corriente lanceoladas que por su forma se conocen popularmente como “espadas”. La cámara muestra fábrica de mampostería con capas de arcilla amasada en pequeños ladrillos que se disponen cada dos hiladas de mampuestos. La falsa cúpula de la cámara se construyó mediante aproximación de hiladas sobre las que se dispusieron varias piedras de areniscas, rematadas con una gran losa de granito de cierre. Sin embargo el elemento de mayor interés conservado en Matarrubilla es el gran monolito cuadrangular con entalladura central que ocupa casi todo el espacio de la cámara, por lo que debió ser colocado durante la propia construcción del megalito y con anterioridad a que se cerrara la cubierta por aproximación de hiladas, y se colocara la gran losa de cierre. El bloque tiene un tamaño de 1,7 m de largo por 1,25 m de ancho y 0,5 m de alto. Del análisis del material pétreo se ha deducido que se realizó con un yeso compacto proveniente del otro lado del golfo marino, esto es al menos a unos 75 km en línea recta desde Valencina. Probablemente cumplió funciones de mesa de ofrendas, altar o lugar de inhumación, en cualquier caso es un importante elemento ritual sobre el que seguramente pivotó la construcción del monumento.","Arribas Palau, A. (1968). Las bases económicas del Neolítico al Bronce. En Tarradell, M. (Ed.). Estudios de economía antigua de la Península Ibérica. Vicens Vives, 33-60. Collantes de Teran, F. (1969). El dolmen de Matarrubilla. En Actas del V Symposium Internacional de Prehistoria Peninsular. Tartessos y sus problemas, 47-61. García Sanjuán, L., Vargas Jiménez, J.M., Hurtado Pérez, V., Ruiz Moreno, T. y Cruz-Auñón Briones, R. (eds.) (2013). El Asentamiento Prehistórico de Valencina de la Concepción (Sevilla). Investigación y Tutela en el 150 aniversario del descubrimiento de La Pastora . Universidad de Sevilla. Leisner, G., Leisner, V. (1943). Die Megalithgräber der Iberischen Halbinsel. Der Süden, Römisch-Germanische Forschungen 17. Mata Carriazo y Arroquia, J. de (1980). Protohistoria de Sevilla . Ed. Guadalquivir. Obermaier, H. (1919). El Dolmen de Matarrubilla (Sevilla) . Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Museo Nacional de Ciencias Naturales.","Recursos de vídeo o imágenes de terceros : Derechos de reproducción: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Turismo, Cultura y Deporte. Pertenencia de los bienes a los fondos del Museo Arqueológico de Sevilla: • Lámina de oro de Matarrubilla. CE11852. Titularidad estatal. • Colmillo elefante Matarrubilla. REP11827. Titularidad estatal.- • Colmillo Matarrubilla. REP11943. Titularidad estatal.- • Sandalia Matarrubilla. REP11944. Titularidad estatal.- • Colgantes cilíndricos marfil Matarrubilla. CE11830. Titularidad estatal.- • Puntas jabalina La Pastora. CE1982-208. Titularidad estatal.- • Collares Matarrubilla. CE11878. Titularidad estatal. Autoría de las imágenes: -La autoría de CE1185 es de Manuel Camacho Moreno. -La autoría de CE1982-208 es de Isabel Villanueva Romero. -La autoría del resto de las imágenes solicitadas es de Pablo Quesada Sanz.","Patrici@",false,false,false,true,true,true,null,null,null,5,2,"2025-05-29T11:14:44",null],
    [59,"01972037-d764-7c70-ad6f-fd6b1fca3122","Museo de Valencina de la Concepción","Valencina de la Concepción","01971b36-e8ee-77a5-9f2b-b47f8699e54e","Espacios Culturales",8,null,37.41743878204462,-6.077651844448525,"Pl. España, 8, 41907 Valencina de la Concepción, Sevilla","El Museo de Valencina de la Concepción localizado en las dependencias de la Casa de la Cultura, en el centro de la localidad, centra su actividad en la difusión de uno de los más importantes yacimientos prehistóricos de la Península Ibérica, el yacimiento prehistórico de Valencina-Castilleja de Guzmán. En él podemos encontrar piezas de incalculable valor.","Dentro del interesante repertorio de piezas arqueológicas presentes en el Museo de Valencina de la Concepción podemos destacar por su gran valor científico las siguientes (ver apartado de Objetos 3D): PLACA DE MARFIL. Durante el Calcolítico tuvo gran importancia el trabajo del marfil, siendo este un material con gran significación social y religiosa. Un ejemplo de estos trabajos es esta placa rectangular con doble perforación central realizada en un trozo de marfil procedente de un colmillo de elefante asiático. Tiene unas medidas de 3’5 cm de longitud, 2’9 cm de ancho y 0’7 cm de grosor, y un peso aproximado de 8’8 cm. Actualmente la pieza se encuentra fragmentada en dos piezas y una esquirla. PUNTA DE JABALINA. Esta pieza, procedente de la Colección D. Evaristo Ortega Santos y datada en el Calcolítico, fue encontrada en el Cerro Las Coronas. Está realizada en sílex y trabajada con retoque en los laterales, siendo su base ligeramente cóncava. Tiene unas medidas de 12 cm de longitud, entre 12 y 4’8 cm de anchura y 1’5 cm de grosor. Su peso es de 89’7 gramos. SIERRA DE COBRE. Esta sierra de cobre datada en el Calcolítico muestra una decoración de entramado vegetal en sus dos caras. Toda su superficie se encuentra recubierta por una pátina verde. La herramienta aparece asociada a los restos de talla del marfil, pudiendo haber sido utilizada para este trabajo. Por otra parte, algunos fragmentos de marfil muestran huellas de aserrado. Tiene una longitud de 11 cm, una anchura que varía desde los 2’4 a los 1’8 cm, y un grosor de 0’2 cm. Tiene un peso de 25’1 gr. PLATO CERÁMICO. Esta pieza, datada en el Calcolítico, es un plato de base convexa y borde almendrado. Su interior está decorado con engobe rojo. Posee tres pares de perforaciones que evidencian una primitiva rotura y reparación con una especie de sutura conocida como laña. Tiene un diámetro exterior de 35’8 cm; 28’5 cm de diámetro interior y un peso de 2’5 kg. CAZUELA CERÁMICA. Esta olla cerámica fue hallada en el entorno del dolmen de La Pastora. Se trata de una cerámica carenada, es decir, con forma de tulipa, muy frecuente en el periodo Calcolítico. Está pintada con engobe negro en la pared superior y tiene una decoración incisa rellena de pasta caliza formando triángulos punteados mediante la técnica del puntillado. Su diámetro máximo es de 35 cm y su diámetro menor, localizado en la boca del recipiente, es de 28 cm.","Vargas Jiménez, J.M. y Sagrera Pérez, M.I. (2017). El Museo de Valencina. Monográfico del Yacimiento Prehistórico: definición y acción cultural. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, num. Extra 35, 491-494 . García Sanjuán, L., Vargas Jiménez, J.M., Hurtado Pérez, V., Ruiz Moreno, T. y Cruz-Auñón Briones, R. (eds.) (2013). El Asentamiento Prehistórico de Valencina de la Concepción (Sevilla). Investigación y Tutela en el 150 aniversario del descubrimiento de La Pastora . Universidad de Sevilla. J. M. Vargas Jiménez. (2004). Carta arqueológica municipal de Valencina de la Concepción . Junta de Andalucía, Consejería de Cultura. Vargas Jiménez, J. M., Nocete Calvo, F., and Schuhmacher, T. X. (2012). Contextos de producción de marfil en Valencina de la Concepción (Sevilla). En Banerjee, A., López Padilla, J. A., and Schuhmacher, T. X. (Eds.). Elfenbeinstudien. Faszikel 1: Marfil y elefantes en la Península Ibérica y el Mediterráneo. Actas del coloquio internacional (Alicante 2008). Iberia Archaeologica, 16 (1). Internationale Tagung y Museo Arqueológico de Alicante, pp. 69-81.","","Patrici@",true,true,false,true,true,false,null,"https://virtual-despertandohistoria.dipusevilla.es/ar/es",null,5,7,"2025-05-30T08:03:40",null],
    [60,"01972082-34ea-76ee-8661-00a766b5c614","Sector El Cuervo - La Pastora","Valencina de la Concepción","01971b36-e8ee-77a5-9f2b-b47f8699e54e","Yacimientos",11,null,37.41293367097018,-6.066671551860349,"Av. Andalucía, 41907 Valencina de la Concepción, Sevilla","La zona adyacente al dolmen de La Pastora es uno de los principales focos del megalitismo peninsular debido a las construcciones del primitivo poblado y las monumentales construcciones funerarias.","En esta zona se desarrolló un asentamiento que puede considerarse uno de los más antiguos de Occidente, del que se han encontrado numerosos restos de cabañas, zanjas, silos, pozos de agua y una gran cantidad de dólmenes. En su época de mayor esplendor llegó a alcanzar una extensión de 200 ha. Las cabañas nos permiten situar la datación del yacimiento entre el Neolítico Final (entorno al IV Milenio a.C.) y el final del Calcolítico (hacia 2250 a. C.) El poblado prehistórico de Valencina de la Concepción posiblemente estuvo organizado en dos grandes áreas. La zona norte estaría dedicada al ámbito doméstico y productivo, mientras que la zona sur se trataría de la zona funeraria que se dispondría alrededor del poblado. El asentamiento estaría conformado por un número indeterminado de cabañas. Han sido pocas las que se han podido investigar en su totalidad, de modo que no son abundantes los ejemplos que poseemos para su reconstrucción. En general muestran plantas circulares o alveolares, son semi-subterráneas o incluso subterráneas. En algunos casos se ha conservado un tratamiento del suelo para hacerlo más duradero. Las paredes y la techumbre se realizan con ramas y sobre todo cañizo, recubiertos posteriormente con un enlucido de barro. Este, al secarse al sol, ha dado lugar a gran cantidad de restos de adobe que conservan estas improntas vegetales. Pero la verdadera vida del poblado se realizaba de puertas para fuera. Es a la entrada de estas cabañas donde se situaba el hogar en el cuál se reunían las personas para preparar los alimentos o calentarse, mientras que el interior estaba destinado al descanso. La población estaba dedicada a la producción agraria de gran intensidad, con espacios para el almacenamiento de los excedentes que habrían superado las necesidades de consumo de sus habitantes. Esto queda patente en la gran cantidad de estructuras identificadas como silos. Estos silos sirven de base para la hipótesis de que Valencina fue un centro de poder que habría centralizado la producción y distribución de productos agrarios en el Valle del Guadalquivir. Incluso se ha llegado a afirmar que este excedente agrario que quedaba almacenado se trataba de tributos de poblaciones cercanas. Pero la economía de Valencina no sólo se basaba en la agricultura, también se constata una incipiente economía de dehesa a raíz de numerosos indicios. Estos nos muestran el uso del ganado bovino para el arado o la carga; también las múltiples representaciones de cerdos y bellotas apuntan a que la posesión y consumo de estos animales fuera un recurso de carácter económico, social y político. Igualmente hay representaciones de toros, caballos, y los huesos de diferentes tipos de animales se utilizaban como soporte para realizar los ídolos. En el poblado encontramos también largos fosos distribuidos por todo el asentamiento, con recorridos kilométricos, de anchuras que pueden alcanzar los 6 y 7 metros y profundidades de hasta unos 10 metros. Estos fosos se han localizado en diferentes partes del yacimiento, en pequeños tramos, de modo que hasta que no se dibujen los trazados completos no podremos saber su planta exacta. En cualquier caso se han interpretado como elementos de tipo defensivo, como separación de distintos recintos y también como dispositivos para canalización de aguas. A un lado del foso, el poblado, el mundo de los vivos, y al otro, el de los muertos. Una extensión de terreno donde se encontraban los enterramientos, un campo de túmulos de diversa magnitud. La Valencina Calcolítica fue un centro, es decir, la sede de un estado, capaz de dominar y explotar a unas comunidades asentadas en su periferia.","García Sanjuán, L., Vargas Jiménez, J.M., Hurtado Pérez, V., Ruiz Moreno, T. y Cruz-Auñón Briones, R. (eds.) (2013). El Asentamiento Prehistórico de Valencina de la Concepción (Sevilla). Investigación y Tutela en el 150 aniversario del descubrimiento de La Pastora . Universidad de Sevilla. Vargas Jiménez, J.M.. (2004). Carta arqueológica municipal de Valencina de la Concepción . Junta de Andalucía, Consejería de Cultura.","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,"https://virtual-despertandohistoria.dipusevilla.es/mirador/",null,"https://virtual-despertandohistoria.dipusevilla.es/escena/pc/",5,0,"2025-05-30T09:24:53",null],
    [61,"019eda56-06e7-77dd-a5a6-88c2bade5789","Patrimonio Histórico Artístico de Villamanrique de la Condesa","Villamanrique de la Condesa","019ed9c8-dd41-73e9-b22d-b1181f152567","Espacios Culturales",8,null,37.246389,-6.306389,"","Villamanrique de la Condesa conserva un valioso conjunto patrimonial en el que arquitectura, tradición e historia forman una misma realidad. Sus calles reflejan la estrecha relación entre el municipio y el Camino del Rocío, mientras edificios como la iglesia de Santa María Magdalena, el Palacio Real o el Centro de Interpretación Etnográfica permiten comprender la evolución histórica y cultural de la localidad.","La historia de Villamanrique de la Condesa se remonta a mucho antes de la fundación del núcleo actual. El municipio ocupa un territorio habitado desde la Prehistoria y conocido durante siglos como Mures, nombre con el que aparece citado en diferentes periodos históricos. Su privilegiada situación, entre el Aljarafe, el antiguo estuario del Guadalquivir y las marismas de Doñana, favoreció el asentamiento de distintas culturas, desde comunidades de la Edad del Bronce hasta fenicios, romanos, andalusíes y castellanos. Diversos hallazgos arqueológicos, como los del Cerro del Chillar o los restos relacionados con antiguas factorías fenicias, reflejan la importancia de este enclave desde época muy temprana. Tras la conquista castellana del siglo XIII, el antiguo núcleo de Mures pasó a formar parte de la Orden de Santiago y, posteriormente, del señorío de los Zúñiga. Fue precisamente durante el reinado de Felipe II cuando la villa adoptó el nombre de Villamanrique de Zúñiga, origen de la denominación actual. Con el paso de los siglos el señorío pasó a distintas casas nobiliarias hasta que, en el siglo XIX, la adquisición de la finca y del palacio por los duques de Montpensier, pertenecientes a la Casa de Orleans y Borbón, marcó una nueva etapa en la historia local. En 1916 el municipio adoptó oficialmente el nombre de Villamanrique de la Condesa, en honor de María Isabel de Orleans, condesa de París. Esta evolución histórica explica buena parte del patrimonio que hoy conserva la localidad. El Palacio de Orleans y Borbón, declarado Bien de Interés Cultural, constituye uno de los mejores ejemplos de arquitectura residencial nobiliaria del entorno de Doñana. Su aspecto actual combina la tradición de la arquitectura rural andaluza con reformas de influencia francesa realizadas durante el siglo XIX, mientras que sus jardines responden al gusto paisajístico romántico de la época. El edificio desempeñó además un importante papel en el desarrollo urbano del municipio, favoreciendo el crecimiento de un núcleo que hasta entonces había mantenido dimensiones reducidas. Sin embargo, el patrimonio de Villamanrique no se limita a sus monumentos. Buena parte de su identidad se conserva en las tradiciones, en el lenguaje popular y en la estrecha relación mantenida durante siglos con el Camino del Rocío y el entorno de Doñana. Esa combinación de patrimonio histórico, memoria colectiva y paisaje convierte al municipio en uno de los ejemplos más representativos de cómo la historia de un territorio puede seguir presente no solo en sus edificios, sino también en sus costumbres, en sus caminos y en la forma de entender el espacio que lo rodea.","· Ayuntamiento de Villamanrique de la Condesa. Historia del municipio. · Ayuntamiento de Villamanrique de la Condesa. \"De Mures a Villamanrique de Zúñiga\". · BOE. Decreto 98/1998, de declaración como Bien de Interés Cultural del Palacio de Villamanrique de la Condesa de París y su jardín.","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T10:45:31","2026-08-03T12:35:31"],
    [62,"019eda54-a275-78b5-a20e-7cf979c24251","Patrimonio Natural de Villamanrique de la Condesa","Villamanrique de la Condesa","019ed9c8-dd41-73e9-b22d-b1181f152567","Naturaleza",7,null,37.246631,-6.317581,"","Villamanrique de la Condesa ocupa un espacio de transición entre el Aljarafe, las campiñas sevillanas y el entorno natural de Doñana. La estrecha relación entre naturaleza y actividad humana ha configurado un paisaje que aún conserva buena parte de sus valores ecológicos y culturales.","La riqueza natural de Villamanrique de la Condesa se explica por su situación geográfica. El municipio ocupa un espacio de transición entre las campiñas del Guadalquivir y el gran sistema ecológico de Doñana, donde confluyen distintos ambientes naturales que favorecen una elevada diversidad de especies animales y vegetales. Esta variedad de paisajes convierte al término municipal en una importante zona de conexión entre los ecosistemas del interior de Andalucía y las marismas atlánticas. Uno de los elementos más representativos es la dehesa, un paisaje creado a lo largo de siglos mediante el aprovechamiento sostenible del bosque mediterráneo. Lejos de ser un entorno completamente natural, la dehesa es el resultado de una estrecha relación entre el ser humano y el medio, donde encinas y alcornoques conviven con pastizales utilizados para la ganadería extensiva. Este modelo tradicional favorece una elevada biodiversidad y constituye uno de los sistemas agroforestales más valiosos de Europa. Junto a las dehesas aparecen amplias superficies de matorral mediterráneo, dominadas por especies como jaras, lentiscos, acebuches o palmitos. Estos ambientes desempeñan un papel fundamental como refugio para numerosas aves, pequeños mamíferos, reptiles e insectos, además de actuar como zonas de transición hacia los ecosistemas propios de Doñana. Aunque de dimensiones más reducidas, humedales como la Laguna de San Lázaro adquieren una gran importancia ecológica. Estos enclaves proporcionan agua y alimento a numerosas especies, especialmente durante las épocas más secas, convirtiéndose en puntos estratégicos para anfibios, aves acuáticas y fauna migratoria. La presencia de antiguas vías pecuarias y caminos históricos recuerda que este paisaje también ha sido modelado por la actividad humana. Durante siglos sirvieron para comunicar explotaciones agrícolas y ganaderas y facilitar el desplazamiento del ganado, mientras que hoy continúan formando parte de los recorridos tradicionales hacia la Romería del Rocío, integrando naturaleza, patrimonio y cultura en un mismo territorio. La combinación de todos estos elementos convierte a Villamanrique en uno de los municipios donde mejor puede comprenderse el equilibrio entre conservación y aprovechamiento tradicional del medio. Un paisaje que continúa evolucionando, pero que mantiene muchas de las características que han definido este territorio durante generaciones.","","","Patrici@",true,true,false,true,false,true,null,null,null,12,0,"2026-06-18T10:44:00","2026-08-03T12:37:32"]
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